9/2/10

Loca obsesión

Sandra Bullock.
Nominada al Razzie como peor actriz por esta película.
Nominada al Oscar como mejor actriz por The Blind Side.
Veremos qué se puede decir de ella cuando aparezca The Blind Side. Con Loca obsesión está claro que hace uno de los papeles más idiotas de su carrera. Vuelve a comportarse como una quinceañera, dando saltitos, grititos y haciendo el tonto siempre que le dan ocasión. Y le dan oportunidades. Quizá el problema no está sólo en ella.
Creo que la película quería contar algo. Hay un contraste entre la personalidad sincera y abierta de Mary Horowitz (así es como soy) y la falsedad del mundo de la imagen, el periodismo que fabrica noticias, que inventa héroes o villanos. No consiguen transmitirlo. El guión roza lo surrealista. Al principio es un romance pero se convierte en una road movie, luego en una película de catástrofes con tornados incluidos, luego está lo de los niños sordos que caen a la mina... Y, no importa lo que pase, la Bullock sigue imparable, envuelta en su hiperactiva inmadurez.

7/2/10

The Road (La carretera)

No está mal esta historia.
Bastante potente.
Papá y Chico recorren la carretera hacia el sur, con el carrito de supermercado que contiene todas su posesiones. El objetivo, sobrevivir un día más, encontrar algo de comida en un mundo asolado por terremotos e incendios. Un mundo de ceniza, polvo y caníbales.
Una pistola y dos balas. La tentación de rendirse, de suicidarse.
Chico pregunta a Papá por el bien y el mal, por la moralidad de las acciones. Chico tiene en su interior un fuego que le indica lo que debe hacer. No siempre está de acuerdo con las decisiones de Papá. ¿Matar? ¿Robar al que les ha robado? ¿Confiar? ¿Abandonar? ¿Ayudar?
Gran final. Porque, aun en la peor de las situaciones, queda la esperanza.
Y Guy Pearce vuelve a aparecer unos minutillos.
¿Hay alguien más que lleve el fuego?

6/2/10

Tiana y el sapo

De Alaska a Hawai existe mucha variedad en Estados Unidos.
No he estado allí, pero lo he buscado en un mapa y tiene pinta de ser muy grande.
Sin embargo, uno de los lugares más peculiares es Nueva Orleans y pienso que el mayor acierto de la película es situar allí la historia. Mitad americana y mitad francesa, racista e interracial, es el lugar del calor pegajoso, de los pantanos y manglares, de la magia y el vudú, del jazz y el Mardi Gras.
Y, en ese carnavalesco día, empieza la historia de un príncipe que se volvió sapo y de una futura princesa que nos salió rana.
Disney es Disney y no tiene arreglo: historietas sensibleras, didactismo cursi, momentos de lagrimillas, final feliz imposible. Pero no sé si es porque Lasseter está ahí de productor ejecutivo, porque se dan cuenta de que tienen que cambiar o por ambas cosas, la cuestión es que la película se deja digerir.
Bueno, si eres una cría, al final aplaudirás hasta que te sangren las manos.
Al menos eso es lo que vi en el cine. No esperé a la parte de la sangre (soy muy sensible) pero algunas peques llevaban camino de ello.

