10/2/22

Reacher. Temporada 1

-Me basta una llamada para destrozarle la vida.
-A mí me basta el teléfono para matarle.
La serie está plagada de réplicas en ese tono. Muy fantasma, mucha chulería. Especialmente cuando las dice un tío que ocupa un área de unos 4 m2. El rostro guarda distancia social con sus hombros. Que es que abre las cervezas con el foso del codo (literal, ya verás). Pero no se quedan mancos sus dos colegas. El inspector jefe Finlay y la inspectora Roscoe.
La serie tiene muy poco que ver con la notable película original. Pero también es cierto que la segunda película tenía poco que ver con la primera. Está bien la trama policiaca de investigación. La pega es que luego resuelven todo a tiroteo y mamporro limpio. La pega para mí, claro. Habrá gente a la que le guste.
En cualquier caso sí equivocan un poco el enfoque. Demasiado bestia y sangrienta en algunas ocasiones. Quieren darle un aire como muy adulto a un tipo que es básicamente un superhéroe salido de una mente adolescente. Desde luego resultan excesivas ciertas poses de planificación.
En cualquier caso resulta entretenida, con buen ritmo y alegría. Las debilidades se las puedes perdonar o no. La mayoría de la gente no lo hace. Yo no tengo una devoción especial por el personaje y me da igual lo que hagan con él, así que soy más benévolo.

7/2/22

Ártico (Arctic Circle) (Ivalo). Temporada 2

Esta segunda temporada ha reducido los capítulos de 10 a 6 y me ha sabido a poco. Culpa mía, que acuse a la serie de tener 3 capítulos innecesarios en su primera ronda. Pero a cambio logran un ritmo impecable y un buen desarrollo de personajes y situaciones.
Creo que Nina Kautsalo es la poli más septentrional que hayamos visto. Ahí, en la frontera entre Finlandia y Rusia. En los bosques de Murmansk se mete esta vez.
Me gusta mucho Nina. Abandonada por el padre (sabremos mucho del porqué en esta temporada), con la madre en el hospital, un ex tirando a irresponsable con sus más y sus menos, con la hija con síndrome de Down (ha crecido entre ambas temporadas, claro, y se maneja muy bien en la interpretación). Y la inspectora mantiene el espíritu alto, no se queja, no se amarga. Torea con espíritu animoso y, en la medida de lo posible, trata de ser feliz. El polo opuesto de tanto detective ceniciento, gris. Un personaje así es una joya y, desde luego, lo mejor de la serie.
Estuvo bien que la emparejaran con ese otro poli ruso, estirado, frío para estar en consonancia con el clima. De qué va la caza en Murmansk lo deducimos pronto pero está bien desarrollado. El final no  me vuelve loco. Me pareció un poco simple, pero eso es lo de menos.
No es la gran serie policiaca de la historia pero yo me encuentro muy a gusto en ese ambiente, entre Ivalo, Rovaniemi y Murmansk.
Me encanta esa escena en que Venla, para obtener lo que quiere, pretende sacar partido de su síndrome de Down:
-Diles que tengo necesidades especiales.

6/2/22

Moonfall

Roland Emmerich
ha decidido que a locuras catastróficas no le gana nadie. Tiene aprendices como Michael Bay que alguna vez quisieron arrebatarle el trono, pero el maestro es el maestro.
Así que agarra la Luna y la envía en curso de colisión con la Tierra. A mí ese planteamiento ya me parecería suficiente, pero Emmerich le añade más cosas absurdas todavía. Cosas que nadie en su sano juicio pensaría. Pero sí Emmerich.
No tiene sentido hacer una crítica seria de la película porque el director es un niño con una imaginación fabulosa y medios a su alcance para darle forma. Cualquier cosa que se le pase por la cabeza se convertirá en imagen, sea lógica o no, explicándola con giros abracadabrantes.
Diálogos simples, personajes sin profundidad. Puedes, legítimamente, insultarle y cabrearte. O puedes aceptar que estás en la cabeza de un niño grande y disfrutar. Destruyendo ciudades, levantando olas imposibles y fabricando misterios que hacen temblar los cimientos de la Física.
Lo peor es su final. Un final tipo Marvel, tipo Dc. Tipo voy a llenar 20 minutos con peleas/destrucción. Acaban por hacerse muy pesaditos y el montaje en paralelo (qué tostón la gente de la Tierra) resulta aún más cargante.
El reparto no es malo pero, en fin, tener a Halle Berry para que simplemente ponga cara de susto…

