24/1/08

Mimzy: más allá de la imaginación

El subtítulo (más allá de la imaginación) debería haber sido más allá de la cordura, más allá del colocón o algo así.
Mimzy podría haber sido simplemente un plagio de E. T. el extraterrestre. Conformarse con eso, sustituir al conejo de peluche por el marciano, habría quedado hasta resultón. Le daríamos al director unas palmaditas en la espalda, le diríamos que había sido un pillín y que habíamos descubierto de dónde había tomado la idea. Y ya está.
Pero los guionistas, no contentos con eso, organizan una alucinante empanada mental. Se supone que es una película para niños y niñas tan encantadores como la moza de la foto. Pues resulta que la película empieza a mezclar filosofía oriental, física cuántica, génetica pseudo-científica, efectos paranormales, viajes temporales... Sólo falta un hechicero en taparrabos.
Es verdad que 2001: Una odisea espacial venía a ser lo mismo y les salió bien. Pero claro, intentar alternar todo ese batiburrillo con gracietas infantiles descoloca un poco al espectador.
Es una de esas ocasiones en que me gustaría conocer a los guionistas para ver la cara que tienen.

23/1/08

Los crímenes de Oxford

Es un buen ejemplo de lo que les pasa a los relativistas. Cuando han llegado a la conclusión absoluta (la verdad no existe) están afirmando una verdad. Y entonces tienen que complicarlo todo, cambiar el significado de las palabras e introducir comparaciones para convencernos de lo imposible. Cuando un relativista te ponga un ejemplo comparativo córtale de inmediato.
Álex de la Iglesia se defiende bastante bien con este argumento deliberadamente confuso. De hecho es meritorio que, al final, todo resulte comprensible. El guión relativista quiere que no sepamos si hay un asesino, dos, tres o cuatro. Lo cierto es que hay dos. Lo demás es palabrería.
Parte de la palabrería va encaminada a decirnos que, dada una serie lógica, el siguiente término puede ser casi cualquier cosa. Todo depende del razonamiento. Y si lo miras desde la otra parte de la palabrería entonces hablamos de teoría del caos (la mariposa, la tormenta, Japón y todo eso).
Bueno, pues incluso lo he aceptado como ejercicio de estilo. Pero de verdad que no hacía falta tanto retorcimiento, ni tanta rareza.
Estoy pegándome con la secuencia estilo Jean-Pierre Jeunet que incluso viene presentada por Dominique Pinon. No sé si es una estupenda ocurrencia o algo absolutamente superfluo.
De todas formas, en un par de semanas, es probable que tenga que hacer esfuerzos hasta para recordar el título.

22/1/08

S. O. S. (II)

Quizá me excedí ayer machacando a En el valle de Elah. Algunos, preocupados, me han pedido que rectifique. Obviamente no puedo hacerlo. Como mucho puedo citar alguna cosa más que me pareció digna de interés (leve).
En primer lugar me ratifico: no puedes vestir de trama policiaca una idea tan simple como la que expone Paul Haggis. Y ni siquiera una idea compleja si la trama policiaca es bastante ridícula en sí. Lo de las firmas en las facturas de las hamburguesas es el colmo.
En segundo lugar menciono un detalle que tiene su gracia y, quizá, algo de contenido. Tommy Lee Jones acude a la cama del chaval para leerle un cuento antes de dormir. El niño está con El león, la bruja y el armario. Tommy Lee Jones echa un vistazo al libro para ver qué puede interesarle al chaval. Después de un rato dice:
-No entiendo ni una sola palabra.
No sé si esa frase forma parte de la caracterización del personaje de Tommy Lee Jones o si es un sentimiento de Paul Haggis. Las consecuencias pueden ser pavorosas.

