Una de esas historias en que gente normal realiza hazañas increíbles en situaciones desesperadas.
A partir de ahí el guión es determinante: si está bien trabajado logrará la épica, si no se aplican los resortes necesarios se quedará en una cosa bonita.
Esto último es lo que le pasa a Los niños de Huang Shi. Y tiene muchas cosas buenas. Obviamente la fotografía de montañas nevadas, desiertos, etc. Pero es que los personajes también tienen sus puntos de interés. El fotógrafo de guerra que acaba convertido en profesor de un orfanato, la enfermera adicta a la morfina, la mercader de opio con inquietud social, el saboteador comunista con ramalazos de bondad para sus enemigos... Personas contradictorias pero bastante auténticas.
Es algo más que una simple historia de gente maja, pero tampoco te deja satisfecho porque seguro que la historia real fue mucho más increíble.




