
Esta película no tiene tantas tramas ni personajes. Pero los que hay, están hilvanados con sabiduría. Un ladrón de arte que se ve mezclado en un lío. Una huída hacia adelante vertiginosa, cruenta y, por momentos, salvaje. Y un poco asquerosa. Una especie de Con la muerte en los talones en versión noruega.
La extensa secuencia que abarca desde el descubrimiento del cadáver de Ove hasta el momento en que cuenta la verdad a su mujer me encantó. Un persecución un tanto salida de madre, con el baño en mierda, la lucha con el perro, el hospital, el atropello con el camión, las puñaladas en la espalda... Excelente ritmo, buena planificación. También demasiada visceralidad. Y eso es efectista. Los noruegos son noruegos y se despelotan venga a cuento o no. Y eso también es efectista.
-Me llamo Roger Brown. Mido 1,65 metros. Y, ¿saben? Es más que suficiente.
Le valió, sí. Por los pelos. Y nunca, nunca, mejor dicho.
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