21/1/08

S. O. S.

Ya perdonarás que sea tan cenizo y le saque defectos a En el valle de Elah. La culpa la tiene la película por ser tan ceniza. Triste, depresiva.
Sí tiene algunas cosas buenas y ese par de momentos arrasadores de los que Haggis hacía gala en Crash. Pero esta vez, no justifican el tedio (como lo oyes, tedio) que recorre la mayor parte del metraje. Tremenda la conversación telefónica de Susan Sarandon con Tommy Lee Jones. Tremenda y, en el fondo, tópica.
En el valle de Elah está vacía. La tesis es que a todos los soldados americanos en Irak se les va la olla en algún momento y, entonces, hacen una barbaridad.
Lo que me cabreó de veras fue el sobre. ¿Por qué un tipo se autoenvía a casa un sobre que en realidad es para su padre y que lleva una bandera de Estados Unidos sin motivo alguno? ¿No se le ocurrió otra manera a Haggis de justificar el poner la bandera de Estados Unidos boca abajo?
La bandera, boca abajo, significa que necesitan ayuda.
¿Y? ¿Ya está? ¿Eso?
Voy a echar un vistazo a algún capítulo de Eureka o cualquier tontería que tenga por ahí. Seguro que le saco más partido.

19/1/08

Eureka

Sí, lo sé. No hace falta que nadie me diga nada. Soy consciente de que Eureka es una serie dirigida básicamente a premios Nobel con baja por depresión, científicos desubicados y los dos o tres individuos que andan por este mundo después de haberse perdido en alguna línea temporal. Sé que no es una serie explosivamente cómica, que el drama es bastante elemental y que a los personajes les cuesta evolucionar tanto como a las gafas de Woody Allen.
Pero me gusta porque cada capítulo contiene algún detalle absolutamente encantador, procedente de una imaginación verdaderamente original. Son pequeñas ocurrencias, planteamientos absurdos o apuestas delirantes por el sentido común dentro de un mundo surrealista.
¿Cómo no seguir viéndola con un arranque como el que ofrece el capítulo 10 de la primera temporada? ¿Qué clase de circunvoluciones posee un cerebro capaz de unificar en una misma escena Apocalypse Now y Con la muerte en los talones?

16/1/08

AVPR2

Entre las muchas razas alienígenas con que la humanidad ha topado desde que aprendimos a viajar por las galaxias, los Alien y los Predator son, sin duda, las mayores bestias pardas con las que tenemos que lidiar. Comprenderás que tenga que acudir a su llamada cada vez que el cine cuenta algo de ellos.
Aliens versus Predator 2 es, definitivamente, la peor de las sagas. Para que te vayas haciendo una idea puedes echar un vistazo a la foto de los dos directores que adjunto. Uno podría pensar que con un cuarto de director habría sido suficiente. Pero después de conocer a los hermanos Strause quizá las opciones pasan por incluir a alguien más de la familia.
La película se caracteriza por olvidarse de todos los elementos de la saga para centrarse en secuencias gore. La carnicería en la planta de maternidad es realmente... gore.
Otro elemento determinante es que, eliminar los diálogos por completo, no habría afectado en nada la narrativa y se podría haber exhibido la película como una propuesta de cine alternativo.
He podido darme cuenta una vez más de que Bowling for Columbine fue un documental muy mal documentado. Michael Moore no tiene ni idea de lo que se perdió al no entrevistar a la gente de este pueblo. Hasta el más tonto tiene una metralleta. Y si no la tiene se la dan.

14/1/08

El terrible dolor que os he causado

Cuando el reparto de una película es bueno, todos pasan desapercibidos. Te transmiten las emociones con tanta sinceridad que te olvidas de que ahí hay gente actuando. Aunque también puede ser que, pese a todo, haya uno que destaque. En esta ocasión me parece que James McAvoy está por encima de la media. Aunque tampoco me voy a retar en duelo si alguien me lo cuestiona.
Lo que maravilla de Expiación son ciertos atrevimientos formales: la duplicación de escenas para contar distintos puntos de vista, usar el rebobinado, las teclas de la máquina de escribir utilizadas como instrumento musical y, especialmente, el plano-secuencia de la playa.
Sigo pensando, claro, que el libro es mejor. Pero me alegra que, al fin, Ian McEwan pueda contemplar una buena adaptación de una obra suya. Y que esa obra sea la mejor que ha escrito.
Libro y película me han fascinado.
Y eso que uno y otra hacen trampas hasta decir basta.