8/1/09

Flame y Citron

Dos cosas me interesaron de esta película.
En primer lugar que los daneses no intentan vendernos la moto de la Resistencia Organizada Contra los Nazis como hacen los franceses. Los franceses llevan desde 1945 tratando de que nos creamos que la población entera luchó contra los nazis. Flame y Citron cuenta cómo la población fue colaboracionista y cómo unos pocos lucharon en la resistencia. Y a estos rinde homenaje.
En segundo lugar me llamó la atención descubrir que el cine danés no se acaba con Lars von Trier y el movimiento Dogma. Ole Christian Madsen es capaz de dejar la cámara quieta, iluminar las escenas, contratar a un ingeniero de sonido, ¡y hasta organizar tiroteos en una película de género bélico!
Se me hizo pesadita a ratos. Demasiado larga o, quizá, demasiado nórdica, fría. Pero me gustó el intento.
Olé por Ole.

7/1/09

Romanzo criminale

Qué quieres que te diga: me cuesta ver películas italianas.
A priori, esa estética permanente de realismo social, incrustado a cañón, me echa hacia atrás. Exactamente igual que el costumbrismo de enrollaos y desnortados del cine español. En fin, a todos nos cuesta cambiar de colonia.
Romanzo criminale no se separa un milímetro de su esencia aunque quieren rehacer El Padrino. Las tres partes juntas. La primera se títula El Líbano, la segunda El Frío y la tercera El Dandi. Tres mafiosos que se sucedieron en el poder de una misma organización.
Y, oye, lo más llamativo de todo es que en ningún momento te caen simpáticos/antipáticos, nunca te emocionan/preocupan/conmueven/asustan.
Conseguir ese nivel de indiferencia en una película de mafiosos no sé si es genio o torpeza total.

6/1/09

City of Ember

Imagino que ya te has dado cuenta de mi gusto por el cine post-apocalíptico. Además, la originalidad de City of Ember reside en que es cine post-apocalíptico para público infantil.
Creo que una idea tan buena como la del comienzo debería haber dado para mucho más.
Me gusta mucho su diseño opresivo, claustrofóbico, agobiante.
Me gusta el papel de Saoirse Ronan. No es el de Expiación, claro, pero ahí está, con sus 14 años, dando la réplica en igualdad a un tío que le saca 10. Y, desde luego, mucho mejor que Bill Murray.
Aquí quería llegar: a Bill Murray. Otro que debería ir al mismo lugar de Robert de Niro y Al Pacino. Quizá a un lugar peor. Robert de Niro y Al Pacino la van pifiando porque siguen teniendo ganas de trabajar, de hacer lo que hacían en tiempos mejores.
Pero es evidente que Bill Murray odia participar en City of Ember. Se le nota indolente, hastiado, aburrido, indiferente, cansado. Creo que hace un flaco favor a la película, que está ahí sólo por dinero y que sustituirle por otra persona habría elevado el tono de la película.
Alguien debería explicarle que jamás se mereció el Oscar, aunque él creyera que se lo iban a dar por Lost in traslation.

5/1/09

Bienvenidos a Belleville

Después de hablar sobre el chovinismo francés de Renaissance, recordé Bienvenidos a Belleville, una película desbordantemente chovinista.
Son dibujos animados. No son para niños, ni bonitos, ni graciosos. Son para adultos, feístas y cargados de una enorme tristeza. No te dejan oxigenarte ni en los momentos más livianos.
Es la historia de un niño que adora la bicicleta. Su infancia y juventud tienen un único objetivo: ganar el Tour de Francia. No es un deseo. Es una obsesión. Cuando consigue participar en el Tour resulta que no es tan bueno como se pensaba. Pero, además, le secuestran unos mafiosos americanos para participar en apuestas ilegales.
La película es casi muda. Pretende sugerir ideas más que transmitir un mensaje. Pero lo que sugiere es tan elemental que da un poco de risa y pena.
A mí me provocó la sensación de que, ya que un francés no gana el Tour de Francia en la carretera desde 1985, han decidido ganarlo moralmente haciendo dibujos animados. Y ya puestos, de paso, acusan de juego sucio a los americanos.
¿Por qué ese orgulloso chovinismo francés siempre está tan teñido de envidia?

