La consideran la primera parte de la quinta
temporada. Tal vez sea justo. Como temporada única se queda algo floja. Digo:
si uno la compara con las anteriores.
Lo visto hasta ahora no tiene la entidad
dramática de las temporadas anteriores de Breaking Bad, el arco argumental cerrado, preciso, minucioso,
elaborado hasta el detalle. Le falta un punto de emoción, la planificación que
nos dejaba boquiabiertos, esos comienzos y finales que te hacían relamerte los
labios y te dejaban los ojos brillantes, como recién lavados con dentífrico.
Justo ese destello.
Me gustó el capítulo 4. Capítulo fortísimo.
Capítulo Skyler. Skyler es un personaje muy debatido, con numerosos
detractores. No me mojo. Me parece demasiado complejo para liquidarlo en unas
líneas. Pero el capítulo Skyler me gustó. Ese descenso a la piscina. Y, desde
luego, entiendo mejor la evolución de su personaje que ese giro final que nos
ha dado Walter White, un poco rarito y apresurado.
Bien. Nos queda la sexta temporada. O la
segunda parte de la quinta, como se quiera ver. Tal vez el conjunto nos aclare
mejor las cosas.
Leí un libro de Jo Nesbo (Némesis).
No era lo que esperaba (algo tipo Hening Mankell) pero me gustó. A lo
largo de sus extensas páginas había un ritmo imparable, numerosas tramas que
parecían aleatorias pero que iban cuadrando y muchos personajes bien dibujados.
Un cruce eficaz entre la literatura
policiaca americana y la nórdica.
Esta película no tiene tantas tramas ni
personajes. Pero los que hay, están hilvanados con sabiduría. Un ladrón de arte
que se ve mezclado en un lío. Una huída hacia adelante vertiginosa, cruenta y,
por momentos, salvaje. Y un poco asquerosa. Una especie de Con la muerte en los talones en
versión noruega.
La extensa secuencia que abarca desde el
descubrimiento del cadáver de Ove hasta el momento en que cuenta la verdad a su
mujer me encantó. Un persecución un tanto salida de madre, con el baño en
mierda, la lucha con el perro, el hospital, el atropello con el camión, las
puñaladas en la espalda... Excelente ritmo, buena planificación. También
demasiada visceralidad. Y eso es efectista. Los noruegos son noruegos y se
despelotan venga a cuento o no. Y eso también es efectista.
-Me llamo Roger Brown. Mido 1,65 metros. Y,
¿saben? Es más que suficiente.
Le valió, sí. Por los pelos. Y nunca, nunca,
mejor dicho.
Tienes a Lincoln y tienes vampiros. La
peli exigía a gritos una comedia.
Pero va a ser que no. Lo raro es que se lo
toma en serio y sigue, con sorprendente pulcritud, los hechos biográficos de la
vida de Lincoln: su vida en Springfield, su matrimonio con Mary Todd,
la muerte de su hijo, la Guerra de Secesión, la batalla de Gettysburg... y el
papel que los vampiros desempeñaron en todo el tinglado.
Así que no me extraña que a mucha gente le
eche para atrás. Si vas a ver una peli de vampiros no quieres un biopic en el
que, de cuando en cuando, se sirven unas chuches. Pero no está mal del todo. El
problema es que, como pretende repasar toda la vida de Lincoln, acaba
por volverse muy episódica y fragmentaria.
Y, claro, como dirige Bekmambetov hay
secuencias espectacularmente absurdas como la de la estampida de caballos o la
del tren.
Le gusta mucho destrozar trenes a Bekmambetov.
Una vez más debo a e el visionado de
esta película.
Me dijo, en un arranque emotivo, que era la mejor
película. No puedo decir tanto. Pero creo que sí es la mejor película
romántica. O, más exactamente, es La Película Romántica.
Aunque, la verdad, hay muchísimas lecturas
encerradas detrás. Es muchísimo más compleja de lo que pueda parecer. Hay una
primera interpretación literal, un cuento de fantasmas. Hay una interpretación
psicológica o, en realidad, dos, sobre la imaginación de los niños y sobre la
pérdida de ésta en la edad adulta. Hay una interpretación que podríamos llamar
religiosa, aunque esta palabra no sea exacta, acerca de la fe, su pérdida y su
recuperación. Hay una interpretación acerca del amor, de su permanencia más
allá del tiempo, de los desengaños, de su lealtad; del falso amor reducido a
deseo. Hay una interpretación acerca de vivir la vida o vivir de sueños. Hay
una interpretación acerca de los límites entre la realidad y la ficción.
