28/2/11

Oscar 2011

Dicen que ha sido una ceremonia muy aburrida.
Como todos los años.
Bien. Este es uno de esos muchos casos en que la gente confunde realidad e imaginación, una de esas situaciones en que las expectativas están muy por encima de lo que las cosas son. No sé qué películas se monta la gente en la cabeza.
Hay un numeroso grupo de personas para quien el mayor interés de los Oscar (y esto para mí es incomprensible) está en lo que las famosas llevan puesto. También aquí hay como una especie de premios informales y se hacen categorías con la mejor vestida y la peor vestida. En la peor vestida gana casi siempre Helena Bonham-Carter; es casi imbatible. En la mejor vestida está bastante abierto. Pero alguien debería advertirles a estos seguidores de la moda que la alfombra roja no es la ceremonia en sí. Que, de hecho, se acaba antes de la ceremonia. Así que, luego, se van a aburrir necesariamente.
La ceremonia, para los que no lo sepan, es una entrega de premios: unas estatuillas doradas que se entregan (bastante arbitrariamente) a la gente que ha hecho películas ese año. Una simple entrega de premios. Así que, ¿cómo no va a ser aburrido?
Todavía no ha habido nadie que haya conseguido hacer amena una entrega de premios. ¿Por qué habrían de conseguirlo en los Oscar, con lo larga que es?

27/2/11

The mechanic

Jo, tío, de verdad. No se puede hacer esto.
No puedes empezar una película contando la vida sucia y oscura de los asesinos a sueldo, llorando las miserias humanas de las almas enfangadas, envolviendo en sordidez la tristeza de esas vidas, construyendo la apariencia de un drama como si pretendieras emular a Shakespeare mientras aparentas pedir disculpas por no estar a su altura.
Y, luego, despacharte con unas peleas de coña, con coches corriendo dentro de autobuses y explosiones de gasolineras.
Una cosa u otra. Pero las dos a la vez... Ahora me canso de ser serio, vamos a por una ración de sopapos. Ahora me he pasado, volvemos a hacer como si esto fuera verdad.
Y Jason Statham, que sigue sin ir a clases de interpretación, con esa cara de marmolillo.
Rescato una buena frase:
-Voy a poner un precio tan alto a tu cabeza que querrás dispararte en la cara cuando te mires al espejo.

26/2/11

Objetivo Terrum

Circula por ahí un guión que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Cuando uno no tiene ganas de pensar, coge ese guión, le cambia los nombres a los personajes, modifica los escenarios y a tirar para adelante. Así se hizo Pocahontas, Bailando con lobos, Avatar, Objetivo Terrum... Dos razas o culturas enfrentadas, un hombre y una mujer a cada lado, un conflicto de grandes proporciones. Una vulgarización de Romeo y Julieta.
Objetivo Terrum se parece a Avatar demasiado. En realidad Avatar se parece a Objetivo Terrum, ya que esta peli de animación se hizo dos años antes. Y, así como Avatar no tiene justificación ninguna por su falta de originalidad, Objetivo Terrum puede alegar que se trata de una peli para críos. Además es bonita, tiene cierto lirismo y tanto su pacifismo como su belicismo son menos ingenuos que los de Avatar.
Aristomenis Tsirbas, el director, se ha currado a tope el diseño de la gigantesca nave nodriza humana. Se nota que le gusta Star Trek y Galáctica: Estrella de combate.

24/2/11

Fernando Trueba, Bigas Luna...

Mañana se estrena Chico & Rita, una película dirigida por tres directores: Fernando Trueba, Javier Mariscal y Tono Errando. Leí críticas maravillosas sobre los dibujos así que me fui corriendo a ver el tráiler.
Bueno, lo aguanté hasta el final, pero qué quieres que te diga. Alguien de Pixar habría hecho algo similar usando sólo los codos. A veces podemos ser muy pedantes. Como está Javier Mariscal hay que decir que precioso y muy bonito. Pues bueno.
¡Eh! ¡Que Blancanieves es de 1937!
La cosa es que al ver a Fernando Trueba me acordé de algo que no había mencionado al hablar de The fighter, algo que, sin embargo, es lo mejorcito de la peli, algo en lo que convendría insistir. Me refiero a esa secuencia en la que Mark Wahlberg y Amy Adams van a ver Belle epoque. El uno dormido, la otra con cara de flipar y unos comentarios bastante cínicos a la salida. No sé qué les pasaría a los guionistas de The Fighter pero me parecieron especialmente acertados.
Creo que Fernando Trueba, al igual que Bigas Luna, sería un candidato óptimo para la Academia de Cine. Los del gremio están un poco enfurruñados porque de la Iglesia y Bollaín dedicaron más tiempo a dirigir películas que a dirigir la Academia. No van a dejar que eso pase con el próximo que llegue. Así que, excelente ocasión, ¿no? Nos libraríamos durante un tiempo de Trueba o Luna.
Y, para no ser totalmente petardo con el cine español, daré mi enhorabuena a Jaume Collet-Serra, número 1 en la taquilla americana con Unknow. Pero claro, de este señor, que se fue a hacer las Américas, nadie quiere acordarse.