4/1/09

Renaissance

Cuando apareció Sin City se armó cierto revuelo entre la crítica que aún estoy tratando de entender. Los señores Frank Miller y Robert Rodríguez filmaron una película ¡en blanco y negro! No sé: ¿no sabe la gente que antes las películas eran así: en blanco en negro? ¿No saben que eso no es ninguna novedad? Sí, ya sé que además introducían toques de color, cosa que, por supuesto, ya había hecho antes Spielberg en La lista de Schindler, por poner sólo un ejemplo. Hace unos días me pasaron una película francesa titulada Renaissance y se me ocurría pensar que era esto lo que debería haber sido Sin City. Porque Renaissance es blanco y negro en sentido estricto. Nada de escalas de grises o contrastes acusados de luz y sombra. Es blanco y negro puro y duro. Con algunas licencias en momentos muy concretos, pero una apuesta radical por la tinta negra. La verdad es que cuesta acostumbrarse al principio, tienes que adaptar el ojo. Pero creo que así se distingue muy claramente quién se interesa por una proposición estética y quién por lo puramente comercial disfrazándolo de presunción. Además el guión de Renaissance, sin ser la bomba, tiene sus puntos de originalidad a la hora de tratar el tema de la manipulación genética y la búsqueda de la inmortalidad. En su contra: el chovinismo francés y ese policía musulmán. ¿Mezcla imposible? Pues claro. No se lo creen ni ellos.

2/1/09

¿Eres rocknrolla?

Vale, bien.
Pero es más de lo mismo.
Me habían hablado tanto de la complejidad de esta película, de los muchos personajes que tiene, de la enorme cantidad de tramas paralelas, que fui con la intención de que no se me escapara nada. Así que pillé todo bastante bien. Si vas con esa intención, no se te escapará nada.
No me parece tan divertida ni tan ingeniosa como Snatch, cerdos y diamantes. Guy Ritchie repite, con mucho estilo, sus historietas sobre mafia y corrupción. Pero ahí está la cosa: que repite.
Eso de dejar la historia de Thandie Newton a la mitad, pendiente para otra hipotética película, huele un poco a que no sabía muy bien qué hacer con ella y se lo tiene que pensar.
Por otra parte, la mayoría de sus diálogos no son tan ingeniosos como Ritchie se cree.
A lo mejor Madonna tiene razón y el tipo no es para tanto.

1/1/09

Año nuevo, cine viejo

No sé cuántas veces he visto Eva al desnudo, pero hacía tiempo que no me dejaba caer por sus camerinos y me pareció que había llegado el momento.
No importa cuántas veces la vea: su guión me sigue fascinando.
Es una película bastante teatral, con pocos exteriores y muchas conversaciones. Conversaciones en bares, en restaurantes, en fiestas... Cuando veo Eva al desnudo pienso que es algo así como la raíz de Friends o Cómo conocí a vuestra madre. Aunque, lógicamente, Eva al desnudo está muy por encima en lo que se refiere a ingenio y sutilidad.
Ese duelo de 138 minutos entre Bette Davis y Anne Baxter es más intenso y brutal que cualquier duelo con pistola que haya visto en el cine. Esa tensión que se establece entre ambas me deja electrizado de principio a fin.
Y cuando uno cree que todo ha acabado, aparece Phoebe, la siguiente Eva de la lista, justo lo que se necesita para saber que, pese a haber asistido al mejor manual que existe para entender a las mujeres, los hombres seguiremos sin comprenderlas.
Y, además, está por ahí Marilyn Monroe.