17/12/06

Mía Sarah

Fui a ver esta película con un abundante número de prejuicios y un no menos abundante número de recomendaciones. Me gusta que se vuelva a hacer esta clase de cine en España, me gusta que la planificación y la fotografía sean como las del resto del mundo (y no la gris sordidez granulada a la que estamos acostumbrados) y unas cuantas cositas de la historia. No me gustaron nada algunos de los actores y hay que mejorar bastante la cuestión del ritmo y el montaje.
Genial, por supuesto, Fernando Fernán Gómez. Eso ya lo sabíamos.
Muy gracioso el personaje de Gabriela. Diana Palazón lo borda.
Verónica Sánchez saca partido a su carita de no haber roto un plato en su vida.
Pero si hay un personaje del que habla instintiva y espontáneamente todo el que ha visto la película es Samuel, Manuel Lozano. O más bien hablan de su pelo. Algunas personas ven el tráiler y lo primero que comentan es: vaya asco de pelo. Otros dicen que necesita un buen peinado. Otros buscan la lógica y dicen que es normal si ha estado tres años sin salir de casa. Y otros que podían haber traído un peluquero.
Yo creo que cada uno es libre de hacer lo que quiera con su cabellera.

11/12/06

Vacaciones

No es ni mejor ni peor que el resto de comedias románticas de Nancy Meyers. Es digerible, insustancial, un poquito basta, un muchísimo cursi, tontorrona, sencilla, intrascendente. Me hicieron gracia, sobre todo, los elementos ajenos propiamente a la trama: el tráiler de Lindsay Lohan y James Franco; el rojo alegre, no rojo Scorsese; la fugaz aparición de Dustin Hoffman... En definitiva, los guiños cinéfilos con los que la gente se reía a gusto y no de manera forzada porque se supone que tenías que hacerlo. Ahora bien. Por el papel que hace Kate Winslet la nomino al Oscar. El momento en que entra en la casa de Cameron Díaz, esa casa que va a ser suya durante quince días, es como un despertador. Hasta ese momento has estado viendo la película. Pero cuando la Winslet se pone las pilas y se planta a la puerta del jardín, te incorporas en la butaca y buscas una buena posición y miras y dices: aquí empieza la película. Otro momento sorprendente es su despertar: persianas arriba, música y, tumbada en la cama, usando la almohada como guitarra eléctrica, se marca un rock auténtico. La ves y sabes que se lo está tomando en serio. Y no como el rock de Cameron Díaz, minutos antes, que se mueve y salta y se agita, pero que es un baile en el que descubres la forzada pose de la actuación y no la naturalidad. Siempre es difícil que te nominen al Oscar por una comedia. Y más difícil si estás en una cosita tan discreta como ésta. Pero es Kate Winslet la que salva la película de principio a fin. Y a ratos sale Jack Black.

30/11/06

El gran silencio

La película la proyectan en un cine de la ciudad. Es un cine pequeño, con tres salas de unas 60 butacas cada sala. Es el sitio donde puedes ver rarezas, películas para cinéfilos y versiones originales subtituladas. Debido a la afluencia de público, han suprimido otra película y han decidido proyectar El gran silencio en dos salas. Es decir, pasar de 60 a 120 espectadores. Porque se llena hasta los topes. Hay colas y las entradas se agotan media hora antes de que empicen las sesiones. Y es una película que dura 160 minutos, de los cuales 157 transcurren en silencio. Como debe de ser en un monasterio cartujo. Ignoro qué es lo que mueve a la gente a ver películas así. No sé si es una acertada campaña de marketing, no sé si es presunción, masoquismo, curiosidad morbosa, verdadero interés, que se aburren en casa, que pasan frío en la calle, que quieren enterarse de qué es eso de los cartujos porque no se lo explicaron en el cole. Y luego hay rumores de que estamos en un país laicista. La única explicación que se me ocurre es lo que decían los Teleñecos en Los Teleñecos conquistan Manhattan: la gente es la gente.

23/11/06

Spacey, director

Es una alegría comprobar que Kevin Spacey, además de buen actor, tiene ideas novedosas como director. Beyond the Sea me ha interesado más que Ray o En la cuerda floja. Admito que la música de estas últimas tenía más ritmo, más marcha. Pero Spacey tiene otra mirada que no se limita a repetir clichés de biopic. El inicio, con sus múltiples lecturas, es magistral. Al principio es un concierto de Bobby Darin, después parece que está haciendo una película, luego resulta que es la historia de sí mismo, ¿o es la propia película que Kevin Spacey está rodando sobre el cantante? Además hay dos Bobby Darin en escena: el adulto y el niño. ¿Es Bobby Darin hablando consigo mismo analizando cómo el niño se hizo hombre? ¿O es Kevin Spacey reflexionando sobre la mejor manera de filmar la vida de Bobby Darin? La utilización de los dos Bobby Darin ofrece otro resultado excepcional en el momento en que el gran secreto se revela: la hermana mira al cantante adulto, él se mira a sí mismo cuando era niño, el niño mira a su madre. Y hablan los 3 ¿o 4? y lo que dicen, claro, es intercambiable. La película no calará tanto entre el público porque no busca el drama ni los sentimientos de Ray o En la cuerda floja. Parece que Spacey se hubiese dicho: para narrar la vida de un músico se hace un musical. No un drama. Y desdramatiza casi todo. Me pareció sorprendente, por ejemplo, la pelea matrimonial. Ambos cónyuges compitiendo por ver quién deja al otro, quién sale antes de casa, quién se queda. Me parece triste que la crítica no se haya dado cuenta de las cualidades de esta película y me parece injusto que haya tardado dos años en estrenarse. Entre medias, Sandra Dee se ha muerto. No es una película imprescindible pero te la recomiendo si prefieres la sutilidad al efectismo. Mírala, escúchala. La gente oye lo que ve.

