
Y Darius, becaria de una revista, va para allá, a entrevistar a quien puso el anuncio y se encuentra con un tipo que tiene el cerebro como una olla de grillos, más zumbado que las maracas de Machín.
O tal vez no.
Cine independiente, típico producto Sundance, con mejores intenciones que resultados, con una idea a la que le faltan mimbres en el guión. Me gusta el final pero el desarrollo es bastante lento y tirando a tostón. Las dos tramas de los co-protagonistas son irrelevantes. Sobran por entero.
-¿Cómo sé que no trabajas para ellos?
-Porque nunca trabajé para nadie.
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