-Por
los de antes y después, por nosotros y los del más allá.
Creo
que Mike Flanagan es realmente un buen contador de historias. Sólo que
aquí tiene un circo de tres pistas que trata de dirigir simultáneamente y no
siempre le sale bien. Están las historias de los chicos, están las historias
que cuentan los chicos y está la historia que enlaza todo.
Las
historias de los chicos nunca me interesaron.
Las
que cuentan los chicos me interesaron pocas veces y, curiosamente, la que más
me interesó no era de terror, era la policiaca rodada en blanco y negro.
También estuvo bien la del demonio y el ángel roqueros.
La
historia de terror que enlaza todo sí me interesa pero es demasiado dispersa,
confusa y deja cabos sueltos por todas partes.
El
capítulo 7 es un punto de inflexión, probablemente el mejor. Rompe los esquemas
a los que se había atado y se muestra libre.
En
todo caso creo que el problema está en mí, no en la serie. No puedo decir que
me haya gustado, pero no voy a culparla. El hecho de que unas partes me gusten
y otras no, tampoco significa que sea irregular. Creo que se trata de que tratamos
con adolescentes. Que se me hace cada vez más difícil lidiar con sus tontunas
o, más bien, con los tópicos que les suponen los guionistas.
Tampoco
estoy seguro. Quizá es el modo de tratar el tema de la muerte en una persona
joven. Quiere ser profundo por un lado, ligero por otro en la trivialización de
las fronteras con el mundo sobrenatural.
En
fin. Me ha costado terminarla, pensé en abandonarla. Pero por otra parte me
parece muy superior a El gabinete de
curiosidades del Guillermo del Toro. Bien escrita en su mayor parte,
pero los personajes me parecen casi todos iguales. Anya es la que más grabada
se nos queda y es una secundaria, los demás jamás llegaron a emocionarme porque
no conecte con ellos.
Me
ha decepcionado, como muchas otras antologías. Casi todos los capítulos tienen
idéntica estructura, idéntico desarrollo, idéntico final. Con el problema
añadido de que, ese tipo de final, implica mantener la tensión con recursos que
rara vez funcionan: todos los capítulos se hacen largos. Para llegar a ese
punto no hacía falta tanto metraje. Especialmente La visita: 40 minutos de cháchara sin sentido antes de que realmente
comience una historia simplona.
Otro
problema es la explicitud. La sutilidad es cero, la sugerencia del horror nula.
Busca escenas asquerosas, detalladas en lo repugnante y, por tanto, llega un
punto que no me dicen nada. Se te olvidan enseguida, el impacto es inmediato,
no postergado en la imaginación.
1:
El trastero 36 de Guillermo
Navarro con Tim Blake Nelson. 2: Ratas de cementerio de Vincenzo Natali. 3: La autopsia de David Prior.
4: La apariencia de Ana
Lily Amirpour con Kate Micucci. Éste se sale un poco de la tónica
general pero el final deja un tanto indiferente. Tiene una estética bastante
extraña con esas lentes deformantes. 5: Modelo
de Keith Thomas con Crispin Glover. Muy buen trabajo de este
hombre. La mejor de las interpretaciones. 6. Sueños en casa de la bruja de Catherine Hardwicke con Rupert
Grint. 7: La visita de Panos
Cosmatos. 8: El murmullo
de Jennifer Kent.
Este
último me gustó un poco más. Típica historia de casa embrujada, pero lo
importante no son los sustos ni el miedo sino la relación de ese matrimonio de
ornitólogos. Hay unos personajes con una historia verosímil detrás, un conflicto
que es el núcleo. Además no sigue la misma estructura de los otros y tiene un
par de secuencias muy logradas. Es realmente el único que tiene algo que
contar.
Ahora
vamos a ver qué pasa con El club de la
medianoche y luego dejamos descansar el terror y los virus de
Halloween.
1.
Han pasado 14 días desde el final de Elseñor de los anillos: Los anillos de poder y Amazon aún no ha despedido
a J.D. Payne y Patrick McKay.
2.
Los mercenarios nació como un
chiste y estuvo bien. Ahora, cuando se acerca el estreno de Los mercenarios 4 me hace la misma
gracia que un chiste contado 4 veces. No sé si a ti también te pasa.
3.
Ésta sí que no me lo esperaba: el guión de la próxima película de Star Wars lo está escribiendo Damon
Lindelof.
4.
Todos los que vimos Dumbo de Tim
Burton supimos que ésa no era la peli que el director quería. Era la
versión del Disney más gazmoño. Ahora Burton se ha explayado diciendo
que él era Dumbo en un circo horrible del que necesitaba escapar. Y que no
volverá a trabajar para Disney, Marvel incluida.
-Ella
ni siquiera es lo peor que hay ahí.
Últimamente
sólo surgen obras maestras entre las películas de terror. Al menos eso parece
cuando oyes/lees críticas de modo habitual. Casi cada semana surge una obra
maestra del género. Y del resto de géneros, nada. Citan a X, Black Phone, Smile
y hasta Scorsese hace elogios de Pearl.
Yo me decanté por esta Barbarian
por escoger una que ha sido un taquillazo en EEUU. Pudo ser otra.
Todas
esas alabanzas me parecen exageradas pero una cosa admito: están buscando
nuevos caminos.
Barbarian. Aquí el título sí que lo dice todo. Qué
desagradable. No sé si es un mérito hacer una peli desagradable, pero si es lo
que buscaba, lo consigue. Qué atmósfera más insana, más incómoda, más
agobiante. Cocina el caldo inicial con calma en algo que es casi un Mcguffin para luego adentrarnos en los
horrores humanos. Su carga metafórica (obvia por otra parte) tiene más sentido
para los americanos, ese vaciamiento de las zonas residenciales convertidas en
páramos ruinosos, el declive de Detroit.
