-No
hay algo sin nada.
Cuando
adoptaron a Mika, una niña oriental, compraron a Yang, un techno-sapiens. Yang
era una especie de tutor, hermano mayor, niñera… Pero ha dejado de funcionar.
Y
cuando extraen su núcleo de memoria descubrirán su mundo interior.
Extraña.
Intimista. Normalmente el enfoque de las Inteligencias Artificiales deriva en
la guerra del hombre contra las máquinas. Aquí optan por lo contrario. Un robot
con alma poética, filosófica, romántica. Y si puedes amar…
La
película en realidad es el relato de un funeral. Alguien muere y la gente
comenta cosas sobre el fallecido. Es una película sobre el duelo. Cómo lo
llevan el padre, la madre, la hija. Y gente a la que Yang conoció, gente en la
que dejó una huella de bondad, de amor. Gente que le apreciaba.
Yang
se preguntaba sobre el sabor que tendría el té, sobre experiencias humanas,
sobre el más allá. No hay algo sin nada. Sin saber si todo era programación o
si algo de él era propio.
Colin Farrell encabeza el reparto.
Todo es pausado, calmado. La puesta en escena está cuidadísima. Cambia el
formato de pantalla cuando hablan por teléfono. Los colores ayudan a la
melancolía.
Le
falta algo. No sé muy bien qué. Tal vez una comprensión de los fallos en ese
matrimonio, tal vez un giro… Pero entiendo que es muy válida la opción de dejar
en el misterio el misterio de la interioridad.
Me
ha gustado pero no sabría a quién recomendársela.
-¿Alguna
vez te dio una paliza un niño nerd con asma?
Y
de la niña de 13 años de ayer (Red) pasamos a un niño de 12. A este le entiendo
mejor. Menos complicado. Más elemental, si quieres. Sin complicaciones
psicológicas. Más simple que una piruleta, si te apetece.
Adam
a sus 12 años está a sus cosas cuando se encuentra a su yo del futuro. Que
viene de 2050 con un balazo.
Es
un lujo de entretenimiento. No tiene nada nuevo pero lo tiene todo. Referencias
a Regreso al futuro, Star Wars, Terminator… Viajes en el tiempo, aventuras y un ritmo brutal,
incesante, imparable. El tiempo adecuado para la acción, el adecuado para el
drama, el adecuado para las tonterías.
El
guión ha trabajado bastante bien las interacciones entre los personajes. Si los
juntan es por algo, aporta algo. Pero me parece que funciona especialmente bien
la dinámica entre Adam adulto y su padre.
Ryan Reynolds,
Mark Ruffalo, Jennifer Garner, Zoe Saldaña, Catherine
Keener y el chavalín: Walker Scobell.
Se
olvida tan rápido como se ve, pero es un buen entretenimiento.
La
directora no se corta un pelo a la hora de meterse en la cabeza de una
treceañera. Para alérgicos como yo, es una exhibición espeluznante, repelente.
Repulsiva. Los primeros minutos los ves con una mueca de asco en la cara. Meilin
y sus tres amigas me caen mal.
Y
entonces, cuando Meilin siente una emoción intensa se transforma en un
gigantesco panda rojo. Una metáfora sobre los cambios de la adolescencia. Algo
que podría convertirse en manido. Pero el modo en que Pixar lo trata es
maravilloso. Visual y narrativamente.
Hormonas,
cambios físicos, psicológicos, encontronazo entre infancia y madurez, choque
cultural entre lo canadiense y las tradiciones chinas, fricciones entre lo que
quiere y lo que realmente quiere,
contradicciones en el colegio, controlar las emociones. Y añadamos la familia,
claro. El secreto generacional. Eso íntimo, intransferible, incomunicable que
queda en el ámbito de la familia. La herencia de nuestros ancestros.
Aceptarse
uno mismo. Ser uno mismo.
En
el aspecto visual maneja gran cantidad de registros, mezclando la tradición
occidental y lo oriental, entrelazando una estética general muy Pixar con
toques del anime y el manga. Qué gran secuencia la del bosque de bambú. Además rompe
la cuarta pared, alterna de lo frenético a la calma, juega con paletas de
colores muy variadas, ediciones en cuadrícula… Y lo combina con un repertorio
musical también variado.
Tiene
capacidad para llevarte del repelús a la contemplación en un pestañeo. Y muchos
pequeños detalles. Citaré uno: Meilin mirándose las manos y convirtiéndolas en
garras por un instante para volver a sus manos de niña. Conociéndose en su lado
oscuro.
En
una película llena de personajes femeninos la aportación del padre, breve,
discreta, es decisiva.