Y muchas más. Tal vez una para cada persona.
Tal vez una distinta cada vez que se ve. Necesitaría un estudio profundo.
Espero que alguien lo haya hecho.
Hay, actualmente, muchas pelis y series de
trama fantástica donde la heroína ve su amor dividido entre un ser sobrenatural
y un humano o entre dos seres sobrenaturales. Deberían empezar por ver El fantasma y la señora Muir. Aprenderían
algo y nos ahorraríamos muchas tonterías.
Geniales Gene Tierney y Rex
Harrison. Magnífico George Sanders uno de los mejores caraduras
canallas que ha creado el cine. Y, de propina, una Natalie Wood niña. La
dirección de fotografía para quitarse el sombrero.
No hay problema. Los espíritus pueden
esperar.
Mafia china. Mafia rusa. Polis corruptos.
Políticos corruptos.
Y en el epicentro de este tinglado, dos
personas. Una niña china con memoria fotográfica que no olvida nada y... Jason
Statham.
Restaurantes, bares, hoteles y calles se
convierten en un caos. Statham va dejando a su paso un reguero de
cadáveres y en New York se decreta el estado de sitio: puentes, carreteras,
accesos cortados.
¿Se puede ser más fantasma?
Pues nada. Ahí está. Una ensalada de
persecuciones, peleas y tiroteos sin medida para los que disfrutan soltando
adrenalina, rebobinando para ver cómo fue ese último piño que endilgó nuestro
chico.
Iba a decir que, además, el tío ni se
despeina. Pero claro, está calvo. Así, cualquiera.
Para todos aquellos que aún usan sombreros
de ala ancha, chupas de cuero, botas pardas y espuelas. Para los más duros del
barrio. Para los hombres que arreglan las cosas a guantazos. Para los
nostálgicos de una vida menos urbana.
O para los que nos gustaría todo eso.
-¿Qué le está pasando a mi pueblo?
-Es el progreso.
Aunque sea una serie procedimental, cabe
achacarle lo poquísimo que desarrolla los elementos seriales. Ha tenido 10
capítulos para profundizar algo más en lo que pasó en Denver, en la relación
turbulenta con su hija, en su peculiar tira y afloja de tenso (muy tenso)
romanticismo con Lizzie, en las elecciones a sheriff con su subordinado como
oponente. Casi todos estos elementos estaban ya en el piloto. Y apenas ha
ocurrido nada más.
La han renovado para otra temporada. Si
vuelve a salir en verano, cuando no hay nada mejor, quizá me anime a seguir con
ella. Pero hay que poner más carne de venado en el asador de la barbacoa.
Tengo que confesar que esta clase de
películas no las entiendo.
Puedo aceptar una de acción y tiros, de
frenesí incesante, siempre y cuando me ofrezca alguna clase de novedad. Por
ejemplo, la peor película de Jackie Chan ofrece alguna coreografía
imaginativa. Los mercenarios 2
no. Son los puñetazos, tiros y explosiones de siempre.
Y puedo aceptar que en una de acción te
vayan introduciendo toques de comedia. Ahí tenemos la reciente Los Vengadores donde lograban
diversión por la interacción de los personajes. Los mercenarios 2 no. Desaprovechan ese reparto.
Y mira que tienes posibilidades paródicas si
cuentas con Sylvester Stallone, Jason Statham, Arnold
Schwarzenegger, Bruce Willis, Chuck Norris, Dolph Lundgren,
Jet Li, Jean-Claude Van Damme... Y una mercenaria: Nan Yu.
Gracia, lo que se dice gracia, sólo Schwarzenegger
diciéndole a Bruce Willis:
-Yippi-kay-ay.
O diciendo al ver a Chuck Norris:
-Sólo falta Rambo.
Pero, oye, hay gente que disfruta con estas
revisiones ochenteras que le ofrecen siempre lo mismo. A mí me parece una
visión muy pobre de lo que es el cine. Pero hay gente que no pide más.