Corrígeme si me equivoco. A mí me ha dado la
sensación de que la película es una excusa para machacar a los franceses. Roma
y Londres son capítulillos para disimular.
El núcleo, lo importante, es Montecarlo. Y,
desde luego, la capitana de Control de Animales, Chantel DuBois, es un
personaje minuciosamente diseñado (oh, rien
de rien) para ser vapuleado, sacudido y humillado una y otra vez.
Y yo le saco cierto parecido a Marion
Cotillard.
Otra entrega más, loca, veloz, agotadora. 80
minutos a ritmo de vértigo llena de tópicos, salvada por unos cuantos gags
graciosos.
Quizá es lo único que había que esperar y no
se le puede pedir más.
Y, ya puestos con Francia, no sé qué va a
pasar del 31 de julio al 22 agosto. Estaré en París y quizá haya entradas
nuevas en el blog, quizá no. El objetivo prioritario será patear las calles de
la ciudad de la luz, lo demás está por ver.
Girls está de moda. Girls en todos los blogs. Girls hasta en la sopa.
Las grandes audiencias nunca han sido
criterio de nada. Bueno, sí: significa que hay algo que ve mucha gente. Nada
más. No me preocupa que algo lo vea mucha gente porque sé que no guarda la más
mínima relación con la calidad.
Me preocupa más cuando la crítica en bloque
comienza a rendir pleitesía a cosas que no la merecen o que deberían estar
mucho más matizadas. Teníamos a Game
of Thrones, teníamos recalcitrantes de The Walking Dead (sí, todavía queda algún crítico defendiéndola)
y ahora está Girls.
La responsable de todo esto es una tal Lena
Dunham a la que, de repente, todo el mundo venera. La chica consiguió que Judd
Apatow produjera su serie y, como es joven, se considera que es
inteligente, astuta, brillante.
Maldita sea. Como si fuese el puñetero genio
de Orson Wells reencarnado. ¿Es que no se han fijado en que Judd
Apatow, Lena Dunham y Girls
son (casi) los polos opuestos de la sutilidad, el ingenio y el arte? Esa idea
de Hanna Horvath de ser la voz de su
generación es de una pretenciosidad megalómana. Pero es, por desgracia, el
reflejo de Lena Dunham.
Y, por desgracia, muchos críticos le están
riendo la gracia. Cuatro capítulos es lo más que puedo concederle a la
vulgaridad.
Eso sí. Me apuesto la colección de Soldados
Imperiales a que la chica pone de moda a las gorditas en el cine. Aunque, por
otra parte, buen cuidado tuvo en el póster para adoptar una pose que ocultara
los michelines.
Los michelines de su generación.
Un ejemplo de cómo desperdiciar millones en
hacer que una superproducción se asemeje lo más posible a una chapuza de serie
B.
Un ejemplo de cómo los actores son capaces
de trabajar sólo por dinero. Cualquier ser humano que sepa leer se daría cuenta
de que el guión de Batman y Robin
es... inexistente.
Un ejemplo de cómo Arnold
Scharwarzenegger, George Clooney, Uma Thurman, Chris O'Donnell
y Alicia Silverstone pueden dar lo peor de sí mismos. De Elle
MacPherson no digo nada porque ni siquiera es actriz.
Un ejemplo de cómo la acumulación lleva al
desastre. Fries, Poison Ivy, Bean, Batman, Robin, Batgirl podrían haber dado
para una película cada uno. Aquí alguien veía el final de fiesta y decidió
inmolarlos a todos juntos para hacer de ellos un mejunje absurdo.
Batman y Robin no es sólo la peor peli de Batman sino que,
además, existe un amplio consenso en considerarla una de las peores pelis de la
historia.
Basta con escuchar algunos diálogos, basta
con ver el inicio (Batman y Robin luciendo trasero y paquete en látex) para
saber por qué algunas cosas jamás deberían haberse hecho.
Infame.
Y luego, con Joel Schumacher, vino el
desastre, la versión kitsch, colorista, grafitera y de neón.
Estaba Jim Carrey (Enigma) en su
papel más insoportable por increíble que pueda parecer; Tommy Lee Jones
(Dos Caras) sin tener ni idea de lo que hacía, pensando que tal vez su
personaje era el Joker, motivo por el que no hacía más que imitar a Jack
Nicholson; Nicole Kidman, espantosa, en uno de esos personajes de
adorno que no tienen nada que aportar a la historia. Además pensaron que Val
Kilmer daría mejor el pego como Batman. Gran error, obviamente.
La trama apenas tenía sentido y se iban
inventando trajes, gadgets, situaciones, escenarios a medida que los
necesitaban.
Batman Forever fue un intento de alejarse del oscuro mundo
de Burton. Y Joel Schumacher no supo qué hacer. Pero no pasaba
nada. Aún tenía otra película por delante para demostrar que podía dirigir aún
peor.
