7/5/25

Ártico (Arctic Circle) (Ivalo). Temporada 4

-No me gusta cuando la gente te habla sabiendo lo que Dios quiere. Ahí es cuando empiezan a pasar cosas malas.
A mí me invitas un finde a Ivalo, dejo todo lo que tengo entre manos y allá voy. Porque está Nina Kautsalo, mi jefa de policía favorita. Amable, sonriente, el polo opuesto a los policías amargados y depresivos, una hija con síndrome de Down y otra de un año a la que se lleva al trabajo. Es Ivalo. Si quieres jefa de policía aceptarás que lleve la bebé consigo.
La peor temporada de todas.
En Washington el FBI no logra detener a una terrorista que tiene algo planeado en el congreso de astrofísica de Ivalo. 24 ancianos del asilo mueren intoxicados por humo.
IHS. Los guionistas aprovechan las múltiples lecturas del anagrama para armar un batiburrillo de cosas que, se pongan como se pongan, no encajan. Sectas, cometas, terroristas, movimiento lestadiano, interpretaciones ridículas de símbolos, científicos pirados, la Torá… Vaya ida de la olla.
Lo de Stenius, que “oye” cosas, es insostenible. Y Niilo, dejando la pistola a la vista… No sé qué les ha pasado. La serie se caracterizó por ser muy realista y lógica y en esta temporada es como si les importara todo un bledo. Creo que son conscientes del destrozo perpetrado y la dejan en 5 capítulos.
Kati Outinen, la musa silente y amable de Kaurismaki, se va al extremo y es aquí la zumbada de una secta.
Me sigue gustando el lado humano, las reacciones de Nina, Venla cuidando de su hermanita, Esko y la compra de un camión sin saber lo que se le viene encima, decenas de pequeños detalles que conectan a familiares y amigos… También las escenas cafres.
Flojita, caótica, caprichosa.

6/5/25

Presunta inocente

Pirueta de quíntuple salto mortal y los que hagan falta. Tengo la sensación de que fueron tan lejos que no supieron volver.
Rebecca despierta en una comisaría. No sabe muy bien qué ha pasado pero los policías la acusan de un posible homicidio. Rebecca no tarda mucho en descubrir que en la comisaría hay algunas cosas raras.
Abarcan demasiado. Quiere ser Reservoir Dogs y Sospechosos habituales al mismo tiempo. No pasa nada por intentarlo pero tienes que asegurarte de que tu nivel de escritura está muy alto.
Y no se aseguraron.
No voy a mencionar muchas cosas que están mal para no sustraer las “sorpresas” a quien vea la película. Pero pienso que la sorpresa final la vemos venir de lejos y las intermedias son excesivamente alambicadas, retorcidas y elaboradas como para ser verosímiles.
No me parecen mal esos juegos psicológicos de gente comiendo el tarro a otra gente. Pero repito: no te pases con las vueltas de tuerca.
Hay que dejar la mente en blanco y aceptar todo lo que te vayan echando. Al comienzo es muy disfrutable. A partir de cierto momento hay que entregarse demasiado.
¿Aprobadillo? Puede ser.