4/2/10

"Un pez llamado Wanda" y otros colegas del acuario

Cuando se estrenó Resacón en Las Vegas y su recaudación se elevó no le di más importancia que a Pagafantas o a Fuga de cerebros o a Supercañeras.
Luego la taquilla se desmelenó y la gente empezó a decirme que tenía que verla, que era divertidísima, que era genial. Yo, a lo mío. No hice ni caso.
Más tarde resulta que gana el Globo de Oro a la mejor comedia. Pensé que quizá, después de todo, me estaba perdiendo algo. Así que me puse a verla.
Y, mientras la veía, no dejaba de pensar en Un pez llamado Wanda, una de las películas fundacionales del moderno desmadre, el polo opuesto de las screwball clásicas. Con todo lo indigno que puede ser el género, creo que no se ha hecho nada mejor desde entonces. Se ha convertido en un clásico porque fue la primera y todas las demás beben de ella.
Ahora bien. En otros géneros puedes tomar el referente original y hacer variaciones, plantear nuevos enfoques, perspectivas distintas. En las pelis de desmadre sólo hay una posibilidad de mejorar a Un pez llamado Wanda: empeorándola.
Pongo como ejemplo esa escena descerebrada en que Kevin Kline tortura a Michael Palin metiéndole por la nariz patatas fritas con ketchup y le tapa la boca con una pera mientras él se come, vivos, los peces del acuario. O esa en la que John Cleese baila tal cual vino al mundo en una casa que no es la suya.
La única manera de mejorarlo, es empeorarlo: más chistes marrones y más chistes picantes. Cosa que funciona de modo inversamente proporcional a la gracia que tienen.
Me faltaban 10 minutos de Resacón en Las Vegas cuando me llamaron para tomarme unas cañas y no he vuelto a retomarla. Pero me apuesto mi colección de origami a que el novio sí llega a la boda y todos acaban en plan tierno después de haber hecho el gamba. Es decir: lo de siempre.
Ni la taquilla ni los premios pueden cambiar el hecho de que siga siendo otra peli del montón.
Del indigno montón.

3/2/10

Mary and Max

Película australiana que no tiene fecha de estreno en España.
Es una de las películas más tristes que he visto en mi vida.
Nos presenta la correspondencia a lo largo de los años entre una niña australiana de 8 años y un hombre americano de 42. Al acabar la película ella es una joven profesional, él un anciano.
Mary tiene una vida marrón, machada por la vida, con una madre alcohólica. Max tiene una vida gris, con síndrome de Asperger y obesidad.
Hay momentos en que te ríes de puro patetismo y por los abundantes toques de surrealismo que parecen irle bien a unos dibus hechos con plastilina. Pero el fondo es tan terrible como el de una tragedia shakesperiana. Con secuencias dolorosas hasta decir basta, pero no exentas de belleza.
Y mientras la veía, pensaba en todos aquellos padres que habrán llevado a sus hijos a verla: sin leer una crítica, sin haber mirado la calificación, fiados únicamente de un cartel que promete muñecos de plastilina.
Voces de Philip Seymour Hoffman y Toni Collette que, qué quieres que te diga, tienen su aliciente.
Para los que saben que los dibujos también son para adultos.
Y para los que no lo saben. A ver si se enteran.

2/2/10

Mis vecinos los Yamada

Si hay un género difícil de adaptar al cine, verdaderamente difícil, es el de las tiras cómicas.
Véanse los genocidios perpetrados contra Garfield, Snoopy o Mafalda.
El estudio Ghibli también se enfrentó a las tiras cómicas adaptando Mis vecinos los Yamada. Y fracasó.
Gracias a Dios, demostraron con esta película que también eran humanos y podían fallar. Hasta Pixar la pifió con Cars.
Mis vecinos los Yamada tiene la complicación añadida de que está pintada con acuarela. El autor de las tiras quería que se respetara su estilo. En fin. Me parece que aquí Ghibli se metió en un buen berenjenal.
Hay momentos graciosos y hasta divertidos. Pero lo cierto es que el mero carácter anecdótico e intrascendente de muchos de los pasajes exigen demasiado del espectador.

1/2/10

Invictus

Como cualquier película deportiva y de superación personal, Invictus contiene el problema en su mismo planteamiento: es previsible, sabemos quién va a ganar no importa lo que pase, se enaltece el carisma y liderazgo de los protagonistas...
Todo depende de la pericia del director para lograr que la película sea atractiva o un tostón de agárrate.
Y, claro, como el que dirige es Eastwood, las dos horas y cuarto transcurren en un periquete. Es listo, el tío. Me pareció muy ingenioso eso de presentarnos como subtrama a los agentes de seguridad del presidente. Para poner de relieve el factor de integración racial se podía haber fijado en el equipo de comunicación, en los ministros, en el personal de la casa presidencial...
Pero muy hábilmente escoge a los guardaespaldas. Y, con ese sencillo acto, convierte la trama en una película de suspense siempre que le conviene. Después de un discurso, quizá demasiado largo de Mandela, te coloca a los de seguridad y... tacháaan... nos pone en tensión otra vez.
He leído que algunos se quejan de la forma de rodar el partido de rugby. A mí me parece genial. Para verlo igual que siempre ya está la tele. Hacerte sentir un jugador más es una opción inteligente.