1.
Han pasado 28 días desde el final de El
señor de los anillos: Los anillos de poder y Amazon aún no ha despedido
a J.D. Payne y Patrick McKay.
2.
Pues que después de ver a Francisco Ortiz en ¡García! espero que le tengan en cuenta para ser el próximo James Bond.
3.
Westworld ha sido cancelada.
Mucho ha tardado HBO en darse cuenta de que eso no iba a ningún lado desde hace
tiempo.
4.
The Acolyte, la nueva serie de
Star Wars se ambientará 100
años antes del episodio 1. Mi interés tendía a cero. Hasta que me entero de que
la protagoniza Carrie Anne Moss.
5.
Dice Ryan Coogler que no se habla lo suficiente de la colonización de
África y América. Quizá es que él no ha leído lo suficiente, porque se
han escrito unas cuántas cosas.
No
sé si es que hay demasiadas ideas recicladas de Con quién viajas o si es que el género de coche compartido está
prácticamente agotado desde sus inicios. Como si ya se hubiese contado todo lo
que había que contar.
Álex de la
Iglesia
tiene más medios, eso sí. Es una película más vistosa. Pero Con quién viajas estaba mucho mejor
cerrada, mejor terminada.
El
meollo de la trama, el motivo por el que el director se enfrenta a este reto
está en la última media hora. Una secuencia en un atasco a la entrada de Madrid
que pudo y debió explotarse mejor. Sospecho que él mismo es consciente. Hay
material e ideas para desarrollar mejor las cosas. Pero por algún motivo, el
motivo de siempre en Álex de la
Iglesia, es excesivo. Se descontrola. La idea de que más es más. Y en
lugar de centrarse en la trama, en cerrarla bien, sigue añadiendo más elementos
en esos minutos finales, más personajes que ya no hay tiempo de perfilar, más
de todo.
Y
eso que se mide mucho en la cuestión de la violencia. Tiene claro que quiere
hacer una comedia, no algo terrorífico y en ese punto logra no desmadrarse,
pero esa media hora, tan sugerente en principio, tan bien planteada, acaba por
agotar. Todos los nuevos personajes añadidos desaparecen sin más y los 4
habituales tampoco tienen un final que satisfaga. De hecho no hay final,
termina porque en algún sitio tiene que hacerlo. Excepto el de Ernesto
Alterio, que sabemos que es una ratilla, un jeta, que sale de todas.
-Me
conmociona lo bajo que hemos llegado los seres humanos.
La
situación de partida, real, es bastante fuerte. Cae el Muro y Erich Honecker,
el presidente de la RDA, es expulsado de su casa. Un pastor protestante le
acoge a él y a su esposa (exministra de Educación). No se conocen, no se
entienden, no se caen bien. Pero el pastor le recibe por seguir el ejemplo de
Cristo.
Y
tú dirás: menudo papelón. Pues sí. A partir de ahí, siguiendo el relato del
hijo pequeño del pastor, asistimos a momentos dramáticos. Conflictos, roces,
diálogos tensos, incomprensión del resto del pueblo, circo de los periodistas,
manifestaciones violentas. También hay algún toque humorístico que alivia el
enrarecimiento.
Qué
conversaciones más interesantes. Qué dificultades para entenderse personas de mentalidades
diametralmente opuestas. Ése interpretar la misericordia como humillación.
Y
entonces llega la entrevista en la televisión. La espontánea que comienza a
hablar. La diferencia entre el trato humano y la inhumanidad de la represión.
La abstracción ideológica del socialismo encarnada en la crueldad. Ese momento
es terrible. Y se replantea la pregunta: ¿por qué acoger a alguien así?
Una
vez más el cine alemán nos muestra su capacidad para analizar su propia
historia, para entrar en la esencia de los conflictos y hacernos pensar. Es una
película muy sugerente, aparentemente simple, pero con un guión muy inteligente
y equilibrado. Con momentos potentes y sin dejarse llevar por blanqueamientos.
A
los 16 años Mel hackea la base de las
Fuerzas Aéreas. 10 años después se gana la vida decentemente buscando errores
de software para grandes empresas, pero le sigue gustando trastear y enfada a
quien no debía.
Es
una película de acción convencional sin grandes alardes. Pero está bien rodada
y tiene lo que deberían tener todas las películas de este tipo y donde muchas
veces fallan: hay un ritmo impecable. Como además no dura mucho, la fuga de Mel
se sigue con facilidad. Para el final reservan alguna escena más espectacular,
sin pasarse en exceso, cosa que ayuda a hacértela verosímil.
