Fui
con miedo a ver esta película porque, si puede haber algo peor que Transformers
es un Transformers en plan pastel.
Me
hizo pensar que, con frecuencia, la corrección política lleva a unas
contradicciones brutales. El boxeo tradicional, entre humanos, ya no se lleva
para que la gente no suelte la bestia parda que lleva dentro. Así que ahora los
que pelean son robots. Por tanto, la gente transfiere los sentimientos a los
robots y sigue soltando la bestia parda que lleva dentro.
Y
a nadie se le ocurre plantearse la contradicción. Mejor ser sentimentales que
admitir la verdad.
Bien.
En realidad la peli no da para tanto. Estas son, simplemente, ociosas
ocurrencias mías. Lo cierto es que, admitido que nos encontramos ante una peli
familiar, la cosa no está tan mal. Hugh
Jackman y su cara de Lobezno ayuda, mucho, a que los
fotogramas no destilen miel.
Me
costó mucho entrar en el cine. Hacía tiempo que no veía colas de 20 minutos.
Pero
me costó mucho más entrar en la película. De hecho no conseguí conectar con
ella. Soy muy laxo con la credibilidad de las películas de ciencia-ficción.
Acepto casi todo lo que me echan.
Pero
In Time me pareció excesivo. La
gente compra, vende, presta, regala, roba tiempo del cronómetro del antebrazo.
Al llegar a cero, un infarto. Los protagonistas se afanan en conseguir tiempo.
¿No sería más fácil quitarse el implante o lo que sea que causa el infarto? ¿A
nadie se le ocurre protegerse mejor el antebrazo? ¿A nadie se le había ocurrido
robar un banco hasta que se les ocurre a Amanda
Seyfried y Justin Timberlake?
Cuando tu cuenta está llegando a cero no tienes nada que perder así que, ¿por
qué nadie se rebela? ¿Por qué se dejan morir? Si el tiempo personal fluctúa
tanto como lo hace, ¿a qué vienen las zonas horarias para ricos y pobres? Si
las zonas horarias sólo las separa una barrera de hormigón de 20 cm. de altura
¿por qué no cruzarlas y robar a un rico?
Quizá
yo tenía el día tonto y pedía demasiado. Pero es que no hay ninguna explicación
a un sistema tan absurdo. Es gracioso que tu suegra, tu madre, tengan el mismo
aspecto juvenil que tú. Es gracioso el pulso con el minutero y sus
guardaespaldas. Hay escenas curiosas, sí. Pero hay tanta incoherencia
envolviendo todo...
El
mejor es Cillian Murphy como poli.
Aunque tampoco entiendo su personaje, por qué protege un sistema que le
perjudica.
Entiendo
muy bien que la película no haya gustado en Estados Unidos.
¿Pensabas
que la democracia actual estaba corrompida? ¿Creías que hubo un tiempo en que
la democracia fue limpia y gloriosa, allá en la época de Lincoln? ¿Supusiste que Mary
Surrat fue una cerda asesina? Pues no.
Porque
resulta que la conspiración para asesinar a Abraham Lincoln apenas fue una trampa en el parchís comparada con
el juicio que vino después.
Y
los políticos de entonces eran tan corruptos y estaban tan ávidos de poder como
ahora. Justicia, Derecho, todos iguales ante la ley... meras ficciones. Jueces,
periodistas, militares y policías... todos doblegándose ante el político de
turno.
Robert Redford dirige, yendo a
los papeles, a las actas, a los archivos. Y, oye, a un historiador le pone los
pelos de punta y le confirma, una vez más, que para hacer Historia sólo hay una
opción: ir a los documentos.
Película
sin prejuicios y no apta para los talibanes del Estado de Derecho.
Exquisita
adaptación.
Maravillosa
la fotografía, la iluminación, la ambientación y el modo en que todo ello se
adapta al estado psicológico de los personajes.
Inquietante
desde el primer segundo y muy hábil para mantener el misterio. Las novelas de
las hermanas Brontë siempre fueron
complejas por la extrañeza que provocaban sus cerrados microcosmos. Fukunaga atrapa ese aire de una forma
precisa y preciosista. En plan oscuro, claro.
Empiezo
a considerar a Mia Wasikowska como
muy buena actriz. Camaleónica, la chica. Capaz de hacer papeles muy diversos y
desaparecer en ellos.
-Ahora
deja que tus pies errantes descansen en el umbral de un amigo.
Cuando
el Gato con Botas irrumpió en Shrek se convirtió de inmediato en
un personaje encantador. Tanto que, al final, ha terminado por renovarse en
un spin off. Después de ver las
últimas secuelas de Shrek no esperaba nada bueno. El nivel de la saga madre estaba
cayendo a unos niveles bastante pobres.
Pero
El
Gato con Botas se defiende muy bien. Es ágil, aventurera, llena de
humor, con un guión decente, personajes con la suficiente profundidad...
Gato
con Botas y Humpty Dumpty se conocieron en el orfanato y, desde entonces, sueñan
con apoderarse de las judías mágicas para llegar a las nubes y apoderarse de la
oca de los huevos de oro. Tuvieron sus diferencias pero, ahora, Kitty Zarpas Suaves,
una experta ladrona, les vuelve a reunir. Y juntos se lanzan a la aventura,
aunque por diferentes motivos.
Muchísima
guitarra española con música muy bien traída.
Y
los martes por la noche duelo de baile a muerte.
Miau.
Berlanga es Berlanga. Sólo hay uno. Tal vez, un
día, los directores españoles le redescubrirán.
Siempre
es fascinante su habilidad para pasar del costumbrismo a la comedia, de ahí al
melodrama de cuento y, al final, al surrealismo. Porque se le va la pinza,
claro que sí. Pero de un modo alocado, divertido.
Y
la otra gran virtud de Berlanga es
su planificación. Con cuatro duros, sabe crear unos planos bellísimos. Esos
cascos y lanzas romanos tendidos en la playa, sacudidos por la marea. El
absurdo se convierte en metáfora. Calabuch, el pueblo de 900 habitantes,
dispuesto a declarar la guerra a los Estados Unidos. Y pierden la batalla con
elegancia porque la vida es así. Tiene que ser así.
Tiene
muchas similitudes con Bienvenido Mr. Marshall. No es tan
sutil ni tan redonda y quizá con demasiados personajes que deberían haber
cerrado mejor sus propias tramas. Pero creo que igualmente disfrutable.
Una
de las cosas más delirantes que he visto en mi vida.
Los
críticos de cine pueden ser muy mirados para algunas cosas. Piden coherencia
interna y tonterías así. Pánico en la granja es lo contrario
al sentido común. Todo ocurre porque sí.
Imagina
que un niño reúne todos sus juguetes y monta una historia para que todos ellos
tengan un papel. Indio, Vaquero, Caballo, científicos locos, el mamuth, el
barco, la granja, el pingüino robot y, por supuesto, el bocata de Nocilla.
Y
a tirar para adelante. Que nada frene la imaginación.
La
animación con plastilina es bastante pobre, muy lejos del elevado nivel de la Aardman. Pero se ve que los directores
(¿serán un par de críos?) se lo han pasado bien.