13/1/08

Galáctica, Estrella de combate

Aún imberbe descubrí esta serie cuando no era difícil descubrir nada. Había dos canales de televisión y los veranos, por la tarde, si no ponías uno tenías que poner otro.
Galáctica, Estrella de combate fue la serie que me mostró la existencia de la ciencia-ficción. Esa idea de una humanidad, viajando en naves espaciales en busca de un mítico planeta llamado Tierra, resultaba seductora. Mientras trataban de encontrar un lugar para aposentarse eran perseguidos por los Cylon.
Después de echar un vistazo a la nueva versión que están realizando de Galáctica, Estrella de combate no puedo decir que me sienta entusiasmado, aunque no me ha repelido. Los efectos especiales son un poco mejores, claro, sin que eso signifique que hayan decidido dejarse la pasta en ellos. Decentes. Lo que está francamente mal son los efectos de sonido y eso es grave porque sabemos permanentemente que estamos en un plató.
La trama. Iré al fondo: en la primera serie era infantil e ingenua. Ahora es adulta e ingenua. Quiere eso decir que han perdido la sencillez sin ganar en profundidad. Todo el apartado pseudo-religioso (los dioses de Kobol, el supuesto monoteísmo Cylon, la rubia Número 6 de Baltar, el propio Baltar) es tan repetitivo, tan poco original, tan forzado, que no entiendo por qué siguen con ello. ¿No han hecho encuestas?
En fin. La serie de los 70 me abrió el espacio interestelar. La actual, pues vale, pues muy bien.

10/1/08

Lo que hay que hacer. Sarah Michelle Gellar.

Empiezo una especie de sección dedicada a los inicios de la carrera de actores y actrices. Uno tiende a pensar que vaya suerte que ha tenido toda esta gente, pero lo cierto es que algunos se lo han tenido que currar de verdad.
En ocasiones han tenido que hacer cosas increíbles.
Empiezo por una pequeñita cazavampiros que, en aquellos momentos, se dedicaba a publicitar Burger King.
Nota: no sé cuánto durará esta sección ni cada cuánto aparecerá.

9/1/08

La sombra del cazador

No digo que George Clooney o Brad Pitt sean malos actores. Sólo que no entiendo por qué tanto bla, bla, bla sobre ellos en una película como Ocean's Eleven, cuando también estaba ahí Don Cheadle que, en muchas ocasiones, es mejor actor que ellos.
Lo mismo estuve pensando en La sombra del cazador. Que si Richard Gere esto, que si Richard Gere lo otro. Y lo mejor que se puede decir de Richard Gere es que tiene menos registros que la guía de teléfonos de Dogville. El tío tuvo la suerte de hacer Pretty Woman (donde se lo comió una primeriza Julia Roberts) y Chicago (donde se los comió a todos Catherine Zeta-Jones). En La sombra del cazador está Terrence Howard. No le van a dar un premio pero hay que estar ciego para no ver que actúa mucho mejor que Richard Gere.
¿La película en sí? Te hace perder la fe en la humanidad, critica todo lo que se le pone por delante y, como es muy cínica, te hace sospechar que quizá los denunciados sean los que tienen razón, que el equipo ha cargado las tintas.
La afirmación inicial (Sólo las partes más ridículas de esta historia son reales) resulta motivadora al principio y ridícula al final.

8/1/08

Studio 60 on the Sunset Strip

En primer lugar me gustaría felicitar a Aaron Sorkin por sus habilidades de timador. Vender dos veces el mismo producto a la misma persona/entidad no lo hace ni Ocean. Sorkin logra engañar a la Warner y les entrega, de nuevo, El Ala Oeste de la Casa Blanca. Para disimular un poco le cambia el título y les dice (¡gran cebo!) que la historia se desarrolla en unos estudios de televisión. Algo así como el Saturday Night Live.
Studio 60 tiene muchas virtudes de El Ala Oeste pero también, por desgracia, muchos defectos que parecen inevitables. La Casa Blanca es mucho más interesante que un estudio, las historias de los personajes giran casi exclusivamente alrededor de lo sentimental, la variedad de situaciones se ve limitada y, cuando quiere salirse de esquemas, resulta un poco forzado.
Pero claro, Sorkin es un trilero de los buenos y te entretiene con las apariciones de Masi Oka, Sting y, sobre todo, con ese capítulo de Allison Janney. Además hay tonterías tan habilidosas como las de parodiar a Tom Cruise o Nicolas Cage (tremendo). Aunque si tengo que elegir un gag opto por el de Sarah Paulson imitando a Juliette Lewis: una auténtica puñalada trapera de las de toda la vida.
Me entretuvo. Pero entiendo que no dé para más de una temporada.

