También
podría titularse ¿Dónde está Wally?
Está
película tiene algunas ideas brillantes. Y también muchos momentos aburridos,
repetitivos.
A
veces dices:
-Sí,
señor, muy bueno, lo has clavado.
Y
otras:
-Vaya
tostón nos estás colocando, colega.
En
parte comedia (buena) y en parte drama (malo).
Gustavo Taretto se muere de ganas
por ser Woody Allen. Lo cita
expresamente, cambia Manhattan por Buenos Aires, lleva a sus personajes al
psiquiatra, trabaja los diálogos en monólogos y tiene chispa.
Además
es bastante pop: Wally, internet, Astro Boy... muchas referencias para
veinteañeros.
Pero
le falta el ritmo de Woody Allen.
Sobran escenas y escenas y escenas.
Ya
dije, tras Eclipse, que no vería ninguna película más de la saga. Si David Slade no podía hacer nada con
ella, nadie podía.
Pero
Amanecer,
tiene sus peculiaridades y hay que comentar algo, aunque sea extracinematográficamente.
80% de publico femenino. Calificación de hombres: media de 3. Calificación de
mujeres: media de 7.
A
mí estas cosas me parecen los mejores argumentos que se pueden presentar a esas
mentes cerriles que piensan que los hombres y las mujeres somos iguales.
Estaba
comentando con un grupo de amigos que el estreno de Amanecer era un buen
momento para ir a ligar al cine. Muchas mujeres juntas esperando que alguien
tenga un detalle de atención con ellas. De ahí pasamos a criticar Amanecer
(sin haberla visto, lo reconozco).
Y,
entonces, apareció nuestro amigo, el hipercinéfilo, defendiéndola. Estábamos
todos perplejos hasta que me di cuenta del problema:
-Eh,
eh, tranquilo... No estamos hablando de Amanecer de Murnau.
Divertidísima.
Vitriólica.
Una
película en la que sonríes para no ver la evidencia. Ríes para pasar por alto
el drama. Te carcajeas para no verte reflejado en el espejo. Te burlas para no
tener que aceptar esa carga de artillería que están lanzando contra los
cimientos de nuestra ética occidental marchita.
Tremendamente
graciosa. Salvajemente perversa. Sí: salvaje.
Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly. ¡Oh, qué grandes, qué salvajes todos ellos! Sí, sí. Un
dios salvaje que mantiene sus reglas, una sociedad quizá no tan alejada
de ésa que pone lanzagranadas (¿o son bazookas?) en manos de niños de 8 años.
Ríete
ahora porque, cuando salgas del cine, cuando termines la copia pirata, cuando
pienses a qué venían todas esas risas, cuando repases mentalmente el espejo,
quizá no encuentres tantos motivos de alegría.
Es
inteligente Yasmina Reza. Y Polanski al variar el uso de la cámara
con tanta corrección en la apariencia de la obra de teatro. El plano general,
el primer plano, la cámara al hombro... siempre adecuados.
Una
peli que hay que ver al menos dos veces. No porque tenga sorpresa final y
misterios. Al menos dos veces porque hay que profundizar en el misterio de sus
personajes. En el misterio de mi espejo.
Y
yo que fui vestido de liberal.
No
sé cuántas películas tendrá que hacer Jason
Statham antes de darse cuenta de que siempre hace la misma.
En
esta ocasión el nivel es algo superior. No porque actúe Robert de Niro sino porque actúa Clive Owen.
Le doy un aprobadillo.
La
ambientación en la Inglaterra de los 80 no está mal y esas pretensiones de
denuncia, en plan Ken Loach, le dan
un plus. Pero en el fondo no deja de ser una película de acción, con peleas
absudas, persecuciones confusas y demás.
Demasiado
rutinaria. Asesino en serie que quiere dejarlo porque ahí está su chica,
abandonar no es fácil porque le chantajean, jaleo para arreglar todas las
situaciones y que el sujeto pueda quedarse con todo.
Tampoco
es que sea una película disfrutona. Ese querer tomárselo en serio, como si nos
estuviese contando Syriana, no cuadra con el mejunje de mamporros.
Lo dejo porque, si sigo, igual le pongo un suspenso
Christophe
Barratier
arrasó en medio mundo con aquella película tierna y tramposa que fue Los
chicos del coro.
Esta
película es, obviamente, un intento de repetir éxito.
Cuando
leí, de pequeño, La guerra de los botones, me pareció un libro tan perturbador
como motivador. A partes iguales. No era educado, ni formal, ni los niños se
comportaban diligentemente, ni llegaban puntuales para el té. No era Los
cinco, ni Los Hollister, ni Los Tres Investigadores. Ni siquiera
era Guillermo
el travieso. Había violencia y humillaciones. Eso fue para mí algo
nuevo.
Mucho
después vi una de las versiones (no recuerdo cuál, creo que era una de la
Warner) y, desde luego, no tuvo la capacidad de sacudirme que tuvo el libro.
Y,
ahora, Barratier, aunque sitúa la
acción en la Francia ocupada por los nazis, ha construido una historieta
blanda, sentimental, cargada de buenas intenciones. Le falta mucho gancho. Lo
mejor es la presencia de Kad Merad.
El
nivel del Festival de Cine de Málaga está muy bajo.
Digo:
ésta fue la película que ganó.
Te
puedes sentar en la butaca y ver cómo van pasando cosas sin aburrirte pero, a
la vez, sabiendo que a Fernando Tejero
se le va a saltar la pinza de un momento a otro y la va a liar.
En
plan de denuncia contra la especulación inmobiliaria, pero sencilla como el
mecanismo de un chupete.
Diálogos
muy pobres. Aunque eso es casi una tónica de los guiones españoles.
Y
si me dicen que está hecha en los años 70 me lo creo.
Blancanieves está de moda. El otro día hablaba de Once
Upon a Time que resulta ser, sobre todo, una revisión de la historia de
Blancanieves.
Ése está empezando a ser su problema porque hay muchos otros personajes de
cuentos desaprovechados. Pero ya hablaré de la serie cuando termine.
En
breve, en el cine, nos encontraremos con Blancanieves y la leyenda del cazador,
con Charlize Theron en el papel de
malvada reina y, no podía ser de otro modo, la paliducha Kristen Stewart, como Blancanieves, ya liberada de la saga Crepúsculo. El tráiler parece un cruce
de Juana
de Arco con El señor de los anillos.
Y,
un poco después, tendremos Mirror, Mirror. Julia Roberts como reina y Lilly
Collins como Blancanieves. Dicen las malas lenguas que Julia Roberts quería ser Blancanieves pero no se lo permitieron y
se agarró un cabreo. ¿Cómo le dices a la Roberts
que ya no está para hacer de adolescente?
La
gente hace mal las cosas. ¿Por qué no juntaron a Theron con Collins? Eso
sí habría sido una buena garantía. Tal y como están las cosas, puede pasar
cualquier cosa.
Pero
ahí estaremos, listos para averiguar quién sigue siendo la más guapa del
cotarro.