11/6/09

Realidad y ficción

Ya sé que somos mucha gente en el planeta Tierra y que, por tanto, tiene que haber de todo. Como aficionado al cine puedo entender fácilmente que se admire una película o, incluso, la labor de un actor. Pero que alguien no logre separar la imagen de la pantalla y la vida real, siempre me asombra. Supongo que el culto a la fama, los paparazzi y el querer saber sobre la vida privada de esas personas son la línea suave, y hasta cierto punto lícita, de un cierto interés.
La obsesión es algo que se me escapa.
No dejan de llamarme la atención sucesos como el de Sara Casasnovas. No sé. ¿Hay quien cree que las películas son verdad, que los interpretes no interpretan? ¿Creen que al abandonar el escenario o el plató no recobran su verdadera personalidad? ¿Qué diantres le mueve a un tipo a dar el salto que rompe las fronteras entre realidad y ficción?
Y, sobre todo, ¿qué esperan encontrar?
La pobre Sara Casasnovas me ha hecho recordar el atentado a Ronald Reagan para llamar la atención de Jodie Foster y a aquel otro pirado que apuñaló a Monica Seles (en directo) para que Steffi Graff volviese a ser la número uno.
En fin. La cárcel nunca es virtual.
Bienvenido al mundo real.

8/6/09

Los mundos de Coraline

He aquí otra película de animación que cuenta más cosas que la mayoría de películas en imagen real y que, visualmente, resulta impactante.
Lo de coser botones a los ojos para robar el alma es una buena idea, pero la película no se agota ahí. Hay imágenes potentes y un compendio de los temas clásicos de las películas de terror: la puerta que lleva a otro mundo (y que también tiene algo de madriguera de Alicia en el País de las Maravillas), espejos tras los que se encierra a gente, fantasmas... Ese universo perfecto en el que todo es mejor: la Otra Mamá, el Otro Papá, la comida, los vecinos... Y, como todo universo perfecto, acaba por resultar terrorífico. Puedes ser feliz. Sólo tienes que entregar el alma.
También es llamativo el interés de Henry Selick por el mundo del espectáculo: el circo y el teatro, lugares donde acontece la magia.
Más cosas: vuelves al lugar del que huyes siempre que te encuentras en un mundo pequeño. Interesante. Hay que ampliar horizontes. Sobre todo cuando ese horizonte se vuelve en blanco y negro y, finalmente, en una nada blanca. Todas esas combinaciones de color, grises y blancos, de fluidez y líneas pixeladas logran lo que el director pretende: sumergirnos desde el primer momento en una atmósfera onírica e hipnotizante, un sueño inquietante del que no es fácil salir.
Fascinante.

7/6/09

Los pájaros

Como muy bien me señalaba e el otro día, la música en las pelis de terror es decisiva. Ese chirrido que suena mientras brilla el puñal, un golpetazo grave cuando la mano se cierra alrededor de la pierna, ese deslizamiento lento mientras el personaje avanza por el pasillo a oscuras (¿por qué no encienden la luz?)...
Esto es así, hasta que alguien brillante coge el género de terror y decide lo contrario: no usar banda sonora. Música cero. Creo que Hitchcock se la jugó mucho al tomar esta decisión para Los pájaros. Piidos, graznidos y batir de alas sustituyen a la música en los momentos en que atacan los pájaros. Y el resto del tiempo, nada. Eso crea una atmósfera tan extraña que acaba por incomodar.
Sólo hay un momento en que se oye cantar a los niños de la escuela, mientras Tippi Hedren se fuma un pitillo y los cuervos se aglomeran a sus espaldas. Pero es música interna. Hasta los títulos de crédito son una jerigonza de batir de alas y graznidos.
Cuando algunos dicen que Hitchcock se adelantó a su tiempo, yo pienso que, en algunas cosas, todavía no le hemos alcanzado.

