Sí.
Este es el Star Trek que
estaba esperando, el que conserva el espíritu clásico. Limpio, pulcro. Moderno.
Pero sin pasarse, recuperando la esencia para actualizarla. Viajes en el
espacio, contactos, historia cerrada en cada episodio. Sencillo, que no simple.
Valga
como ejemplo el 1x02. El cometa que crea y destruye vida, Uhura que es de
Kenia, el origen de la vida en la Tierra, lenguaje, canciones. Eso no puede ser
una coincidencia. Una partitura. Un capítulo tan inteligente como bonito.
No
todos tienen ese nivel. Los hay buenos, regulares y malos. No me gustó el del
cuento de hadas. Creo que no lograron expresar bien lo que pretendían. En lo
superficial van muy lejos, en lo importante se quedan cortos.
Las
Star Trek seriales, las de
largo recorrido, se meten en unos berenjenales de los que no saben cómo salir.
Por eso las abandoné progresivamente y no pienso volver a esa estructura. Star Trek está muy bien como la
pensaron originalmente y aquí han sabido captar lo importante.
Hay
detalles muy simpáticos. Ese Spock con mandil, fregando los platos, no tiene
precio. Creo que la serie necesita más de eso, un poco más de humor, tomarse menos en
serio.
Muy
simpática Ortegas y qué poco sabemos de ella.
Es
evidente que Taika Waititi deja su huella. Esa voluntad de tomárselo
todo a broma, de convertir la película en un chiste. Los hay mejores y peores y
ridículos. Pero no es un gran problema que en ocasiones falle en eso.
El
verdadero problema es que Disney metaboliza todo. Al igual que ha absorbido la
esencia de Pixar, ha terminado por absorber la de Marvel (si es que logró
tenerla). Lo que quiero decir es que ni siquiera Taika Waititi con su
humor logra escapar de esquemas prefijados, estructuras precocinadas, rutinas
perennes. Aunque el director se pase las dos horas tratando de sacudirse el
yugo, lo cierto es que es una película adocenada, convencional, previsible. La
misma peli de Marvel otra vez.
Un
ejemplo. Esa batalla entre los dioses griegos y los escandinavos. Se podría
haber construido algo muy grande ahí. Pero Waititi está obligado a ceñirse
al marco y se limita a llenarlo de bromas, mayormente ridículas (qué horror Russell
Crowe como Zeus). Y, así, el resultado es doblemente malo. Vemos lo de
siempre, sin ninguna originalidad y los chistes parecen fuera de sitio. Sí,
demasiado ridículo en demasiadas ocasiones.
Hay
ideas majas como el cambio a blanco y negro, algún que otro recurso visual,
conceder protagonismo a esa chavalería… Pero la esclavitud a la fórmula agota
una vez más. Al menos a mí.
Quiero
ver algo diferente. La vi por Waititi y si Waititi se adocena,
¿qué nos queda?
1.
Nunca han dicho qué población tiene Saint-Marie, la ficticia isla caribeña de Crimen en el Paraíso. Pero después
de 11 temporadas, matando gente a troche y moche, tiene que ser el lugar más
peligroso del planeta. ¿Por qué lo llaman Paraíso? ¿Por qué aún hay gente? 11
temporadas. Alucinante.
2.
Un asunto privado es una de
esas raras producciones españolas que deseo ver anticipadamente. Ambientada en
Galicia en los años 40, con una trama policiaca y con Aura Garrido y Jean
Reno en los papeles principales. El nivel de producción parece buenísimo.
Hay que esperar al 16 de septiembre.
3.
HBO Max sigue a Netflix en tareas de contención. No se expandirán por Europa y no
harán series originales europeas. Seguro que los reajustes en otras plataformas
están por llegar. Creo que el próximo año va a ser muy movido en cambios
estratégicos. Sólo espero que no vuelvan los anuncios porque, entonces, ¿para
qué pago?
Esta
peli hará las delicias de Oltra y sus secuaces feministas, las de hermana, yo sí te creo si eres rica y con
poder, si no, me pongo de parte del violador. Una princesa (rica, poderosa)
no quiere casarse con el gañán que le han buscado.
Bien
por ella.
Una
película descerebrada. No en plan Shrek.
Descerebrada en plan negativo. Otro modo de la ideología progre de sacar
dinero, rentabilizando conceptos simplistas e infantiles. Ya no saben qué
inventar.
En
mi opinión se están pasando de rosca.
Encerrada
en lo más alto de la más alta torre, entrenada en artes marciales orientales,
emprende la huida liquidando a todo macho que se le pone por delante. Una
especie de John Wick pero en
versión femenina y medieval.
Pudo
ser muy graciosa, pudo ser muy entretenida, pero como están más interesados en
el rollo doctrinal que en la aventura en sí, se hunde por completo. Sí, de verdad
que pudo ser otro Shrek. Pero
es lo contrario.