23/2/11

Sin retorno

Miguel Cohan tiene una idea buenísima: esa secuencia final bien medida, controlada y dirigida. Y un problema gordo: cómo llenar la hora y media precedente para hacer un largometraje.
Algunas de las cosas que se le ocurren para el relleno están bastante bien. La mayoría son simplemente eso: relleno.
Entre el drama y el suspense de investigación no encuentra el ritmo adecuado para ninguna de las dos. Comienzo. Siete meses después. Tres años y medio después. Tres momentos que no ocurren cuando deberían ocurrir, que no desempeñan el papel determinante que deberían.
La ejecución, la puesta en escena es demasiado casera, creo yo. La peli no está mal y me gusta esa disección acerca de la mentira, cómo erosiona a la persona, la familia, las amistades, la sociedad. Pero resulta inconcebible que ganara la Seminci ex aequo con Copia certificada. Si uno las compara, la diferencia es abismal.
Bien por Leonardo Sbaraglia y Bárbara Goenaga. Un matrimonio bien avenido, él humorista, hasta que un día descubre la poca gracia que tiene la realidad de la mentira.

20/2/11

Death note

Un Death note es un cuaderno especial que procede del mundo de los Shinigamis. Si escribes el nombre de alguien mientras tienes su rostro en mente, esa persona muere de un infarto 40 segundos después. También puedes ser creativo, echarle imaginación, y hacer que muera como tú quieras. El cuaderno cae en manos de Yagami Light, alias Kira, y le seguiremos durante los años siguientes.
Hay más reglas pero, en esencia, ese es el punto de partida de la serie. La animación, los movimientos de los personajes, tienen las habituales carencias de las series anime. Pero es el único punto débil de una serie muy lograda. El dibujo es maravilloso y, en ocasiones, magistral. Hay buenos personajes (especialmente el dective L) y momentos dramáticos muy conseguidos (Misora Naomi y la nevada, la supresión de personajes que parecen tan esenciales que no te lo puedes creer, la historia del fiscal y, por supuesto, ese final de tragedia griega).
Pueden gustar o no algunos extraños giros de guión (la pérdida de memoria y la recuperación, asociadas a la renuncia o reencuentro con el Death note), hay algunos altibajos en las tramas, a veces es complicada. Pero el conjunto es de un altísimo nivel.
Combina muy bien la investigación policial con el aspecto para mí más interesante: el modo en que los personajes se plantean la moralidad de asesinar a criminales para hacer un mundo mejor. Sin ser pretenciosa, es elocuente, con una lógica bien desarrollada. Al fin y al cabo, ¿quién no se animaría a escribir un nombre o dos? Y, luego, quizá, sólo quizá... convertirse en un dios de un mundo nuevo.

19/2/11

Campeón (Secretariat)

Y del regodeo en los más profundos abismos de depresión humana de Cisne Negro, pasamos al pastelón merengado de Disney.
Campeón es la historia de Secretariat, considerado el mejor caballo de carreras de todos los tiempos. De 1948 a 1973, ningún equino logró la Triple Corona (las tres carreras más importantes). Secretariat no sólo las ganó sino que, además, pulverizó récords que no se han vuelto a superar. La responsable de todo ello: un ama de casa (Diane Lane) con intuición y decisión.
Temas apuntados en la película: familia burguesa conservadora con una hija hippie, cuestión racial, guerra de Vietnam, cambios sociales en la época, separación matrimonial... Temas desarrollados: ninguno. Todo aquello de lo que se podría haber extraído algo de garra, de fuerza dramática, se aparca a un lado para que no estorbe en esta carrera de éxitos fulgurantes.
John Malkovich anda por ahí, entrenador del caballo y entrenado por el director, férreamente controlado para que no se desmadre.
Otro álbum de tópicos para la extensa colección de Disney.