5/5/25

South of Hope Street

-Si iniciamos una guerra dejaremos de mirar las lunas.
La realidad es lo que el gobierno dice que sea. Cuando aparecen dos lunas en el cielo, el gobierno informa a los ciudadanos de que es un espejismo colectivo y los profesores universitarios deben cambiar sus informes. Lo que el gobierno diga. Hay unas pastillas que te ayudan a entenderlo mejor.
Denise no toma pastillas, tiene una extraña preferencia por aceptar la realidad antes que las ideas del gobierno y se ha convertido en una inadaptada. No encuentra trabajo. Duerme en rincones en las casas de amigos.
Usa los zapatos equivocados.
Es evidente que Jane Spencer, la directora, tiene más ideas que destreza fílmica. Eso no significa que sea del todo torpe. Tiene claro cómo quiere planificar, fotografiar y montar: de un modo extraño. Pero se ve que no tiene presupuesto para hacerlo exactamente como le gustaría.
Si algo cabe reprocharle es su mensaje demasiado obvio. Más símbolos y menos verbalización le habría beneficiado. Pero tiene muchos aciertos. Me gustan todos esos personajes excéntricos, nómadas por un motivo u otro, con vidas errantes y aleatorias que nunca planificaron.
Es interesante que Denise no se deje arrastrar por los idealistas alternativos, los que creen que un poema cambiará el mundo o que un manco es una buena idea para ganar la guerra.
Tiene un aire progresivamente surrealista, onírico, absurdo. Pero es lo que pasa en las sociedades ideologizadas, en las sociedades actuales. La directora lleva al extremo -a la dictadura- las consecuencias de anteponer los deseos a la razón.
Sólo queda renunciar a la poesía para ser normal. O echarse al monte.
Demasiado extravagante para recomendarla. Sólo si buscas cine alternativo, alternativo de verdad, desconcertante.

4/5/25

Dope Thief. Temporada 1

-Cogíamos el queso sin que saltara el mecanismo.
Ray y Manny son amigos. Se hacen pasar por agentes de la DEA para robar el dinero de pequeños distribuidores de droga. Rápido, limpio, sin sangre. Un día se equivocan. Roban un lugar con más dinero del que esperaban y todo sale mal.
La adopción del realismo trae muchas cosas buenas. Es realista en su drama, en sus momentos bestias, en los conflictos. También en pequeños momentos de humor que surge de modo natural (peleas de amigos, con la familia, reacciones ante el miedo…).
Lo mismo se puede decir de las secuencias de acción. Nada espectaculares. Pero resueltas de modo original, con lógica y mucha imaginación (ese atropello por aplastamiento).
Los dos protagonistas están muy bien dibujados. Sobre todo Ray. Esos flashback en blanco y negro perfilan su pasado: una tragedia, la cárcel… Muy bien interpretado por Bryan Tyree Henry. Qué reacciones tan naturales, qué cócteles de llanto y humor y dobles sentidos y coronar con música de Meat Loaf. Insisto: una interpretación impactante. Por favor: que le den algún premio ya.
Luego tenemos a Mina (Marin Ireland) la agente de la DEA. En el capítulo 5 le dejan espacio y en un par de escenas construye un personaje brutal, un drama potente. Esa secuencia del 988 te deja como si un autobús te pasara por encima. El capítulo 6 es una locura de un nivel increíble. Algo que se ha contado muchas veces pero nunca así.
Me ha gustado mucho. Una de esas escrituras sin clichés. No sabes nunca qué sucederá a continuación, es imprevisible. Nada de estructuras prefabricadas, de plantillas. Una escalada de tragedia con momentos muy fuertes.
Si quieres una historia criminal escrita de modo competente, sólida, algo compleja (hay que estar un poco atento), Dope Thief te lo da.

3/5/25

Extraterritorial

-Creo que es inofensiva. Puede que delire. Pero es inofensiva.
Consulado de Estados Unidos en Fráncfort. Sara es exsoldado alemana. Tiene un hijo de su fallecido marido americano. Van al consulado pues desean viajar a Estados Unidos. El niño desaparece.
La película se parece demasiado a Plan de vuelo: Desaparecida. No es sólo la idea general sino también ciertos giros y estructura. Pero, en fin, eso se ha hecho toda la vida. Tomar un tema y ofrecer variaciones.
Ciertamente el guion es un disparate. Todas esas idas y venidas por el consulado, que las cámaras sólo vean lo que hace falta en cada momento, la droga, la otra chica de esa habitación…
Imagino que tampoco hay que prestar atención a todos los agujeros del colador.
La película tiene un par de peleas buenísimas. Realistas, brutales, muy bien rodadas y coreografiadas, con largos travelling sin cortes. Si uno suspende la incredulidad podrá disfrutar con el ejercicio de tensión, pero incluso si no lo hace, estas dos peleas merecen la pena.
Está bien que los yanquis sean los malos por una vez.
No va muy allá, pero sirve como entretenimiento pasajero.