5/2/22

Drive My Car

-Chéjov es aterrador.
Cuando dices sus líneas desentierras tu verdadero yo.
3 horitas. Se dice pronto.
Admito que no me he aburrido. Pero es evidente que sobran minutos. Sospecho que no habría pasado nada si se quita el metraje anterior a los créditos iniciales. Es decir: 40 minutos. Porque es ahí donde se inicia lo que podríamos llamar la historia principal.
Vamos por partes: un director teatral prepara la representación de Tío Vania. La productora tiene como política de empresa asignar un chófer al director, la joven Misaki.
Esa es la excusa para mostrarnos algunas de las vidas (¿por qué no todas, por qué ésas?) de los personajes que intervienen. Hamaguchi se adentra en dramas personales de los que se le escurre, involuntariamente, algún melodrama, algo de sentimentalismo. Aunque ocurre poco. Historias que oscilan entre el retorcimiento freudiano (demasiado retorcido) y el matrimonio perfecto (demasiado perfecto), pasando por algún crimen y el trauma de conciencia que todos ellos acarrean por un motivo u otro.
Digamos que la trama principal es la del director y su conductora, que el resto son vidas cruzadas colaterales. Tal vez todas ellas sean necesarias para contar lo que el director quiere. Pero está claro que sobra mucha autopista, mucho túnel (le gusta filmar túneles a Hamaguchi), mucho viaje atmosférico.
Hay que reconocer que tiene pulso. Controla bien el ritmo, siempre planea un cierto suspense sobre algún aspecto, sostiene la mirada del espectador. Lo que más me gustó fueron algunos juegos con el fuera de campo.
No sé cómo interpretar su final. Imagino que caben muchas interpretaciones y que cada uno tendrá la suya. Y todas ellas serán igualmente válidas. Pero tampoco es importante.
Una obra ambiciosa que satisface en muchas ocasiones, resulta cargante en unas pocas y que, aunque no logre todo lo que ambicionaba, deja poso y algún planteamiento sugerente.

4/2/22

Al margen (470)

1.
Roland Emmerich está de acuerdo con Scorsese en que las pelis de superhéroes (Marvel, Dc, Star Wars) están arruinando el cine. Emmerich las ataca por su falta de originalidad, por ser clones unas de otras.
2. Robert Pattinson dice que ninguna de las pelis de Batman es mala. O no las ha visto o miente o no sabe mucho de cine. Yo voto por la tercera.
3. Ice Age fue producida por Blue Sky. La distribuyó 20th Century Fox. Cuando ambas desaparecieron Disney asumió que los derechos eran suyos. Pero la creadora de la celebérrima rata/ardilla/bicheja Scrat, Ivy Silberstein, se embarcó en un pleito de 20 años que finalmente ha ganado la artista. Disney se queda sin Scrat. Esa señora merece un monumento.

2/2/22

Clean

-Me enviaste a matar a la maldita parca.
Clean tuvo su pasado antes de ser basurero. Pero hay pasados que siempre vuelven.
Es la típica historia de mafiosete que se hace bueno pero tiene que coger las armas de nuevo para ayudar a alguien. Y por ser típica no me gusta ese tono pretencioso, como de estar contando algo profundo. Es lo que es, un tío que sabe matar. Hemos visto muchas pelis como ésta y no hace falta adentrarse en honduras redentoras.
La ironía de Clean es su apellido. Limpio. Toda la película es sucia. El señor Limpio es basurero. Pero además es sucia la chatarrería, las tiendas a las que va, los lugares que frecuenta, las calles… Él es Limpio y todo a su alrededor está sucio. Un poquito obvio, ¿no?
Es verdad que a Adrien Brody se le dan muy bien estos papeles de tipo hecho polvo. Sumido en una continua depresión por la culpabilidad imborrable, por el pecado imperdonable, porque no se puede perdonar a sí mismo.
Para los incondicionales de los justicieros tristes. 

1/2/22

The Fallout

Un tipo armado entra en un instituto y comienza a disparar.
No es mi género de películas favorito, pero creo que es interesante su perspectiva.
No vemos ni el tiroteo ni ninguna de las cosas habituales que muestran este tipo de películas. Se centra en el trauma de una de las chicas supervivientes, en el brutal impacto psicológico, en las consecuencias sobre las familias, en cómo afecta a la personalidad. Nada vuelve a ser como antes.
La mayor parte de la película muestra situaciones normales, cotidianas. Familia y amigos. Pero el modo de percibirlas y de reaccionar resulta alterado. Vada asiste a la normalidad con tristeza, euforia irracional, miedo… La realidad queda trastocada en una carencia de sentido. Una hecatombe emocional.
Muy lograda la interpretación de la protagonista. Su energía inicial, su depresión posterior, el momento en que se toma una pastilla de éxtasis… Un vaivén de emociones y registros que Jenna Ortega ejecuta con una naturalidad sorprendente.
La dirección es bastante convencional y no es especialmente novedosa. La película tiene interés como análisis psicológico de un personaje.
Me gusta su escena final. Nada complaciente.