21/11/06

Héroes

No sé qué ocurrirá con esta serie cuando llegue el momento de los efectos especiales. Sólo he visto dos capítulos y el asunto de los vuelos o de la explosión atómica dejan algo que desear. Pero en el aspecto dramático tiene su interés. Me gusta las diferentes maneras que tienen los personajes de enfocar sus superpoderes. Es muy divertido el tipo japonés: un friqui de los cómics que incluso tiene carnet de Marvel y descubre que posee capacidad para teletransportarse. Le encantan las historietas y disfruta a tope con su nueva situación. También es gracioso lo de Claire, la quinceañera. La pobre está rebosante de confusión al descubrir que es indestructible. Como si no tuviera bastante con su propia adolescencia y con ser animadora de un equipo de fútbol americano. Pero el detalle más original que he visto ha sido la presencia de las dos mujeres policías. No recuerdo ninguna otra película en que suceda eso. El cine está lleno de buddy movies con una parejita de polis masculinos. Hay decenas, miles, trillones de mezclas: negro-blanco, plasta-serio, charlatán-silencioso, enloquecido-formal… Pero nunca había visto juntas a dos inspectoras, comisarias o lo que sean. Pequeños detalles originales como ése te descubren que, ahí, alguien ha metido la cabeza, que han querido ir un poco más allá de los tópicos. Lo único que me parece excesivo es que hay demasiados estadounidenses. Pero, en fin, la serie la hacen ellos.

20/11/06

Gran momento

Había oído que los 5 primeros minutos de A Tale of Two Cities, primer capítulo de la tercera temporada de Lost, eran sorprendentes. A la misma altura de los primeros minutos de la primera temporada o del primer minuto de The Other 48 Days.
Después de mirarlo detenidamente puedo juzgar por mí mismo. Realmente es estremecedor. Y lo es, sobre todo, por un motivo. Porque es limpio, pulcro, aséptico, ajardinado, precioso. Podemos aceptar el horror en el fango, en los harapos, en los campos de concentración. Pero pensar que el miedo habita en lugares civilizados es espeluznante.
Había oído que esos primeros 5 minutos daban muchas respuestas. Eso no lo comparto. De hecho, me parece que sigue manteniendo el mismo nivel de dudas desde una nueva perspectiva. Si uno lo piensa bien es lo que ha ocurrido capítulo tras capítulo en lo que respecta al misterio de la isla. Hemos pensado en "los Otros" de múltiples y variadas maneras. Ahora que ha llegado el refinamiento resulta enloquecedor.

18/11/06

Beowulf

Mi amigo F. es un emocionado de la mitología nórdica y celta. No sé si friqui o nerd. En cualquier caso me recomendó vivamente la contemplación de Beowulf y Grendel. Evidentemente la palabra Beowulf despierta inevitables resonancias tolkienianas. Me debatí entre el sentido común y la recomendación. En contra de la película: pocas salas se atrevieron con ella, las críticas generales no eran muy buenas, el director era un tipo islandés no muy conocido. A favor: Beowulf y la presencia de Gerard Butler, Sarah Polley y Stellan Skarsgard. Y piensas: muy mala no puede ser teniendo a esos actores.
Pues lo es. Pero es lo que pasa con los friquis (o nerds). Su especialidad en un tema hace que acaparen cualquier evento novedoso y lo consideren un tesoro inapreciable, algo a guardar como oro en paño. El director es bastante malillo y no sabe decantarse por alguno de estos aspectos: lenguaje antiguo, lenguaje moderno, modos teatrales, modos épicos, modos de andar por casa, no usar efectos especiales, abusar de maquillaje... El resultado final es una cosa muy rarilla, sin ritmo ni sustancia y muy, muy confusa. Enormemente confusa. No acabas de saber por qué los personajes van y vienen y dan tantas vueltas y revueltas alrededor de la cueva del troll. Por cierto, ya podían haberse esmerado más con el troll.
Eso sí: las localizaciones son preciosas. Dan ganas de darse una vuelta por Islandia.