
Crepúsculo trataba de una chica que lloraba su mal de amores. La razón por la que aparecían vampiros y licántropos aún sigue siendo un misterio para todos los espectadores. Podían haber sido elfos y flores parlanchinas, trasgos y alienígenas, una invasión de relojes suizos y iPhones defectuosos. Daba igual.
En Hermosas criaturas hay una razón y te la explican. Pero hay muchas más ventajas. El chico mortal y la chica no-mortal no están continuamente en estado de perpetuo acaramelamiento baboso y tienen sus broncas y disputas. La relación es más normal. Además hay muchas frases ingeniosas, cínicas, divertidas. Hay alusiones a Bukowski, Vonnegut, Harper Lee, Jane Austen. Y están Jeremy Irons, Emma Thompson y Viola Davis llenando la pantalla en cada aparición.
La trama, como todas en las que hay unos amantes predestinados, me repatea. La gente acaba creyéndose que su amor es así y que el destino les resolverá la papeleta. Siguen sin enterarse de que uno se enamora de la vecina o vecino del 5º porque es lo que tiene más a mano y que los problemas los resolverán ellos o lo tendrán muy chungo. Pero dejando eso al margen (y la peli tampoco fuerza el destino del todo), no se hace pesada ni te deja secuelas psiquiátricas permanentes.
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