11/8/11

El origen del planeta de los simios

Debatir acerca de lo que es inteligencia, suele plantear muchos problemas. Es un perro inteligente, es un delfín inteligente, es un ascensor inteligente...
La película, en mi opinión, hace bien en acentuar la idea de la conciencia de sí mismo. César, ese mono (perdón, simio), adquiere conciencia de sí mismo. Quién soy yo, cuál es mi pasado, mi destino. Qué hago con mi vida. Y, consecuentemente, distingue entre bien y mal.
A la postre, los simios están mejor caracterizados que los humanos, cosa que resulta un poco inquietante. Aunque, si han adquirido conciencia de sí mismos, es lógico que tengan su propia psicología y que se ahonde en el desconcierto de una especie que despierta a la racionalidad y la voluntad.
Y otro tema interesante que me apuntaba io: los humanos no tenemos competencia. ¿Qué pasaría si la tuviéramos?
Me encantó esa palabra:
-No.
Toda evolución es revolución.
Total, que César está en casa.
Y, como le va bien en la taquilla, supongo que ha venido para quedarse.

9/8/11

The Event

Dejé de ver V y dejé de ver The Event. A V no le concedí más oportunidades. Pero me seguí descargando cosas de The Event para cuando tuviese tiempo de verlas. Había mejores cosas en aquel momento.
Así que ahora me puse a ello.
The Event la veía la gente con conciencia culpable. Sabían que era mala, nociva, pero, oye, era la serie de ciencia-ficción del momento y tampoco había nada mejor. Los friquis de la ciencia-ficción hablaban de ella en voz baja para que no les oyeran, en pequeños corrillos en las bibliotecas, en butacas parejas del autobús. Cuchicheos en la barra de un bar.
Si les descubrías, te pedían con lágrimas en los ojos que no se lo contaras a nadie para que no cayera la vergüenza sobre ellos y sus familias de generación en generación. Extraterrestres, culturas ancestrales, conspiraciones políticas, amenazas biotecnológicas, experimentos de longevidad, hackers... Todo junto y revuelto acumulando tópico sobre tópico.
Al Presidente Martínez le preguntaban que qué hacían con Jarvis, el hombre que había intentado matarle dos veces. Y Martínez respondía:
-¿Quién?
Mañana me preguntarán si he visto The Event y responderé:
-No me suena.

6/8/11

Casi humanos

Estoy convencido de que Bram Stoker está revolviéndose en su tumba, tratando de abrirse paso en el ataúd. Le gustaría emerger en la noche y poner en su sitio a tantos que han pervertido el sentido de sus vampiros.
Todos aquellos que apreciamos en su esencia la maldad inherente de un vampiro, padecemos la actual plaga de chupasangres caballerosos y enamorados, pálidos aspirantes a Keats.
Pensé que las cosas no podían ir a peor, pero está claro que, antes de que la cosa mejore hay que tocar fondo. El fondo es, espero, Casi humanos. Tan al fondo que los vampiros enamoriscados casi son aceptables. Casi humanos es un paso más allá: el vampiro existencial, primo hermano de Kierkegaard.
O peor: de Sartre. Porque, claro, para estos monstruos, el infierno son los otros. Monstruos tristes, deprimidos, aquejados por su no humanidad.
Un vampiro y un hombre lobo buscan piso. Cuando creen que han encontrado el lugar adecuado descubren que hay una inquilina: una fantasma. Y, entre los tres, componen unos capítulos aburridísimos en los que se dedican a llorar y lamentarse por lo que son. Y sus problemas existenciales son soberanamente estúpidos.
Rescato una frase:
-Que esté muerta no significa que no pueda tener una vida.
Heroicamente llegué hasta el capítulo cuatro. Eché un vistazo al ambiente de la versión original inglesa. No soporté más.

5/8/11

Let's Get Lost

Soy de esos que piensa que Madrid es una ciudad genial, pero no para vivir en ella. Es una ciudad para pasar un tiempo, unos días. Una estancia temporal. Fascinante para pasear por sus calles modernas y sus barrios antiguos, para disfrutar de su oferta deportiva y cultural, ir al parque de atracciones, visitar monumentos, ver museos o disfrutar, en compañía de edp de la Filmoteca Española.
Ayer proyectaban Let's Get Lost, el documental de 1988 sobre Chet Baker. Un tipo con una sensibilidad musical extraordinaria y una notable vena autodestructiva. Drogadicto, manipulador, maltratador... Muy curioso cómo la película pone de relieve ambas facetas. Su madre, sus ex esposas, sus hijos... Todos le admiran por su música. Todos le quieren lejos de sus vidas.
Al principio no me gustó ese blanco y negro tan fuerte, tan contrastado. No se filma así una playa de los años 80. No me encajaba. Luego empiezas a conocer a Chet Baker y lo entiendes. Es perfecto.
Es su color, su vida. La vida de la trompeta de jazz más suave, más silenciosa, más románticamente dolorida.

