8/9/11

Alias. Temporadas 3, 4 y 5

La CIA, la antigua ex KGB, el MI6, el SD6, el Pacto, La Alianza, Profeta 5, APO, La Fundación, los Seguidores de Rambaldi... Todas estas agencias y algunas más tejen un juego geopolítico-mágico. Aunque las traiciones entre las agencias de inteligencia son, en realidad, mentiras de familia. Deberían haber vendido un GPS genealógico al comienzo de cada temporada. Irina Derevko es el eje. Su marido, su amante, sus hermanas, sus hijas, su yerno, tejen una red de traiciones y mentiras donde cada uno pertenece a un bando.
La paranoia está muy bien. Alias agota casi por completo el cine de espías, la combinatoria de posibles engaños: mujeres que engañan a maridos, hermanas a hermanas, padres a hijos, madres a hijas... Después de Alias apenas hay espacio para la sorpresa.
Ahora bien. Una cosa es la paranoia y otra el paroxismo. En este intento de sorprender al espectador, capítulo tras capítulo, en una nueva revelación imposible, Alias acaba por resultar predecible y, en cuanto Vaughn se casa, empezamos a buscarle tics a la esposa para ver si es una traidora (como así resulta: ¡sí, lo adivine!). Y cuando matan a Vaughn con una granizada de tiros a la que nadie puede sobrevivir, sabemos que él sigue vivito y coleando en alguna parte (¡sí, qué listo soy, qué astucia la mía!).
En fin, creo que en las últimas temporadas se pasaron varios pueblos. Puñeta: si es que hasta salían zombis. En un capítulo se abalanzaban sobre Nadia, Sidney tenía que abandonarla bajo un montonín de muertos vivientes, Irina decía que seguro que salía adelante, tú te quedabas flipando, con el convencimiento de que era tan imposible como cierto y, al siguiente capítulo, allí estaba Nadia (Servicios Secretos Argentinos, CIA), chica fuerte, corriendo por las calles de Rusia, huyendo de centenares de zombis y dejándose capturar por un mercenario a las órdenes de su malvada tía, Elena Derevko (KGB, El Pacto), lista para ser rescatada por su madre Irina (KGB, Profeta 5), su padre Arvin Sloane (CIA, SD6, La Alianza, ONU, APO, El Pacto, Profeta 5), su padrastro Jack Bristow (CIA, APO), su hermanastra Sidney (SD6, CIA, APO) y lista para ser resecuestrada por su otra tía Katya Derevko (KGB, El Pacto), los Seguidores de Rambaldi, La Fundación, su propio padre o su propia madre.
Por no hablar del momento en que Sidney da a luz un bebé, acompañada de su padre (CIA) y de su madre (KGB), mientras se atacan y mientras les atacan, todo a la vez.
Por cierto, me gustó eso de aprovechar el embarazo real de la protagonista e insertarlo en la trama de la última temporada.
Otra serie basada en hechos reales.

7/9/11

Milagros

Una cosa tan evidente como la existencia de los milagros es, sin embargo, cuestionada por muchos. Hay gente que sigue buscando explicaciones racionales a sucesos que no las tienen. Que España ganase un Mundial de fútbol, por ejemplo.
O Los mercenarios.
Que se haga una película como Los mercenarios, con un héroe de acción de 64 años, que la gente vaya a verla, que triunfe en taquilla y que se prepare una segunda parte, es racionalmente inconcebible. Uno puede buscar explicaciones (campaña de publicidad, reparto implicado...) pero no nos engañemos. Quien piensa así es un fundamentalista lógico.
El notición es que, en Los mercenarios 2, intervendrán Jean-Claude Van Damme (51 años) y Chuck Norris (¡71 años!).
Imagino que, junto a las cámaras y los focos, tendrán en el plató una unidad entera de cuidados intensivos.

6/9/11

Death Valley. Episodio piloto

Probablemente la serie más perturbada de la televisión.
En el Valle de San Fernando, no se sabe por qué, aparecieron de pronto zombis, vampiros y hombres lobo. Los agentes de una comisaría tratan de controlar el cotarro.
Admito que puede tener su gracia y su carga crítica contra el mundo de Hollywood. Me gustó especialmente el meneo que le dan a Glee (odio esa **** serie). La cuestión es que, después de ver los 20 minutos del episodio piloto, ya está todo contado. Reventar cabezas con bates, atravesar vampiros con estacas, sangre salpicando a la cámara... Supongo que hacer una serie así tiene como único objetivo el que, una vez a la semana, la gente pueda desahogarse, poniéndose en la piel de los polis y dar rienda suelta a los deseos de sacudir a alguien.
Mejor que un partido de fútbol, creo. Pero dudo que puedan sacar algo más.
Una mezcla imposible entre The Shield, True Blood y The Office.
Con la ventaja, eso sí, de que los polis no tienen restricciones a la hora de hacer uso de la violencia.
-Si corren tanto como ese, los dejamos marchar.

