Con
un retraso de varios meses, una sala tuvo a bien proyectarla, vete tú a saber
por qué. La pusieron. Fui.
Chico
con pensamientos propios, un poco ingenuo, un poco perdido, buena gente,
conoce, como decía la canción de Fito y los Fitipaldes, a la chica,
la más guapa, la menos buena.
Me
inclino a darle un trato de favor porque, aunque no sea nada del otro mundo,
es, tal vez, la única película que he visto sobre adolescentes tratada de modo
realista. O, al menos, más realista que el resto. Freddie Highmore me parece más normal, más humano, más diverso, más
persona, que todos los demás adolescentes dibujados por el cine actual.
El
precio es caro: los demás son bastante tópicos. Incluso, en gran medida, Emma Roberts. Bien es cierto que se
esfuerzan por dibujarla con características distintas. Pero, al mismo tiempo,
tienen que marcar el contraste con el chico normal: el chico corriente frente a
una sociedad de clones. Y no son tan hábiles para construirle una personalidad
completa.
Por
otra parte, se esfuerza tanto en no ser pretenciosa que casi consigue no decir
nada. Creo que el final acaba mejor de lo que debiera.
-Vamos a matar unos
gollums.
Estamos
en un bloque de edificios de Londres, en una barriada no muy recomendable. Los
que viven allí son ladronzuelos, traficantes, gamberretes. Y una enfermera
despistada. Entonces empieza una invasión alienígena y Moses se convierte en el
líder. No es mucho. Pero es lo que tienen.
Otra
de esas películas británicas de ciencia-ficción, tipo Frequently Asqued Questions About
Time Travel, creada con tan sólo un puñado de personajes, un par de
escenarios y un héroe improbable. Bastante peor que Zombies Party pero
bastante mejor que Skyline. Demasiado sencilla, quizá. Hay mucho del espíritu de Doctor
Who, cosa inevitable en la ciencia-ficción británica.
Una
pequeña tontería friqui con encanto.
Supongo
que esta película no llegará a España. Me parece muy bien. Me llamó la atención
por el reparto y fui a por ella.
Puntos
a favor: Elizabeth Banks, Adam Scott, Rashida Jones y, sobre todo, sobre todo, Emily Mortimer.
Puntos
en contra: Paul Rudd, Zooey Deschanel y, sobre todo, sobre
todo, Steve Coogan.
Intérpretes
que me encantan junto a otros que no soporto. ¿Qué clase de cosa habían filmado
juntos todos ellos? Pues, obviamente, una pequeña majadería. De la nada no sale
nada. Cuando la inteligencia flirtea con la ignorancia, crece la última y mengua la primera.
Uno
podría decir que la película trata de un hermano idiota que cambia la vida a sus
tres hermanas. Pero no es así. Es, simplemente, un tipo inmaduro que pretende
que todos sean como él.
Pues
nada. Que lo pase bien.
Fui
con miedo a ver esta película porque, si puede haber algo peor que Transformers
es un Transformers en plan pastel.
Me
hizo pensar que, con frecuencia, la corrección política lleva a unas
contradicciones brutales. El boxeo tradicional, entre humanos, ya no se lleva
para que la gente no suelte la bestia parda que lleva dentro. Así que ahora los
que pelean son robots. Por tanto, la gente transfiere los sentimientos a los
robots y sigue soltando la bestia parda que lleva dentro.
Y
a nadie se le ocurre plantearse la contradicción. Mejor ser sentimentales que
admitir la verdad.
Bien.
En realidad la peli no da para tanto. Estas son, simplemente, ociosas
ocurrencias mías. Lo cierto es que, admitido que nos encontramos ante una peli
familiar, la cosa no está tan mal. Hugh
Jackman y su cara de Lobezno ayuda, mucho, a que los
fotogramas no destilen miel.
Me
costó mucho entrar en el cine. Hacía tiempo que no veía colas de 20 minutos.
Pero
me costó mucho más entrar en la película. De hecho no conseguí conectar con
ella. Soy muy laxo con la credibilidad de las películas de ciencia-ficción.
Acepto casi todo lo que me echan.
Pero
In Time me pareció excesivo. La
gente compra, vende, presta, regala, roba tiempo del cronómetro del antebrazo.
Al llegar a cero, un infarto. Los protagonistas se afanan en conseguir tiempo.
¿No sería más fácil quitarse el implante o lo que sea que causa el infarto? ¿A
nadie se le ocurre protegerse mejor el antebrazo? ¿A nadie se le había ocurrido
robar un banco hasta que se les ocurre a Amanda
Seyfried y Justin Timberlake?
Cuando tu cuenta está llegando a cero no tienes nada que perder así que, ¿por
qué nadie se rebela? ¿Por qué se dejan morir? Si el tiempo personal fluctúa
tanto como lo hace, ¿a qué vienen las zonas horarias para ricos y pobres? Si
las zonas horarias sólo las separa una barrera de hormigón de 20 cm. de altura
¿por qué no cruzarlas y robar a un rico?
Quizá
yo tenía el día tonto y pedía demasiado. Pero es que no hay ninguna explicación
a un sistema tan absurdo. Es gracioso que tu suegra, tu madre, tengan el mismo
aspecto juvenil que tú. Es gracioso el pulso con el minutero y sus
guardaespaldas. Hay escenas curiosas, sí. Pero hay tanta incoherencia
envolviendo todo...
El
mejor es Cillian Murphy como poli.
Aunque tampoco entiendo su personaje, por qué protege un sistema que le
perjudica.
Entiendo
muy bien que la película no haya gustado en Estados Unidos.
¿Pensabas
que la democracia actual estaba corrompida? ¿Creías que hubo un tiempo en que
la democracia fue limpia y gloriosa, allá en la época de Lincoln? ¿Supusiste que Mary
Surrat fue una cerda asesina? Pues no.
Porque
resulta que la conspiración para asesinar a Abraham Lincoln apenas fue una trampa en el parchís comparada con
el juicio que vino después.
Y
los políticos de entonces eran tan corruptos y estaban tan ávidos de poder como
ahora. Justicia, Derecho, todos iguales ante la ley... meras ficciones. Jueces,
periodistas, militares y policías... todos doblegándose ante el político de
turno.
Robert Redford dirige, yendo a
los papeles, a las actas, a los archivos. Y, oye, a un historiador le pone los
pelos de punta y le confirma, una vez más, que para hacer Historia sólo hay una
opción: ir a los documentos.
Película
sin prejuicios y no apta para los talibanes del Estado de Derecho.
Exquisita
adaptación.
Maravillosa
la fotografía, la iluminación, la ambientación y el modo en que todo ello se
adapta al estado psicológico de los personajes.
Inquietante
desde el primer segundo y muy hábil para mantener el misterio. Las novelas de
las hermanas Brontë siempre fueron
complejas por la extrañeza que provocaban sus cerrados microcosmos. Fukunaga atrapa ese aire de una forma
precisa y preciosista. En plan oscuro, claro.
Empiezo
a considerar a Mia Wasikowska como
muy buena actriz. Camaleónica, la chica. Capaz de hacer papeles muy diversos y
desaparecer en ellos.
-Ahora
deja que tus pies errantes descansen en el umbral de un amigo.