Un
máster acelerado de farmacología.
Hay
muchas pelis buenas sobre drogas y otras adicciones. Enfocadas desde puntos de
vista distintos. Por eso no me atrevo a decir que una sea mejor que otras. Pero
Trainspotting,
indudablemente, está entre las grandes.
Mucho
mejor que aquel Réquiem por un sueño de Aronofski,
que trató de vender como algo nuevo (4 años después) y que no era más que una
copia con distinta banda sonora (también buena, lo reconozco).
Lo
del bebé es bastante fuerte. Es el momento en que percibes que no está de
coña. Que ahí puede pasar cualquier barbaridad. Y si su muerte es un bofetón, la
alucinación del bebé quizá lo supera por lo enfermizo.
Desde
1996 muchas cosas han cambiado. Las drogas, la música, los hombres y las
mujeres. Dentro de cien años no habrá
hombres ni mujeres, sólo gilipollas. También el cine ha cambiado. Pero va a
ser difícil superar a Trainspotting.
-Si hubiese sido ilegal,
nos habríamos inyectado vitamina C.
A
bote pronto Sacha Baron Cohen no me
atrae mucho. Una parte importante del humor inteligente es saber cuándo te
estás pasando. Y Sacha carece de ese
conocimiento. Toda tontería que se la pasa por la cabeza tiene que colocarla.
Y,
con todo, su presencia en la alfombra roja ha sido lo más interesante de los
últimos Oscar.
Dar
premios a películas comerciales con un poquito de calidad es una cosa muy rara.
Imposible de evaluar. No hay ningún tipo de criterio para medir eso.
Aunque
sigue siendo mejor que lo de aquí: dar premios a películas no comerciales que superen
el listón de cutre. Para que se pueda decir aquello de que para ser española no está mal.
Se
me está ocurriendo una idea genial que quizá alguien podría poner en marcha:
dar premios a las mejores películas. Quizá eso podría funcionar.
No
voy a decir que sea una locura de película pero podría estar entre las
nominadas a los Oscar con más merecimiento que alguna otra; por ejemplo, en
lugar de ésa, no quiero dar títulos, que iba de un caballo en la Primera Guerra
Mundial.
Me
pregunto por qué no le han dado ya el Oscar a Michelle Williams, sin esperar a la gala. ¿Meryl Streep? Yo voto por la Williams.
Eso de interpretar el modo en que interpreta la actriz interpretada y más
teniendo en cuenta la mente complicada de Marilyn
Monroe...
También
me cuestiono por qué la mayoría de las críticas dicen que es una peli pequeña,
una mera anécdota. Vete tú a decirle a Orson
Welles que un tío obsesionado con un trineo es poca cosa para hacer una
película. Como el crítico de ayer que señalaba io en el comentario con respecto a La invención de Hugo. Me
joroban esos críticos que van con ideas predefinidas acerca de lo que debería
haber sido o lo que les habría gustado que fuese. Las preguntas son: ¿qué
quería hacer el director? ¿Ha usado los medios adecuados? ¿Lo ha conseguido?
A
mí me parece un retrato psicológico muy preciso de una personalidad
extremadamente compleja y retorcida.
Y,
ya puestos, una mención a Emma Watson.
Así como Radcliffe en La
mujer de negro no nos hacía olvidar a Harry Potter, Emma Watson sí consigue que olvidemos a
Hermione Granger. Es verdad que podemos decir: ¿No es esa la que hacía de Hermione? Pero yo me la creo como Lucy,
la chica del vestuario.
La
historia de una gran estrella que quería ser una gran actriz y la de un gran
actor que quería ser una gran estrella.
Maravillosa.
Junto
con Cinema
Paradiso el mejor homenaje al cine que he podido presenciar en una
pantalla. Martin Scorsese ha
realizado, al fin, su mejor película.
Se
olvida de todas sus obsesiones por la génesis de la violencia, se centra en su
otra obsesión, el cine, y ahí está. Una película que derrocha encanto, calidad
y arte.