Irónico y afortunado: Christian Bale, con 15
años menos por aquel entonces, se presentó a las audiciones para ser Robin.
Visto en retrospectiva, que no le escogieran fue lo mejor que le pudo pasar.
La película fue bastante criticada por sus
elementos cómicos, porque Batman salía poco y por otros motivos más razonables.
Sin embargo me parece extraordinariamente perturbadora, superior en ocasiones a
la primera.
Creo que es un trabajo muy psicológico. No
sobre la psicología de Bruce Wayne/Batman, ni sobre la de Selina Kyle/Catwoman.
El Pingüino me pareció en su momento, y todavía me lo sigue pareciendo hoy, una
personalidad tremendamente inquietante, mucho más que el Joker. En realidad una
de las personalidades más angustiosas que ha creado el cine. Una mente
perturbada en el verdadero sentido de la palabra, algo que va más allá de lo
que normalmente se entiende con ese término. Una psicología inaccesible que
sublima sus obsesiones. Fantástico Danny DeVito.
Si Tim Burton no hubiese revestido de
cierta coña algunas escenas, sería una película difícilmente soportable. Los
padres que arrojan a su bebé al agua helada, el Pingüino devorando pescado
crudo en la fiesta, los disparos a la muchedumbre de la plaza, Batman
prendiendo fuego a un malo... Creo que aquello por la que fue criticada es lo
que permitía verla sin que sintiésemos un repudio hasta la náusea.
Y, bueno, después del destrozo sistemático
que hizo Halle Berry de Catwoman,
Michelle Pfeiffer no me parece tan mal. Pero mira que el cine ha
torturado a este personaje. Hollywood tiene una deuda con ella. Anne
Hathaway no lo ha arreglado mucho. Ni siquiera llevaba látigo, imagínate.
-Cariño, ya estoy en casa. Vaya. Siempre se
me olvida que no estoy casada.
Tras la trilogía de Nolan sentí la
urgente necesidad de repasar la visión de Tim Burton, la otra óptica, la
mirada expresionista.
Hay cosas en la película de Burton
que quizá se queden anticuadas. Jack Nicholson, como el Joker, ha sido
superado por Heath Ledger. O el mismo traje de Batman, que parece
diseñado por su peor enemigo, es decir, el Joker.
Pero ese expresionismo es maravilloso. No
creo que la ciudad de Gotham haya sido mejorada. Esos edificios tan renegridos,
tan góticos, tan siniestros, explican mejor una ciudad en decadencia, una
ciudad corrupta desde sus mismos cimientos que crece enmarañada en la codicia.
Y se puede rastrear mucho cine tras su
estética. El jorobado de Notre Dame
(La bella y la bestia. Claro, que si me lo dice otro, le arranco los
pulmones), Vértigo, Metrópolis e, incluso, El gabinete del doctor Caligari. Me
encanta el batmóvil atravesando ese bosque falso, de diseño, concebido más como
algo emocional que narrativo, camino de la batcueva.
Fue un buen Batman, sí señor. Por aquel entonces Tim Burton aún
tenía ideas y todos éramos más jóvenes.
-Gotham. Siempre recuerdo esa ciudad con una
sonrisa en los labios.
Una gran película para ser de Sam Raimi.
¿Que no es de Sam Raimi?
Una obra maestra para ser de Jon Favreau.
¿Tampoco?
Pues entonces, si es de Christopher Nolan,
es una película de medio pelo. Sobre todo porque, hasta ahora, la calidad de
los guiones y la atención a los detalles, eran marca de la casa. Y, mira tú,
aquí hay muchas aguas. Desde que Bane declara el estado de sitio la cosa no
funciona. Catwoman dejándose pillar por la poli, sin más ni más. Montamos una trampa
para matar a los polis pero luego les dejamos vivos para que escapen. Ahora
ganan los anarquistas, cambiamos de plano y ganan los polis. La pelea callejera
de Batman y Bane parece un chiste. Un chiste malo.
En
cuanto a la banda sonora, Hans
Zimmer se ha pasado dando la matraca con el tambor, dale que te
pego, tapando casi las conversaciones.
Me gustaron muchas cosas, claro. La democracia
capitalista corrupta a un paso de la anarquía total. Muy actual. La
presentación de Robin. Los juicios sacados directamente de las páginas de El proceso de Kafka (muy
gracioso Cillian Murphy).
Me gustó sobre todo la escena en el tejado,
cuando Batman se vuelve y Catwoman ha desaparecido.
-Así que esto es lo que se siente.
Pero, en conjunto, me ha parecido que son
dos horas y cuarenta minutos para contarnos una anécdota doméstica: por qué R'as
Al Ghul contrató a un canguro y luego lo despidió.