Hay
mucho fondo en esta película. Cuestionable, debatible. Acaba la película y
Meilin y sus amigas me siguen cayendo mal. Pero eso es bueno. No son personajes
planos.
Una
cosa no me gusta. Creo que Pixar se va volviendo, en cada película, más
aleccionadora. Más Disney.
1.
En 1985, en Australia, se estrenó la serie Neighbours. 37 años después ha sido cancelada. ¿Y qué?, dirás.
Pues que de ahí salieron los hermanos Hemsworth, Russell Crowe, Margot
Robbie, Guy Pearce, Radha Mitchell… En fin, parecido a La que se avecina.
2.
Muy curioso ver en la misma semana a John Turturro interpretando a un
gran villano en The Batman y a
un gran ingenuo en Separación.
3.
Que no te extrañe si ves en los próximos días varias críticas a pelis de
ciencia-ficción Tengo unas cuantas pendientes. Al menos 3. A ver qué tal.
4.
Estoy acostumbrado a que Disney me decepcione. En realidad ya no me decepciona
porque ya no espero nada. Pero confío en que no ocurra con Ms. Marvel. Supuestamente se estrena en junio y los rumores no
apuntan en una buena dirección. Ay.
Son
dos temporadas de solamente 2 capítulos cada una. Dos casos.
Muy
decepcionante. No suele suceder con las series británicas pero a veces pasa.
Joven
chica periodista en los años 80 de Glasgow. El problema es que se convierte en
un compendio de corrección política fabricado con brocha gorda. Nadie la
acusará de ser sutil. Cogen la lista progre y van marcando. Thatcher
mala (hecho), mujeres trabajadoras buenas (hecho), amas de casa malas (hecho),
madres solteras (hecho), gays (hecho), se nos olvidó poner una chica negra en
la primera temporada así que ahí va en la segunda (hecho), polis machistas (hecho).
Rubia
tonta (hecho).
Y
lo mismo pasa al presentar a los personajes. Lo de la nueva editora es verla
aparecer por la puerta y saber que es un bicho. Prácticamente adivinas el final
sólo por el modo tan burdo de exhibirla. Ni un matiz en los personajes.
Pero
como es británica la ambientación es sorprendente. Desde las calles de los 80 a
los pin de las chaquetas pasando por los amigables Mac, vestuario, mobiliario…
Es lo único bueno de esta serie. El resto es tan tosco que extraña que dieran
el visto bueno al guión. Porque la verdad es que los casos policiales que se
investigan tampoco son una maravilla.
Está
rodada con decencia pero es que apenas tiene sentido lo que ocurre.
No
tiene sentido destruir la ciudad en una persecución sin razón de ser. No tiene
sentido darse de puñetazos para averiguar lo que, como se ve a posteriori, te
pueden contar sin esfuerzo. No tiene sentido el disco duro. No lo tienen los
planes absurdos, dejar suelto al malo, la mayor parte de los tiroteos… Lo peor
es lo del jefe del periódico. El robo de la noticia, las disculpas. El giro más
estúpido para que maten a otro que no sea co-protagonista.
No
tiene sentido un final de resolución casi infantil.
Una
de acción de Liam Neeson pero bastante peor que las habituales.
Aventuras
y comedia. Comedia coreana. Están todo el tiempo gritando, dándose collejas, cosas
así. Muy histriónico y exageradamente paródico.
El
nivel de producción es buenísimo. La puesta en escena muy bonita de ver.
Vestuario, barcos, algunas secuencias de fantasía… Lo más flojo es la edición.
Todo muy juguetón. Una de esas pelis que te recuerdan a cuando tenías 13 años y
disfrutabas con cualquier tontería que tuviese acción, peleas y la chica guapa.
Aquí la chica guapa es la capitana. La única mujer del barco. Hasta que
secuestran a otra que se encuentra muy a gusto con su nueva vida.
La
cosa es que hay un tesoro (obvio) y van a por él (obvio). Se traicionan
mutuamente de continuo y de continuo se vuelven a aliar. Además hay otros tras
el tesoro. Los verdaderos malos. Y unos pingüinos.
Muy
imaginativas y espectaculares algunas secuencias. La de la corriente
subacuática o la del Mar de Fuego. Impresionante la del volcán submarino.
Es
una juerga inocente, para público amplio. Puede que en ocasiones le falle el
ritmo pero da igual porque no te importa que dure una hora o seis (dura dos).
Es sentarte y que te echen lo que sea.
No
puedo decir que sea buena pero me lo he pasado genial. Ojalá se hicieran muchas más pelis así.