22/11/08

22, Bond 22

Siena. Antes de que Craig, Daniel Craig, haya tenido tiempo de decir alguna palabra, ya ha dejado el Martin, Aston Martin, para el desguace: tiroteado, abollado, sin puerta... Lo aparca y, del maletero, saca a un señor. Se disponen a torturarle pero un hombre infiltrado, monta bronca. Bond, James Bond, le persigue y tras dar buena cuenta de él, consigue una pista que le lleva a Haití. Haití, República de Haití. Allí, en cuanto entra en una habitación del hotel, un individuo armado con una navaja le ataca. Bond, James Bond, le aplica el oportuno correctivo y sale a la calle con el maletín que pertenecía al susodicho. Una hermosa señorita a la que no conoce de nada, le dice que se suba al coche que ella conduce. Él acepta, claro.
A partir de ahí, perdí el hilo del guión, pero me di cuenta de que no importaba mucho porque tampoco les importaba a los demás. Pim, pam, pum.
No sé por qué la gente dice que la saga ha cambiado. La veo igual que siempre. Vale, le han quitado a Bond el glamour y lo han convertido en un animal de bellota. Pero no le veo la ventaja y, por otra parte, no es suficiente.
¡Ah, sí! Los gadgets. Dicen que ya no existen. Y, sin embargo, ¿hay gadget mayor que el de robar todo el agua de Bolivia para almacenarla en estanques subterráneos?
Hace tiempo se hablaba de la saga de un tal Bourne que imitaba a la de James Bond. Ahora es al revés. La escena inicial con la persecución por los tejados es un calco de la de El ultimátum Bourne (o de El incríble Hulk, si me apuras). Y la escena final, en un apartamente de Rusia, igualita a la de El mito Bourne. En mi opinión, Bond se ha quedado lejos. Su azar dista bastante de la lógica implacable de Bourne.
Entretenida y tal. Pero no compensa armar jaleo con un año de antelación. Al fin y al cabo, la confundiremos pronto con la 23 o la 7 o la 18.

20/11/08

Reuniones de familia

¿Vendemos la casa de la abuela o nos quedamos con ella?
El argumento de Las horas del verano no ofrece más. Ni falta que le hace. Olivier Assayas presenta una historia minimalista a partir de reuniones de familia: el 75 cumpleaños de la abuela, el funeral, el testamento...
Cuidadísima fotografía, como si estuviese captando escenas de paisaje o bodegones.
Está muy bien la naturalidad con que trabaja todo el reparto. Especialmente Juliette Binoche y, sobre todo, esa escena en silencio, al salir del tanatorio. Que el doblaje sea el mismo que el de Nicole Kidman me descoloca bastante.
Creo que la película se sigue con facilidad y que no se hace pesada porque, lo que cuenta, se nos hace enormemente familiar, nos identificamos con las situaciones, resulta tan evocador como un déjà vu.
Me gusta el final: una especie de nostalgia inversa en la chica adolescente por el futuro que no va a conocer.

19/11/08

Ponerse pesado

No se puede decir que a Elijah Wood le lluevan los proyectos últimamente. Le fichan, sobre todo, para poner voz a personajes de dibujos animados. De hecho, por el momento, ésas son los planes de futuro para el presente año y el próximo.
Como está un poco desesperado, anda dándoles la paliza a Guillermo del Toro y a Peter Jackson para que, en la película de El hobbit que están preparando, le hagan aparecer. Dice que no sería muy descabellado que Frodo asomase en algún momento, aunque fuese en un papel muy breve. Parece que del Toro y Jackson no saben cómo quitárselo de encima.
Hay que tener en cuenta que Jackson, siempre tan generoso en metraje, se ha visto obligado ya a dividir El hobbit en dos partes. Y, claro, aún así, tendrá que quitar cosas. Que venga un tío a decirle que debe hacer añadidos parece que no le ha sentado muy bien.
Y yo estoy convencido de que la culpa de todo la tiene esa pintilla con la que el amigo Elijah se ha adornado últimamente.

17/11/08

El último voto

Habría sido muy fácil convertir esta película en algo similar a Caballero sin espada. Kevin Costner haciendo de un James Stewart comprometido con la sociedad no es descabellado.
Habría sido igualmente fácil afilar los colmillos y, en plan demoledor, destrozar a base de sarcasmo e ironía todo el planteamiento de veneración a la democracia, al derecho al voto, al ciudadano que cree que pinta algo en todo ese entramado político.
Lo que no se admite es que la película quiera jugar las dos bazas: la bufonada y el patrioterismo. Pretender hacer ambas cosas a un tiempo implica volverse más manipulador que las supuestas manipulaciones que critica.
El último voto es presenciar, en dos horas, cómo Homer Simpson se convierte en Barack Obama.
Demasiado.

16/11/08

Bella

Petición de la afición: Bella.
Llevaba el miedo en el cuerpo porque, desde hace dos años, mucha gente bienintencionada me había cantado excelencias de esta película por cuestiones extracinematográficas: con valores, pro-vida, profundamente humana...
No sabía si me iba a encontrar con un catecismo o con una nueva Declaración de Derechos Humanos de la ONU.
Me gustó su estructura. 24 horas más un epílogo. Y asuntos de años antes o de una semana después tratados como flash backs y flash forwards insertados dentro de esas 24 horas.
Hay veces que se pone demasiado sentimental. La familia de Eduardo Verástegui es demasiado perfecta, como sacada de Vive como quieras o cualquier otra película de Frank Capra. Pero también hay situaciones dramáticas tan potentes como la del atropello que son dignas de Crash.
En fin, sin ser una obra maestra, está por encima de la media.
En cuanto a Camorra, de momento no la he visto. Una de las cosas que aprendí en Historia del Arte fue a detestar el neorrealismo italiano. No me apetece nada pero, tal y como está la cartelera, quizá acabe cayendo.

13/11/08

Star Trek

Quizá sea otra decepción como la que nos deparó J. J. Abrams con su Monstruoso.
He visto la foto de Zachary Quinto en el papel de Spock y entre unas cosas y otras, me parecen reclamos suficientes para estar pendiente de lo que vaya ocurriendo. Para bien o para mal. Para volver a decir que Abrams es un genio o para reirnos un rato de su fracaso en taquilla.
Ahora que Héroes pasa por un bache lo suficientemente agudo como para que en Estados Unidos estén pensando en suspenderla, es momento de que los actores y las actrices de la serie empiecen a buscarse otras posibilidades de trabajo. Aunque me gusta Zachary Quinto como Spock, me parece que la etiqueta de Sylar no se la quitará tan fácilmente. Para bien o para mal.

11/11/08

Le renard et l'enfant

Supongo que no habría pasado nada si la traducción del título hubiese sido El zorro y la niña. Lo de Una amistad inolvidable es chirriante.
La verdad es que la niña es un poco cursi, pero también tan agreste como las amapolas. No lleva zapatos de tacón, ni bolso, ni lápices de labios, ni la Nintendo DS rosa. Lleva botas Gore-Tex, un morral, cuerda, linterna, cerillas... Un equipo de supervivencia no muy adecuado para asistir a fiestas pijama pero sí para la montaña. Corre como un masai y su habitación parece la de un hobbit.
La historia es bonita, tierna y está a medio camino entre el documental y la aventurilla para chavales. Dan ganas de abandonar la civilización y echarse al monte a comer lo que uno pille por ahí. Me temo que como vea esto alguien de los Servicios Sociales franceses, a los padres les quitan la custodia de la chavala.
En resumen, le doy a la niña más puntos a favor que en contra. Ahora bien: podía cambiarse de ropa de vez en cuando.