También
hay una mujer malota que imagino que vota a partidos reaccionarios. Los
diálogos son malísimos. Da pena ver ahí a Dominic Cooper y Olga
Kurylenko.
Las
peleas no están mal, algunas son ingeniosas, pero ahí acaba cualquier valor del
producto más memo que se ha parido en lo que va de año.
Un
western que me recuerda mucho a Old Henry. Una cabaña, una familia,
un conflicto armado. Trama minimalista.
Terror on the Prairie abre con una secuencia
que advierte de la crudeza de algunas de sus escenas. Cuatro forajidos. Después
veremos a la familia. Un hombre, una mujer, un chico, una bebé. El hombre viaja
al pueblo. Sabemos que los cuatro forajidos vendrán.
Lo
demás es la historia de siempre contada con sobriedad, con una fotografía dura,
sin mucho color. En el último tercio hay un giro interesante de guión que
explica ciertas actitudes que hemos visto hasta entonces. Está bien rodada, esa
fotografía y esa sobriedad acentúan la crudeza de los momentos más
desagradables. Gina Carano es muy solvente en su papel. Tan dura como la
imaginábamos pero no de la manera como la habíamos visto hasta ahora.
La
Guerra Civil americana ha terminado, pero no sus consecuencias. El pasado
persigue a los hombres y a las familias que han construido. Las venganzas aún
se cobran.
Me
gusta esa pistola de Chejov, ese puñal que los indios regalan a la
protagonista.
-Me
pides que te siga hasta Mordor y, si he de serte totalmente sincero, me parece
una pésima idea. Pero la Comarca… la Comarca está en llamas.
Hay
muchos personajes. Muchísimos. Con sus historias. Por eso los capítulos duran
75, 100, 150 minutos. Tramas importantes, tramas de complemento, tramas
irrelevantes. Y eso está mal. Pero como es Stranger Things a mí me da igual. ¿Que invierten 10 minutos en
un montaje en paralelo entre un partido de baloncesto y una partida de rol?
Pues genial. ¿En un concierto de portada heavy?
Fenomenal. ¿Un remedo de Dragones y
Mazmorras en un cárcel rusa? Vengan los dados. Tira p’alante. ¿150 minutos un
capítulo? Pues mejor.
Antes
los eventos eran en el cine. Ahora los eventos ocurren en las plataformas. Y
eso nadie se lo quita a Netflix. Es como una maratón de Star Wars. Como la Super
Bowl. Compramos un saco de palomitas y lo que te echen.
En
cualquier caso, a partir del capítulo 3 todo se mueve con ritmo imponente. Y es
divertida, aventurera, terrorífica, tontorrona, dramática… Saltando de una cosa
a otra con despreocupación.
Cada
espectador preferirá unas tramas u otras. A mí el Proyecto Nina se me hizo
pesado. La revelación que surge es importantísima, pero hasta llegar allí… Me
divertí mucho con la trama de Winona Ryder (que, según leo, es la que
menos gusta en general): avión, Alaska, Kamchatka, cárcel rusa. Una trama
graciosa, absurda, pero bien rodada. Además sirve de contrapunto a las otras
tramas. Y hay de todo.
Los
Duffer manejan muy bien la edición en paralelo y las transiciones de un
lugar a otro. Me reí mucho con la familia de Suzie. Me gustó la interpretación
de Max (Sadie Sink promete). Dustin disfruta cada segundo de rodaje y si
entra en dinámica con Steve son la monda.
Ciertamente
la serie tiene una gran deuda con Harry
Potter. Todos esos personajes, verles crecer y evolucionar temporada
tras temporada y, desde luego, el argumento latente. Porque en el fondo
presenciamos el resurgir de Voldermort. Perdón: de Vecna.
Y
acaba y yo digo: ¿dónde está el capítulo 10 con sus 4 horas de duración?
Más
Stranger Things. Que no me
canso.
1.
Padre no hay más que uno 3. El
14 de julio Santiago Segura estrena una película navideña. Quién nos iba
a decir que alcanzaría la trilogía. Pues los millones que recauda cada verano.
2.
Supongo que era inevitable que Cazafantasmas:
Más allá tuviese secuela. Pero a mí me parece que era buena película
bien pensada, cerrada, oportuna. No veo claro una continuación y menos en Nueva
York. Pueden quemarla como hicieron con la saga original.
3.
Woody Allen rodará su película número 50 en París. Dice que tal vez sea
la última porque ya no le motiva hacer películas, que lo de ahora no es lo que
había cuando empezó.
4.
Almodóvar anda con un cortometraje de media hora, un western, para el que ha fichado a Ethan
Hawke y Pedro Pascal. Strange
Way of Life. Parece que, como mucho del cine de Almodóvar va
sobre deseos ignorados.