4/9/11

Extraños en el paraíso

No hace falta que te diga que Jim Jarmusch es un cineasta peculiar.
Con frecuencia demasiado peculiar.
Ahora bien, el tío tiene su gracia cuando quiere. Un colmillito venenoso y otro socarrón.
Extraños en el paraíso puede ser muy divertida si la miras con los ojos adecuados, si no te asustas por esa forma tan extraña de concebir cada plano, encerrados entre dos planos negros, como si te dejara tiempo para reflexionar sobre lo que has visto o para tratar de anticipar lo que vendrá.
Eva, Willie y Eddie. Un trío que conforma una relación que no lo es. Distanciamiento, aproximación, desajuste. Tres tiempos bien divididos en los que, lo que llegaremos a averiguar de ellos será más bien poco. Pero con escenas tan divertidas como la del cine, la del friqui de la playa o la de la tía despidiéndose de ellos antes de irse a Florida.
Florida, el paraíso.
Pero el paraíso está en horas bajas y los caminos de Eva, Willie y Eddie van a tomar un rumbo inesperado.
No es la vida.
Es Jim Jarmusch.

3/9/11

Cowboys & aliens

Cuando uno deja de distinguir entre realidad y ficción, se acostumbra a creer que las invasiones alienígenas son tan cotidianas como coger el autobús.
Pero si esa invasión alienígena ocurre en el XIX, en el Oeste, entonces, para muchos, la cosa ya no está bien. Las invasiones alienígenas tienen que ocurrir aquí y ahora, en Los Ángeles o New York. Tienen que dejar una carnicería en Central Park y desplazar destacamentos militares por el Área 51. Los que piensan así, ponen reparos si las invasiones alienígenas se salen de ese marco.
No es que Cowboys y aliens sea el no va más dentro del género de la ciencia-ficción, pero he visto cosas muchísimo peores últimamente.
Y no me hagas dar títulos.
Está bien. Ya que insistes, los daré: Skyline, Falling Skies, Invasión a la Tierra...
Hay  un buen reparto que crea personajes interesantes. Un malvado Harrison Ford, un más malvado y desagradable Paul Dano, una Olivia Wilde que es la prostituta del saloon y que sabe mucho más de lo que cuenta, un divertido Walton Goggins, un Sam Rockwell en plan James Stewart en El hombre que mató a Líberty Valance, un Daniel Craig en su papel...
Obviamente, y como su título indica, es una peli muy marciana. Asumido eso, se deja ver con facilidad y hasta resulta entretenida.
Ahora bien. Con lo bien que funcionaba como Western, ¿era necesario meter aliens? Alguien pensó que sí. No le ha salido bien del todo pero, francamente, después de lo visto y leído, podía haber sido mucho peor.

2/9/11

Phineas y Ferb: A través de la 2ª dimensión

Siempre he tenido prejuicios contra esta clase de dibujos: Los Simpson, Bob Esponja... En general contra casi todas las series animadas.
Es un requisito (y el gran problema) de toda serie animada: la rapidez en la ejecución, los trazos simples, la ausencia de trabajo. Falta en ellos esfuerzo, meterse en faena, sudor. Falta tensión artística. Sé que es una necesidad porque hay que producir de hoy para mañana. Pero eso no significa que esté bien. Eso significa que se busca la comercialidad con el mínimo esfuerzo.
Las antípodas del Arte.
Es una manía mía, qué le vamos a hacer.
Por eso agradezco cuando veo una serie animada un poco mejor hecha que las demás.
Phineas y Ferb no lo está. Se llena de ritmo, de persecuciones alocadas, huidas, secuestros, nuevas fugas. Y es un problema sobre otro problema. No hay tiempo para asimilar sus referencias cinéfilas, sus filosofías de cambiar cromos de Sartre por Kierkegaard, sus alusiones a Georgia O'Keeffe. Cosas que, por otra parte, los niños no pillan.
Alguna frase divertida hay:
-Soy una mente científica. Eso dice mi horóscopo.
Ser adulto, dice Candace, sólo puntúa con un 3.
Como la peli.

1/9/11

El perfecto anfitrión

John Taylor acaba de robar 300.000 dólares. Busca refugio, con mentiras, en una casa. Pero es la casa más inapropiada que podía elegir. Porque allí vive Warwick Wilson. Y Warwick Wilson no es lo que parece.
Nick Tomnay es uno de esos tipos que sabe colocar las cosas.
El montaje, la edición, como se le quiere llamar, es un elemento pocas veces valorado y, a menudo, decisivo.
Cuando tienes a alguien que sabe que esta escena va aquí y esta otra allá, cuando sabe el momento justo en que debe empezar, acabar e introducir un nuevo elemento, la película sube muchos puntos.
No había ido a verla hasta ahora porque el tráiler me pareció pésimo, no invitaba a un visionado. Pero, sorpresa, El perfecto anfitrión está muy por encima de lo esperado. Con una coincidencia descabellada, es verdad. Eso sí se le puede reprochar. Pero conseguir que hasta eso resulte verosímil o, por lo menos, admisible...
Muchas veces me recordaba a La huella. Otras muchas a Hard Candy. Psicosis, en cierto modo. A caballo entre unas y otras, te sumerge en un duelo onírico, en una casa donde la tensión y el desconcierto se reparten de modos iguales.
La misma historia de siempre. Pero contada de modo originalísimo.
Atrévete. Acepta la invitación a cenar.
Sólo un consejo: no pidas vino tinto.