Una
de esas películas que lamentas que se acaben. Te gustaría saber más de toda esa
gente que pulula por la estación. Sus vidas, sus pequeñas anécdotas, los
entresijos de su cotidianeidad.
Cine
y literatura. Verne, Dickens (hay mucho de Dickens en la historia de Hugo a modo
de mcguffin), Chaplin, Harold Lloyd...
Y
Méliès, por supuesto. El momento en
que el autómata ejecuta su movimiento me parece uno de esos grandes instantes
que no se perderán en el tiempo. Aunque, la verdad, supe que iba a ver algo
grande desde la primera escena. Ese travelling
con trampa que va desde el cielo de un París convertido en mecanismo de
relojería hasta los ojos de un niño después de atravesar multitudes.
Brillante,
en serio. No te la pierdas. Hoy, te lo aseguro, no tienes nada mejor que hacer
que ver esta película.
Y
después de ver Firefly tenía que ver Cowboy Bebop porque muchos las
comparan y encuentran relación.
Una
de las más injustamente sobrevaloradas series anime.
Cowboy Bebop tiene una historia que contar: la de un
asesino a sueldo, perteneciente a una organización que, un buen día, decide
huir y reconvertirse en cazarrecompensas. Atrás deja a una chica. Por delante
tiene un grandullón con una nave espacial y dos señoritas que se encontrarán
por el camino: otra cazarrecompensas y una jovencísima hacker. Pero el pasado le alcanza, obviamente.
Esto
podría haberlo contado en 5 capítulos. La serie tiene 26. Lenta, confusa, con
frases entrecortadas que muchos entienden como misterio y profundidad pero que,
en realidad, es un no saber por dónde tirar.
He
dicho 5 capítulos, es decir, unos 120 minutos. Justo lo que duraba la peli del
año 2001. Por eso la peli me gusta más.
Y,
sí, vale, la banda sonora es maja, muy blues y muy jazz y muy lánguida y muy
perfecta para perdedores. Pero menos mal que la veía en deuvedé y podía darle
al mando para tirar para adelante.
Así
que, contraviniendo todas las leyes y opiniones galácticas, no la recomiendo.
Aunque, por supuesto, para gustos los colores.
El
título ya es bastante surrealista de por sí.
Tiene
cosas grandes el surrealismo. No hay muchas pelis surrealistas pero sí muchas
escenas surrealistas. Instantes que remiten a lo onírico, al absurdo, al
realismo mágico, a lo alucinatorio, a los efectos psicotrópicos, a lo
inesperado.
Escenas
con un toque que quiebra la narración y descoloca al espectador.
Esta peli es una
peli de aventuras para chavales. Sin más. Naturaleza salvaje, bichos,
misterios, mensajes en clave.
Pero
esta película es digna de verse por su escena surrealista. Una escena tan ridícula, absurda y delirante como
he visto pocas en el cine. Dwayne
Johnson usando los pectorales para hacer rebotar cerezas. Sí. Ya puedes poner toda la cara de póquer que quieras que es verdad.
Supongo
que Buñuel se estará removiendo en
su tumba porque no se le ocurrió a él. O acaso es demasiado surrealista para el
surrealismo.
Jason Reitman y Diablo Cody, después de Juno,
vuelven a unirse para crear otra comedia amarga. Más comedia y más amarga. E,
independientemente de que Ellen Page
nos cayera bien a todos, Charlize Theron
tiene muchas más tablas, más experiencia, más recursos.
Me
parece un guión mucho mejor escrito que el de Juno. Con personajes
secundarios más trabajados y matizados. Mavis en su mundo de fantasía. Pero todos
ven venir a Mavis desde lejos.
Mavis.
37 años. Con ex marido, ex novio, ex amigos, ex trabajo. Sólo permanece fiel a
su botella. Y a su adolescencia. Vive en la Mini Manzana con un Mini Cooper y
un mini perro.
Cómico
más triste igual a patético.
Así
es Mavis. Siempre en fuga hacia atrás.