7/1/08

Wes Anderson

El estreno de Viaje a Darjeeling, lo último de Wes Anderson, es una ocasión propicia para desahogarse, berrear y arrojar tomates sobre todos y cada uno de los fotogramas que este señor ha filmado en su vida. Por favor, no te cortes. Disfruta. Expulsa la bilis que llevas dentro. No te dejes engañar por los que consideran que la levedad es una muestra de genio. En la vida hay pocos momentos para dar rienda suelta a la ira de un modo tan justificado.
Life Aquatic me hizo pensar profundamente acerca de esta cuestión: o yo estoy loco o lo está ese tío (Wes Anderson). Si ese tío (Wes Anderson) lo está, ¿por qué le dejan dirigir una película? Si el loco soy yo, ¿por qué me dejaron entrar en una sala de cine? ¿De verdad vivimos en un mundo tan tolerante que admite tanta variedad de locura?
Han pasado tres años y sigo preguntándome, en las noches de insomnio, por qué deberían hacerme gracia unas zapatillas de deporte, un gorro rojo o los camarotes de un barco...
Sí. Ya tengo otra película para mi lista de odio.

6/1/08

Héroes. 2ª hornada.

Todos tenemos poderes especiales. No lo digo en plan meloso-pegajoso, tal como se lo podría comentar la tía May a su sobrino Peter Parker. Lo digo en serio. Mi hermana, por ejemplo, es normal; pero cuando le tocas las muñecas experimenta una transformación muy similar a la de Niki/Jessica. No es esquizofrénica ni nada por el estilo. Simplemente se activan sus superpoderes. No es el único ejemplo. Tengo un amigo que cuanto más a dieta se pone más engorda (y no es verdad que coma a escondidas) y otro al que le gusta (de verdad) ser funcionario. Quería serlo desde pequeño.
Por eso no es difícil identificarse con los chicos de la serie. Los problemas de esta segunda temporada son: aparcar a unos cuantos personajes, repetir historias personales y repetir la historia general. Lo de la animadora, por poner un ejemplo. ¿Tan desesperadas están las adolescentes americanas por ser animadoras? ¿No conocen otro tipo de ocupación? Entre las cosas buenas está la aparición de esa chica con memoria muscular o algo así.
Espero que la tercera temporada no consista, otra vez, en salvar el mundo. Empieza a ser aburrido.

1/1/08

Angelitos quiero

Vi esta película en circunstancias un tanto especiales ya que se trató de un pase algo más que privado. Superprivado o hiperprivado. Tony Gratacós, el productor, tuvo el detalle de ponérmela en la sala de estar de mi casa.
Ángeles S. A. es una réplica exacta de una película Disney. Sólo que no es yanqui sino española. Y, en ese sentido, no aporta nada pero es justo lo que el cine español necesitaba. Me sorprendió que alguien, en España, hubiese entendido al fin el problema. Si queremos competir con el cine de Hollywood hay que hacer cine como el de ellos. A todos los niveles: adulto, infantil o intermedio. Autóctono y con tortilla de patatas. Para eso pones ahí a Pablo Carbonell en vez de a Tom Cruise.
Para los fans incondicionales de María Isabel, para los antes muertos que sencillos, está la chiquilla.
Yo me quedo con la escena en que Anabel Alonso tiene que abandonar el cielo y sus alas para transformarse en repartidora de pizzas. Me pareció un golpe sencillo y previsible pero eficaz.