2/5/25

El eternauta. Temporada 1

Cae nieve tóxica. Basta el contacto con un copo para morir. Comienza el caos.
Ya expresé mi opinión sobre The Last of Us así que pocos compartirán mi idea de que El eternauta es mejor.
Tiene un desarrollo, una estructura, que es una delicia. Empezamos en una casa, pasaremos a una comunidad de vecinos, al barrio, la ciudad… Y conforme se amplían los horizontes se amplía el nivel de producción con una puesta en escena espectacular. Crecen los escenarios y crecen los personajes. Muy bien escritos. Un perfil ajustado para definir el carácter, el modo de ser, los vaivenes de cada uno y, al mismo tiempo, por no ser estereotipos, queda en ellos algo de misterio.
Ricardo Darín encabeza el reparto. Jamás pensé verle en una serie de ciencia-ficción y mucho menos a su edad. Pero el autor del cómic, Héctor Germán Oesterheld, argentino, creó un clásico que tenía que llegar a las pantallas. Y sin duda el respaldo de Darín ayudará a que llegue lejos.
Porque tiene un ritmo impecable. Nunca dejan de pasar cosas, nunca se acelera, nunca decae. Juan Salvo busca a su hija en medio del caos, para ello primero busca a la esposa, las cosas no se dan como esperaba, vuelven al inicio, planean un objetivo, luego tiene que ser otro… Suena a auténtico, a verosímil, a la vida misma. Con nieve tóxica y escarabajos extraterrestres, sí.
Como en muchas distopías el viaje, la gente con la que se cruzan, es lo esencial. Pocas veces he visto una evolución tan creíble de la situación. Sin histrionismo, sin extremos. ¡Hay reacciones lógicas!
En fin. 6 episodios en los que apenas se ha arañado la superficie. 6 episodios que deberían tener continuación. 6 episodios que se ven con pasmosa facilidad.
Qué similar en tema y qué diferente en ejecución de los apocalipsis hollywoodienses.

1/5/25

Thunderbolts*

Valentina envía a sus chicos malos a un lugar para que destruyan pruebas que la podrían incriminar. Y, de paso, si sus chicos malos mueren, mejor.
Cuando decían que Thunderbolts* podía ser la película que salvara el Universo Marvel yo lo creía. Quiero decir que le veía posibilidades. Si había una película que podía hacerlo era ésta. ¿La fórmula? Aprovechar a los héroes segundones para hacer algo más alternativo, más de autor, más indie.
Pues no va a ser la película que salve a Marvel. Tiene sus cosillas que se escapan (un poquito) de los esquemas habituales pero acaba por ser más de lo mismo.
Me gustó la fuga inicial. Que se lleva un montón de metraje. Pero aprovecha esa evasión para presentar y caracterizar a los personajes. Entre guantazo y guantazo vamos descubriendo quién es cada uno de ellos.
Luego es pura mecánica, incongruencias de bulto, guion caprichoso y sigue estando tan mal fotografiado como de costumbre, particularmente en algunas secuencias de acción.
Es perder una oportunidad de oro. Porque el tema es la depresión, la nada. Ese el enemigo a batir: El Vacío. Jugar entre la interioridad y la encarnación de la idea de la vaciedad. Pudo ser genial. Hay algún atisbo por aquí y por allá (incluso con Valentina) pero se queda en la epidermis.
Peor: se queda en otro multiverso.
Y ya está bien.
La resolución me dejó perplejo. El argumento entero se desarrolla en la media hora final. Aparece ahí el súpervillano y llega un momento en que dicen: hala, cortamos aquí. De verdad: sobran los primeros 90 minutos.
Hay dos escenas postcréditos, anunciando nuevas pelis, pero creo que les haré el vacío.