Me
gustó la interpretación de Buddy. En versión original todos esos ruidos,
jadeos, esfuerzos, palabras medio murmuradas, son de una naturalidad
sorprendente. Y su dinámica con Mel es interesante. Me habría gustado saber más
de su historia, aunque es posible que, de profundizar en ello, hubiese dado
para otra película.
Es
un producto holandés ejecutado por una directora (Annemarie van de Mond)
que parece conocer al dedillo los funcionamientos del thriller al estilo Hollywood. Si quiere trabajar allí me parece una
estupenda carta de presentación.
A
partir de ahora te plantearás dos veces si debes subir a un autobús autónomo.
Aunque, claro, en España no tendremos ese problema hasta dentro de mucho. Lo de
poner tu carita para reconocimiento facial también es para pensárselo.
-Enola,
sé que no te gustan los consejos innecesarios, pero, por favor, no te
conviertas en mí.
Dicho
por Sherlock. Y es que la dinámica de hermanos está muy bien. La relación entre
Millie Bobby Brown y Henry Cavill es de lo mejorcito de la
película. Película que, a grandes rasgos, supera a la primera. Conserva los
rasgos distintivos pero tiene mejor ritmo y una buena edición. Esos montajes en
paralelo, esos jugueteos con la cámara aportan una elegancia y una rapidez muy
atractivas.
Sherlock
investiga la desaparición de dinero del Tesoro. Enola investiga la desaparición
de una chica. Por cosas que pasan, ambos casos están entrelazados. Bueno: esto
lo esperábamos, pero está muy bien contado, bien desarrollado.
Buena
banda sonora, sorpresas, David Thewlis como policía peligroso y una
trama que conjuga muy bien la investigación con la aventura. Porque cuando no
basta la deducción de Sherlock, los líos que organiza Enola ayudan mucho. Ambos
combinados son un hallazgo.
Además
hay situaciones verdaderamente comprometidas. No van a tener las cosas fáciles
cuando anda detrás una porderosa mente criminal. Enola estará al borde de la
muerte de un modo más dramático que en la primera película. Y entonces aparece Helena
Bonham Carter, en el momento justo, para dar paso a una secuencia loca y
quitar hierro al asunto.
A
veces se les va un poco la pinza: un poquito ridícula en ocasiones, un poquito
histriónica en otras. Pero el conjunto es muy bueno, muy entretenido.
-Nada
es seguro hasta que se demuestra.
1.
Han pasado 21 días desde el final de El
señor de los anillos: Los anillos de poder y Amazon aún no ha despedido
a J.D. Payne y Patrick McKay.
2. Henry Cavill abandona The Witcher. Es comprensible si
tenemos en cuenta que Supermán
le va a ocupar bastante tiempo. Pero le sustituye otro cachas: Liam
Hemsworth. A ver qué dicen los fans. Que ambos actores tienen los suyos. Yo
prefería a Cavill.
3.
Lo más loco que he leído esta semana ha sido Mad Heidi. Ni me atrevo a contarlo. Busca, busca…
4.
Ha comenzado el rodaja de la temporada 2 de Separación. Un alivio porque no estaba seguro de que fuese a
tener continuación.
MK
Ultra fue el nombre que la CIA dio a una serie de experimentos realizados en
los años 60. Buscaban el control mental y usaban LSD, alucinógenos y otras
lindezas por el estilo. Médicos y científicos embarcados en experimentar de
modo espeluznante sobre prostitutas, delincuentes, enfermos mentales… Y
convirtiéndose en los principales distribuidores de LSD en los campus
universitarios.
Para
que luego digan que hay gente paranoica.
Una
película extremadamente desagradable. En primer lugar porque los que se
dedicaban a eso tenían sus propios problemas mentales: sociópatas, pervertidos
sexuales, consumidores de drogas… En segundo lugar porque se rueda con tono
documental, frío, aséptico, realista. Algunas imágenes son reales. Y no se
cortan a la hora de ponerte electroshocks, lobotomías, cerebros taladrados.
Pensé
que sería interesante. Creo que realmente pudo serlo. Pero debió contarlo de
otro modo. Contar las cloacas. Pero parece tener más interés en las
aberraciones en sí que en profundizar en las motivaciones, en el caldo de
cultivo que las generó. Porque por muy médicos, científicos y agentes del
gobierno que fuesen, eran ante todo tarados mentales.
Resultados:
cero.
Cinematográficamente
es muy pobre, como documental no hay profundidad ni apenas investigación.