Me ha gustado más que Antes del amanecer y Antes del atardecer, películas que,
ya sabes, sin parecerme malas, las juzgo sobrevaloradas pues les veo demasiado
artificio.
Antes del anochecer tampoco está exenta de algo de ese
artificio. Pero creo que la presencia de otras perspectivas aporta mayor
frescura.
Sigue sin gustarme ese tono intelectualoide.
Sí, ya sé que son intelectuales y hablan del amor, del sexo, de las relaciones,
desde ese punto de vista. Pero no sé, el amor es algo universal, algo de lo que
disfrutan y sufren no sólo los intelectuales. El amor es más corriente, las
discusiones incluyendo a Henry Miller, Sócrates, el feminismo...
Me rechinan. Creo que les falta verdadera universalidad.
Aunque ellos sean dos tipos modernillos,
sigue sin encajarme que hasta las disputas tengan que convertirse en un alegato
histórico sobre las diferencias entre hombres y mujeres.
Pero, con todo, me ha interesado más. Hay
niños, conflictos, relaciones con otras personas, una apertura a otros, no sólo
el universo cerrado de dos.
Muy graciosa Julie Delpy cuando finge
ser la rubia tonta.
Desfase: ausencia total de miedo.
Es verdad que la peli es muy poquita cosa
pero tampoco tan mala como la están poniendo las críticas generales.
Se han cebado en ella, supongo, porque es
divertido sacudir a Shyamalan. Y, claro, hay cosas que favorecen ese
ensañamiento. Lo del águila fabricando un nido para Kitai es pasarse de rosca.
Esa rara espiritualidad new age (o lo
que sea) no ayuda. Y esos flashback
son tan inoportunos como poco explicativos.
En realidad el mayor problema está en
pretender que un niño soporte, casi en solitario, una hora de metraje. Concebida
como una aventura en terreno inexplorado, donde el prota tiene que hacer frente
a múltiples peligros, acaba por resultar pesadita e, incluso, en muchos
momentos, aburrida. Y eso en una película de aventuras es mortal.
Desfase: entiéndase en sentido tradicional y
coloquial.
Creo ser objetivo si digo que no es un
bodrio. Pero con un aprobadillo va que arde.
1. Cine inteligente. A veces yo hablo de
eso. Pero es peligroso. Dice exactamente la medida de tu inteligencia. Esta
semana leí a un crítico que considera pedante a Malick pero le parece
inteligente Un invierno en la playa.
2. Jim Carrey se arrepiente de haber
hecho Kick-Ass 2 por ser
violenta. ¿Qué pasó? ¿No vio la 1? ¿No leyó el guión? Está bien llenarse el
bolsillo y luego ir de pacifista.
3. Hay noticias que bastan para probar la
poca cosa que es la raza humana. Se prepara la película de El coche fantástico. La duda es si
exhumarán a David Hasselhoff.
4. Helena Bonham Carter será el hada
madrina en Cinderella a las
órdenes de su ex, Kenneth Branagh. No suele hacer papeles de buena, así
que será divertido ver cómo se desenvuelve.
Oz, un mundo virtual al que pertenecen
cientos de millones de personas. Es correo, red social, centro comercial. Todas
las compañías del mundo están allí. Puedes pagar los impuestos en Oz o hacer
trámites burocráticos. Jugar, interactuar... Hasta que un virus, una I. A.,
comienza a controlar todo y pretende estrellar un satélite contra una central
nuclear.
Y la familia Jinnouchi se ha reunido para
celebrar el 90 cumpleaños de la abuela.
Creo que no llega a la altura de las
anteriores películas de Hosoda. La trama central tarda mucho en
arrancar, cae en repeticiones y se muestra demasiado ambiciosa al presentarnos
a toda esa familia de la que, en la práctica, sabremos poco.
Me parece muy buena la idea. Hosoda
pretende mostrar la sorprendente capacidad que tiene el núcleo familiar para
resolver problemas. Sin embargo, ni la animación (a veces cae en la caricatura
de las series anime) ni el dibujo ni el guión están tan afinados.
Pese a todo tiene muy buenas ideas y algunos
planos preciosos. Me gusta cómo plantea la cuestión de lo virtual, viendo
ventajas e inconvenientes, sabiendo que resuelve problemas y los crea. Desde
allí habla de la necesidad de una relación personal.
Tal vez demasiado ambiciosa. Esta película,
creo, habría merecido la imagen real. Hay muchas cosas que recuerdan a Hermanos y hermanas de la familia Toda
de Ozu, especialmente con la llegada a casa de Wabisuke, que sirve de
detonante.
También aquí se nota la decadencia.
Técnicamente es deslumbrante. Un hiperrealismo
brutal que podría usarse en cualquier película como si fuese imagen real.
Lluvia, noche, la gran ciudad.
Impresionante el óxido, el asfalto, las
texturas.
Es sobrecogedora esa capacidad de la técnica
para hacernos creer que nos encontramos ante algo real. El cine está llegando a
su máxima expresión: más mentira que nunca.
Sin embargo, la trama del cortometraje
previo al largo de Pixar, vuelve a ser una repetición de Paperman. El paraguas azul busca su
media naranja en ese paraguas rojo, entre una multitud de negros.
Y eso nos pasa a los espectadores: buscando
algo distinto que nos despierte y nos haga soñar. Cansados de tantas tramas,
historias y personajes clonados.
Me encantó ese arranque donde el ruido
urbano, al compás de la lluvia, se transforma en música.
Con Monstruos
University Pixar viene a confirmar ante notario el acta de defunción.
Análisis forense: lo mató el dinero.
Muera el Arte.
Viva la taquilla, viva el merchandising.
Ahora nos toca esperar a que otra compañía
idealista surja en el panorama y fabrique algunas obras maestras antes de que
el monstruo Disney la fagocite y se convierte en una caja registradora.
¿La película? Una paridilla.
Sí tiene algunos golpes graciosos, claro.
Sólo faltaba.
Pero el contenido es una basura. Ni rastro
de genio, ni rastro de esas dobles lecturas, ni rastro de algo que signifique
riesgo, originalidad, brillo, sugerencia.
Esto ha sido Pixar. Lo que fue. Se acabó.
Y en la barra de palomitas, chuches,
refrescos, en la otra caja, no tenían cianuro.
Me ha hecho pensar.
Siempre me pareció una película sobrevalorada.
Embrollada y liosa. Y eso que yo me había leído el libro y pillaba muchos
nombres y situaciones.
Pero ahora me hizo pensar.
En aquel tiempo Nixon tuvo que
dimitir por espiar a cuatro pelagatos. Dos periodistas lo descubrieron y fueron
reconocidos como héroes, como patriotas y les hicieron una película y todo.
Ahora Obama espía a todo el país y no
sólo no dimite sino que el tío que descubre el crimen va a ser encarcelado. No
se le reconoce como héroe y el presidente se pone una medalla por su delito.
Me pregunto en qué momento cambiaron las
leyes, cuándo la gente del país de la libertad, de las oportunidades, se plegó
a los requerimientos de los burócratas. No es sólo el 11-S, no. En otro tiempo
un 11-S les habría hecho crecerse. Como a Leonard y Bernstein,
como a todos aquellos que sabían que la libertad era valiosa.
Ahora el presidente puede delinquir y los
que lo denuncian son traidores.
Qué razón tenía Franklin cuando dijo
que, quien teme la libertad, no merece ni la libertad ni la seguridad. Lo están
logrando. Impensable en Todos los
hombres del presidente.