Noomi Rapace hace un papel bien
distinto al de la trilogía Milleniumm,
al de Sherlock Holmes: Juego de
sombras, al de Prometheus.
Tal vez es lo mejor de la película. Demostrar su capacidad para interpretar
cosas tan distintas.
Aquí es Anna, una madre de rostro aniñado,
enormemente agobiada, que ha tomado una nueva identidad para ella y para su
hijo, huyendo de un esposo que les maltrataba cruelmente.
A partir de cierto momento la película puede
interpretarse, básicamente, de cualquier manera. Yo tengo mi propia
teoría acerca de que ella va por ahí, sin saberlo, recogiendo espíritus
muertos que se hacen visibles cuando ella los recoge. Pero es una interpretación
tan retorcida como cualquier otra que uno pueda idear.
Porque, desde luego, hay muchísimas cosas
sin explicación posible. En mi opinión se pasaron de listos y, una película que
lograba un suspense notable, pasa a convertirse en algo pesado porque deja de
tener sentido.
O eso o le faltan escenas para aclarar qué
sucedió. El director y el montajista deberían mirar por casa, a ver si
encuentran el metraje que falta. Lo mismo está revuelto con el de Primer.
Asimov era honrado. Su
convicción atea le hacía construir relatos en los que sólo importaba el aspecto
científico y las explicaciones racionales a los misterios.
Carl Sagan tenía más problemas.
No quería a Dios pero necesitaba a Dios. Suprimía a Dios pero poblaba el
universo de inteligencias omnipotentes, fantasmas siderales llenos de poderes,
enigmas galácticos místicos. Mataba a Dios y se quedaba pillado por sus
diosecillos.
Por eso Zemeckis lo tenía difícil a
la hora de presentarnos ese planeta que no se sabe dónde está. Debía
sorprender, impactar, no defraudar, envolvernos en un misterio inescrutable. No
el cielo, pero casi el cielo. Quiénes somos, un más allá, conocimiento... El
lugar en que está todo.
La recordaba vagamente y la mención de io, en un comentario de hace tiempo, me despertó la sensación de que debía
repasarla. Y sí. Creo que merece la pena. Especialmente la secuencia inicial.
La cámara alejándose durante 4 minutos de la Tierra mientras escuchamos a qué
distancia han llegado las emisiones radiofónicas. Desde 1997 hacia atrás,
grandes noticias del pasado. Hasta llegar a la primera emisión lanzada al
espacio. El discurso de Hitler en la apertura de las Olimpiadas. Y,
claro, es lo primero que los extraterrestres nos devuelven.
-Estoy lista. Estoy lista. Estoy lista.
La amistad es incondicional. Vale. Es
verdad. También sabemos que hay que dar algo a cambio para demostrarlo.
-Quid pro quo, Clarice.
La cosa es que si yo quiero que mis amigos
vean CINE, por poner un ejemplo digamos que Nader y Simin: una separación, tengo que estar dispuesto a
dejarme arrastrar para ver alguna PELICULILLA.
El problema es que Los amos del barrio ni siquiera llega a PELICULILLA. Está en el
género ese en que un grupo de amiguetes con pasta, se juntan para hacer la
primera gilipollez que se les ocurre.
Una inmensa pérdida de dinero, tiempo y
neuronas.
Y no sé cuál duele más.
1.
Wizards vs. Aliens. El título en sí ya es espantoso. Las fotos,
demenciales. El tráiler, tan malo que no pude acabar de verlo. Una prueba de
que incluso en la BBC son humanos. La excusa de que es para niños no me vale.
2. Desde que todas las películas de terror
acaban mal, se han vuelto muy previsibles. Lo contrario a las románticas con el
mismo resultado.
3. Pavorosa cartelera de estrenos esta
semana. ¿A alguien le interesa algo? Buena noticia para los mantenimientos de
semanas anteriores.
4. Bien por Dowton Abbey. Estamos en los años 20 y Rose, esa condesita flapper, era justo lo que necesitábamos.
La inmersión en el club de jazz (el
círtulo exterior del infierno de Dante) es una deriva encantadora.
Vi que había aparecido, inesperadamente, una
nueva temporada de Primeval y
me lancé a por ella como loco.
Pronto me di cuenta de que era otra cosa.
No británica. Canadiense.
No remake
ni continuación. En paralelo.
De hecho, uno de los personajes de la serie
británica aparece en la canadiense advirtiendo a la peña del lío en que se
están metiendo.
Hay un detalle que me ha encantado: el tío
del gobierno que se encarga de lidiar con
esta clase de cosas, el garito en el que está el despacho, el aburrimiento
en que vive y del que vienen a sacarle.
No culos extraterrestres. Culos prehistóricos.
En conjunto me ha parecido bastante más
flojita que la original británica.
Pero me da igual. Salen dinosaurios.
Ethan Hawke es un escritor con
unas aficiones un tanto macabras. Acude a los sitios en que se han cometido
crímenes extraños para escribir sobre ellos. El tío se instala en la mismísima
casa de los acontecimientos luctuosos con su mujer y sus dos hijos. Manías que
tiene uno.
La cosa no le ha hecho amigos entre los
polis, así que, cuando acude a un nuevo pueblo, a investigar un nuevo crimen,
en una nueva casa, el sheriff le aconseja que se largue.
Y él no hace caso.
Lo único relevante, aquello que podría
haberle dado un toque original, es la cuestión de las imágenes, la iconoclastia
como solución. Pero es un recurso que apenas se menciona. Así que queda una
película más bien del montón, alargada innecesariamente.
Es una vergüenza que, en pleno siglo XXI, la
gente no sepa que con luz eléctrica se ve mejor que sin ella.
-No te preocupes, papá. Volveré a hacerte
famoso.
Qué niña tan considerada.
Todo lo que orbita a su alrededor queda
atrapado. No hace mucho nos sorprendió con la compra de Marvel, ahora con la de
Lucasfilm.
Eso significa que se quedan con los derechos
de Star Wars e Indiana Jones. Que Spider-man podrá pegarse con Darth
Vader para rescatar a Hannah Montana
de un templo maldito.
Creo que en mi lista de odios, Disney va a
adelantar definitivamente a Sony. De paso, esto demuestra que siempre puedes
caer aún más bajo. George Lucas, el tío detestado por Hollywood, el tío
que despreciaba Hollywood, el único tío verdaderamente independiente del mundo
del cine, se vende por 4.000 millones. Que no son nada si uno tiene en cuenta lo
que han dado de sí las sagas.
Y Disney no podía empezar peor. Star Wars: Episodio VII para el
2015.
Ya ves. Ahora sí que sabemos la fecha de inicio del
apocalipsis.