
Luego viene a ser un drama romántico de dos personas (Steve Carell y Keira Knightley) que se conocen a falta de unos días para el fin del mundo y se enamoran y conocen a gente y hablan mucho y cuentan qué hicieron o qué dejaron de hacer o qué harían y lloriquean al teléfono y hacen las paces con su familia.
En fin. Que muy flojita. Lo bueno es que, como road movie, se van encontrando con Connie Britton, Gillian Jacobs, Martin Sheen...
No encuentra el tono. No supieron qué tenían entre manos. Podía haber sido una parodia o una respuesta a la Melancholia de Lars von Trier, pero ni por asomo. Es una especia de Melancholia hecha para que la entienda cualquier fan de Oprah. Con eso está dicho todo.
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