Los
sótanos siempre han sido lugares propicios para lo espeluznante, pero aquí
alcanza unas cotas perversas muy elevadas. Un lugar para la barbarie, efecto de
lo civilizados que somos.
No
me parece una peli para recomendar. Pero si quieres horror y seres
despreciables (menudo personaje el de AJ), el resultado es bastante potente.
En
el especial de Pascua nos entregaron, posiblemente, el peor capítulo de toda la saga. Venía
a ser el capítulo 200 y lo celebraron por todo lo bajo. Un auténtico horror. El
vapuleo de críticas parece que se notó y ahora nos han ofrecido un episodio
notable.
Empezamos
con un tren espacial que atraviesa galaxias, los Cybermen han evolucionado a
CyberMasters, los Dalek se rebelan contra ellos mismos, en la Siberia de 1916
pasan cosas extrañas (Rasputín anda por ahí), 15 obras maestras de la pintura
desaparecen y 12 sismólogos también. Y, en fin, habrá sorpresas que conviene no
revelar. Muchos personajes recuperados de capítulos anteriores, de décadas
anteriores. Y una Estrella de la Muerte o algo así. Y sorpresón gordísimo en la
escena final.
Dura
90 minutos, una auténtica película, el nivel de producción está por encima de
la media y tiene un ritmo imparable. Además volvemos a la companion única, que tan bien le sienta a la serie y de la que
nunca debió salir.
Así
que, del peor capítulo pasamos a uno de los mejores. Realmente logrado en su
tensión, sus giros, los elementos imbricados. Sólo que uno piensa: ¿por qué no
hicieron las últimas tres temporadas a partir de este argumento,
desarrollándolo como se merecía? Es un capítulo con un enorme contenido,
claramente un poco precipitado y que habría dado para mucho concebido como una
temporada.
Un
inconveniente: hay que ser bastate whovian
para entender todos los detalles.
Me
gustó también la reunión de companions
anónimos. Otra cosa más a la que se debió sacar más partido.
Bueno.
Pues lo siento por Jodie Whittaker pero me alegro que sea el fin de la
era Chibnall. Un capítulo más y esperemos que la TARDIS nos lleve a un
lugar con un showrunner mejor.
Henry
sube al autobús. Vagabundo. Allí conoce a Paul, que es un poco tonto, pero que
le ofrece conocer a Mark, que trabaja para John y que, a su vez tiene a alguien
por encima. Henry está dispuesto a cualquier cosa, tráfico de droga o lo que
sea si no hay violencia.
La
peli es un poco tramposilla en su edición pero creo que eso está bien para
sorprendernos con una historia de infiltración inversa por decirlo de algún
modo.
No
está tan bien el estilo fragmentado, flashback,
sueños. Demasiado abrupto. Desubica al espectador en el espacio y en el tiempo
para hacerla innecesariamente compleja. Está bien que no nos pongan las cosas
fáciles, que haya que meter la cabeza, pero me da la sensación de que a veces
se les fue la mano en la sala de montaje. Sin todas esas cosas, la sorpresa
habría funcionado igualmente bien.
La
historia, basada en un caso real, sigue la investigación del secuestro y
asesinato de un niño en Australia. Tardó 8 años en resolverse aunque la policía
estaba muy segura de quién era el culpable.
Con
tono realista, muchos primeros planos, sobria. Me llama la atención la elipsis
deliberadamente sostenida de aspectos macabros. Incluso cuando ponen las
diapositivas no enfocan las imágenes sino los rostros de la policía y
escuchamos la voz de la forense. Hay una determinación para que la relación
entre Henry y Mark sea el núcleo del argumento.
Algunas
cosas me gustan bastante, otras muy poco. Interesante, sin embargo, esa operación
policial.
Lo
único malo de esta peli es el título. No entiendo su sentido. El resto es una
maravilla.
Hay
gente que, cuando quiere hacer un ejercicio de estilo, cuando quiere dárselas
de autor, construye artefactos intragables. Aparecen, entonces, personajes que
deambulan drogados, con dramas psico-sexuales, músicas estridentes y lentitud
exasperante.
Y
unos pocos hacen cosas divertidas y entrañables. Como ésta.
1953.
Agatha Christie está en lo más alto y en el teatro se representa la función
número 100 de una de sus obras. Hay un productor, un director y un guionista
interesados en llevarla al cine. Alguien es asesinado.
Entran
en escena un inspector un tanto dejado (Sam Rockwell) y una agente, una
de las primeras mujeres policías. Una Saoirse Ronan envuelta de dulce
sobriedad.
Muy
bonita la puesta en escena, cuidadísimas algunas de sus escenas (esa secuencia
en el teatro en que unos se siguen a otros es un lujo, es una parodia de Hitchcock
que le habría gutado a Hitchcock), una edición muy trabajada, un par de
giros no diré que sorprendentes, pero sí ingeniosos y ocurrentes. El tono es de
suave comedia y la sigues permanentemente con una sonrisa en la boca. No busca
la carcajada pero es graciosa, amable, colorista, juguetona.
La
dinámica entre el inspector y la agente nunca la habíamos visto de esta manera.
La trama juega con el espectador a romperle los esquemas, presentado clichés,
rompiéndolos luego y qué bien hilado ese final donde un hipotético storyboard se convierte en realidad.
Adrien Brody y Ruth Wilson
redondean el reparto donde habrá también sorpresas.
Aparentemente
sencilla. Tanto que quizá muchos la desprecien. Pero tras esa apariencia existe
un trabajo muy sólido con ideas muy claras.