¿Qué puedo decir de Riddick que no sepas ya?
Todos le conocemos.
Es el más.
El más bruto, el más fuerte, el más cachas,
el más ten cuidado que voy. También el más capullo y arrogante. El más chulo y
vacilón.
El más de la galaxia.
Aquí le encontramos en un planeta desierto.
Cometió el mayor pecado: civilizarse. Ahora ya ha recuperado su lado animal y
tiene un plan. Activar una baliza que avise a los caza-recompensas que le
buscan, atraerlos, cargárselos y robarles la nave.
Pero Riddick interesa a mucha gente que le
quiere vivo y paga doble si está muerto. Además hay hienas alienígenas y serpientes
alienígenas. Muchas serpientes alienígenas.
Pero no pasa nada es Riddick. Ya sabes lo
que te vas a encontrar. Disfrutable si te gustaron Pitch Black y Las
crónicas de Riddick, insoportable si no te gustaron. Es lo que hay. Una
fantasmada para pasar el rato.
Me gustó también ver cómo Jordi Mollá
perdía la cabeza, cómo Katee Sackhoff está en su salsa y cómo Vin
Diesel hace lo que mejor sabe hacer: Riddick.
1. The
Good Dinosaur será la próxima animación de Pixar. Eso si encuentran a
un director después de haber despedido a Bob Peterson. Cada vez son más
evidentes las dinámicas de Disney. Ay.
2. No es raro que se prepare una secuela de Ahora me ves... Es una pena que no
quiten lo peor que tenía esa peli: el director. Me sorprende mucho la
incapacidad de Hollywood para percibir esta clase de cosas.
3. Luke Skywalker ya es papá y, por lo
visto, Alex Pettyfer será su hijo. Por más que nos duela Star Wars: Episodio VII es una realidad.
Cada vez que leo una noticia sobre el tema es como si me hablaran de una saga
que yo no he visto.
4. No puedo resistirme a citar a Saul
Goodman: Supongamos que el chico no está
de humor para discutir sobre las virtudes del envenenamiento infantil.
Delirante, surrealista, enfermiza, febril.
Créeme: no estás preparado para ver esta
serie. Puede que creas que sí. Pero no.
La parodia más radical sobre pelis
policiacas, la clase de serie que podría destruir uno de los más célebres
géneros. La suma de clichés total, expuestos sin pudor para ser destrozados sin
piedad.
Es de Charlie Brooker, el tío que
parió Black Mirror. Imagino
que se dejó el cerebro en una batidora y, cuando lo recogió, salió esto.
Sólo son dos capítulos por temporada. Pero
te aconsejo que no veas más de uno seguido. Acabarías en el psiquiátrico sin
posibilidad de ser reintegrado a la comunidad humana.
En esta segunda temporada han continuado con
los casos autoconclusivos. Pero una trama de fondo, las elecciones para
sheriff, sirvió de hilo conductor. Al mismo tiempo iban apareciendo hebras que
afectaban a la vida personal de los protagonistas: el secreto de Vic y el
secreto de Walt.
Todo ello estalló en los últimos episodios,
con el aparente accidente de la hija de Longmire, el acosador de Vic y la
acusación de asesinato sobre Walt.
En el último capítulo todos están con el
agua al cuello: Longmire, Vic, Branch, Henry...
Me gustó mucho Hector, El indio que utilizan
los indios de la reserva cuando la justicia de los blancos falla. Una bestia
parda con ideas muy concretas sobre el bien, el mal y el Gran Espíritu.
Longmire es John Wayne en un 4x4, es un
anuncio de Marlboro extendido, es la esencia de Estados Unidos preservada en
los montes y las llanuras. Y un poli de Denver pretende darle lecciones a Walt
acerca de cómo deben ser las cosas.
Sigo echando de menos que la relación
sentimental de Walt no tenga más desarrollo (acaba siendo una excusa
oportunista), pero el conjunto ha mejorado la primera temporada y puede ir a
más.
Arkansas. En mitad del río hay una isla. Y
entre las ramas de un árbol de la isla, tras la última inundación, hay un bote.
Y en el bote vive un delincuente en fuga que espera a su novia Juniper.
Ellis. 14 años. La adolescencia desbordando
por los poros. El descubrimiento de los problemas de los adultos, de la
imperfección de los padres, de la vida dura, de una chica llamada May Pearl.
Una fábula de crecimiento y madurez, la
lucha entre el idealismo adolescente, las luchas de la juventud, el desencanto
de la vejez. Una historia áspera y hermosa a la vez, ruda como una pedrada y
esperanzada por un mañana.
Después de Take Shelter, Jeff Nichols se marca otra buena película.
Distinta, sugerente. Si sabes paladear el ritmo lento es muy disfrutable.
Matthew McConaughey, cuando quiere, está inmenso. Aquí quiere. Reese Witherspoon, casi
irreconocible, en un papel diferente a todo lo visto.
No es que Kick-Ass fuera la bomba, pero tenía sus puntos. Las cosas
buenas que tenía se debían a su original propuesta. Y, como tantas veces pasa,
las segundas partes de algo original, no sólo no son originales sino que
pierden la esencia por el camino.
Lo peor de Kick-Ass 2 son esos toques sentimentales, sus discursos tontos,
la vena sensible que no pinta nada entre los litros de sangre. Y las escenas de
sangre no tienen la gracia que tenían en la primera. Se mire como se mire
pierde encanto por cualquier vertiente.
Lo mejor sigue siendo, desde luego, Hit
Girl/Mindy, sobre todo en la pelea de la furgoneta en la autopista, pero Chloë
Grace Moretz ya no es tan niña y hasta en eso se evapora la chispa.
-Prefiero ser torturada a tener que escuchar
a Justin Bieber.
No lo sé seguro. Pero estoy convencido de
que Michael Bay, insigne director de Transformers, debió de sentarse un día a ver una película de
los hermanos Coen (pongamos Fargo
por caso) o de Oliver Stone (Salvajes,
por suponer). Posiblemente las vio seguidas, las mezcló, se equivocó con lo que
bebía y creyó que podía hacer algo parecido.
Bay sabe que los Coen
utilizan personajes surrealistas y que Oliver Stone utiliza un montaje
un tanto llamativo. Y él se dedica a eso, a mezclar cosas sin ton ni son, a
usar la cámara lenta sin venir a cuento, a quebrar el montaje para ver si así
parece que las cosas pasan rápido. Sin estilo personal, a lo loco, porque igual
hasta queda bien.
No niego que la historia, en manos de los Coen,
habría dado para mucho. Tres imbéciles, magníficamente imbéciles, que queriendo
realizar el sueño americano cometieron robos, secuestros, asesinatos, dejando
rastros tan evidentes que despistaban a la policía.
En manos de Bay no pasa de ser una sucesión
de gags inexplicables.
Lo mejor es Ed Harris. No sale mucho,
pero aun así es lo mejor.