6/6/09

Terminator salvation

No es la obra maestra que fue Terminator 2 (no lo esperaba) pero tampoco se limita a ser una acumulación de peleas como en Terminator 3. Quiero decir que, estando McG en la dirección, el resultado pudo ser nefasto. Lo que hizo con las dos películas de Los Ángeles de Charlie, por ejemplo.
Terminator Salvation consigue ser Terminator gracias, sobre todo, a esos decorados. Te los crees de inmediato, te meten en el futuro postapocalíptico y sientes curiosidad por una vida en un lugar así. El problema de Terminator Salvation es que no sólo es Terminator. Es, también, Mad Max (esa persecución de motos terminator al camión, los acontecimientos en el desierto) y es Transformers (el gigantón hace el mismo ruido y todo). Y eso me expulsa un poco de la película. Creo que el universo Terminator es lo bastante rico si se tiene imaginación. No debería acudir a préstamos de otras sagas.
Hay muchos guiños a las pelis anteriores y hasta un homenaje especial al T-800. Pero por lo que parece, la serie de Las crónicas de Sarah Connor podría ser prescindible.
Muy entretenida en la mayor parte del tiempo, predecible al final.

4/6/09

Perdición

El otro día hablé de Lisbeth Salander en Millenium 1. Una mujer peligrosa. Para cambiarse de acera en cuanto le echas un ojo.
Pero para señoras peligrosas, mujeres fatales, malas malísimas, femmes fatales que en francés queda muy bien, pocas como Phyllis Dietrichson, capaz de camuflarse en la alta sociedad, en una familia. Walter Neff, ducho agente de seguros, sabe la que se le viene encima y ni así logra escapar de la seducción de esa boa constrictor.
Una de las muchas razones por las que Perdición es una obra maestra del suspense, reside en esa interpretación de Barbara Stanwyck, tan inocente ella, tan aburridita, tan maltratada... Tan perversa, tan retorcida, tan asesina.
Pero, además, Perdición es algo así como un manual para hacer películas de suspense. Salvo que seas un genio a la hora de dirigir, sigues sus esquemas. Billy Wilder pasó a otros géneros como diciendo: éste ya casi lo he agotado, que sigan otros.
Hay también algunos diálogos ante los que tienes que quitarte la boina, sobre todo en los dos primeros encuentros en Fred McMurray y Barbara Stanwyck.
Y está Edward G. Robinson, en tantas películas secundario. Pero, sin él, el cine negro no sería el mismo.

3/6/09

Presencias extrañas

Se ha estandarizado bastante eso de los 90 o 100 minutos para una película.
Los guiones, por alguna razón, se construyen para contar una historia en ese tiempo.
Casi siempre encuentro el mismo problema con las películas de terror. ¿Por qué los espíritus, tan listos ellos, no consiguen transmitir su mensaje hasta que llega la hora y media? ¿Por qué el amnésico sólo recuerda lo que debe recordar cuando ha llegado ese lapso de tiempo? ¿Por qué los psicópatas no huyen cuando se acerca el minuto 90 si saben que es el momento de que las víctimas empiecen a ganar?
Una cosa es que me cuenten una historia coherente. Pero muchas películas de terror podrían acabar en el minuto 10 o en el 418.
Dos hermanas me pareció una película plenamente oriental: poética e incomprensible. Este remake americano no es poético pero sí comprensible. Y muy, muy, muy tramposo. Al final, llegan los flash back habituales para explicarnos lo que era bastante obvio pero de un modo extraordinariamente retorcido.
El reparto parecía muy consciente de que estaban haciendo algo trivial.

2/6/09

Millenium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres

Si eres espectador/lector descubres que Lisbeth Salander es lo mejor de la película/libro.
El director/escritor no se han enterado.
Todo el mundo se ha percatado de qué es lo importante excepto los responsables. Los cartelistas han hecho bien destacando en el póster el principal atractivo de la película. He echado un vistazo a otras carátulas internacionales y en casi todas han decidido destacar a Lisbeth Salander. Me parece lógico.
El protagonista es un tal Mikael. Le pasan cosas, algunas bastante espantosas. Pero da igual. Si no está Salander nos importa un pimiento. La secuencia de la tortura en el sótano, por ejemplo. Todo lo morbosa que uno quiera. Pero, ¿acaso no habría sido más interesante ofrecernos el modo en que Salander planifica y ejecuta el robo de dinero a la multinacional?
De todos modos, la consistencia de la trama entera se asienta sobre esa secuencia fotográfica casual que es corroborada a su vez por otra fotografía casual. Si se acepta en las reglas de la ficcción, la película puede tener su interés. Si no se acepta, el derrumbe queda asegurado.
Una más de suspense.
Lisbeth Salander. Menudo bicho.