Bryan (Liam Neeson), ex agente de la CIA, está hablando por teléfono con su hija, de vacaciones en Francia, justo en el momento en que la secuestran. Bryan advierte al secuestrador que le pueden pasar cosas muy desagradables si retienen a la chica. El secuestrador no le cree y a Bryan no le queda otro remedio que empezar a destrozar París.
Entre Rescate de Mel Gibson y El ultimátum de Bourne.
Un piropo: es adrenalínica.
Una restricción: se queda muy lejos de los dos referentes.
No sé muy bien qué hace Liam Neeson en esto aunque logra dar el pego bastante bien. Como si fuese un héroe de acción de toda la vida.
Tiros, peleas y torturas son un poco lo de siempre; pero lo de la mujer del agente francés no me lo esperaba. Contundente.