3/8/11

Primeval

A todos nos gustan los dinosaurios.
Es la curiosidad por algo que existió y ya no. Si nos hablan de extraterrestres no creemos en ellos o los consideramos una improbabilidad esperanzada. Pero los dinosaurios estuvieron ahí y no lo podemos negar, una posibilidad no cumplida.
Dinosaurios, anomalías temporales, conspiraciones, un poquito de terror, otro poquito de romance...
Lester. El burócrata integral. De los pies a la cabeza. Ama los papeles, los trámites, el juego de la puñalada por la espalda. Snob, frío, flemático y, en el fondo, encantador. Aunque si repites esa calumnia te presenta a su abogado. Caray. Nunca pensé que un burócrata me pudiera caer tan bien.
-No es el fin del mundo. Si lo fuera, alguien me habría mandado un memorándum.
Helen Cutter. Cada vez que habla, cada vez que aparece, el mundo está a punto de venirse abajo. Una mala estupenda, retorcida, maquiavélica. La muerta más buscada. Saltando aquí y allá.
Estos guionistas ingleses tienen muchos arrestos y hacen lo que sería impensable en una serie americana. Se cargan a los protagonistas, les sustituyen con otros definitivos... y se los vuelven a cargar. Nunca puedes estar seguro de quién sobrevivirá, quién estará en la siguiente temporada.
Me encanta Primeval. Sencilla, sin grandes aspiraciones. Unos pocos capítulos por temporada. Pero eficaz porque apela cantidad a nuestros atavismos*.
-Si te cojo, serás la única especie extinguida dos veces.
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*Esta palabra va por Pera.

2/8/11

In treatment. Temporada 3

Curioso.
Paul Weston, a sus 57 años se pregunta qué sentido tiene la profesión que ha estado ejerciendo. Duda de su tarea como psiquiatra.
Pero no sólo lo hace él. Lo hacen los guiones. Y se nota. Se nota mucho que no tienen nada que añadir a lo que ocurrió en las dos temporadas anteriores.
Todos los problemas vienen del padre y de la madre, de la preocupación por eros y thanatos. La transferencia. Siempre la transferencia. Que sí, que es un tema sugerente e interesante al que le sacan partido en la primera temporada. Pero ¿seguir insistiendo? ¿No es repetitivo? ¿Siempre la transferencia?
Y, como Paul Weston señala, acude a terapia para solucionar un problema y encuentra uno nuevo: la transferencia. Que no existía hasta que comienza a hacer terapia.
Amy Ryan es la otra psiquiatra, un muro de hormigón inescrutable y misterioso contra el que se estrellan todas las triquiñuelas y habilidades de Weston, la mujer que le pone firme.
Para el espectador, para el menda, las historias de los pacientes no sólo no son interesantes sino que, muchas veces son aburridas. Y Gabriel Byrne sigue siendo el paradigma de una sociedad que no sabe adónde va ni qué quiere.

1/8/11

Los pitufos

Siempre me pitufaron los cómics de Los pitufos, particularmente aquellos en los que aparecían Johan y Pirluit. Todavía estoy esperando a que alguien pitufe el filón de esas aventuras. Tenían misterio, aventura, humor y una ambientación medieval bastante pitufa.
Por eso sabía que me iba a defraudar esta película. Estaba concebida como un cruce de Encantada y Alvin y las ardillas. No son el polo opuesto de Los pitufos pero, en realidad, muy poco que pitufar.
Aun así, debo admitir que tenía algunos puntos buenos. Esa vacilada sobre el pitufador mágico Google, un descerebrado Hank Azaria en el papel de Gargamel, el encanto de los pitufos.
Neil Patrick Harris no tiene mucho que aportar pero hay que reconocer que lo intenta y que consigue dar cierto peso a ese padre de familia, un papel bien pitufo al de Cómo conocí a vuestra madre. Y Jaima Mays, salida de Glee también tiene su gracia cursi.
La cosa es que, pudiendo ser un desastre total, no lo pitufa.