Los Emmy, como los Oscar, no me dicen mucho.
Se mueven tantas cosas en segundo plano que no es posible un mínimo de
dignidad. Que este año estuviesen nominadas a los Oscar, como mejor película, Caballo de batalla y Tan fuerte, tan cerca, es
inquietante.
Así que no entro en quinielas.
Sólo quería hacer una reflexión acerca de la
interpretación. Una de las razones (entre otras muchas) por las que me encanta Fringe es por sus interpretaciones.
Hemos visto a Anna Torv interpretando a Olivia, Altivia, otra Olivia en
otra línea temporal, Olivia poseída por Bell... Hemos visto a John Noble
interpretando a Walter, Walternativo, el Walter de la otra línea temporal, el
Walter del futuro... Y, a veces, varias interpretaciones dentro de un mismo
capítulo (el mismo plano), cuando los universos paralelos contactaban.
Joshua Jackson
es muy soso. Pero Anna Torv y John Noble despliegan un auténtico
recital que debería reconocérseles una y otra vez.
Por poner un ejemplo, es muy fácil para Jon
Hamm poner cara de Don Draper. Todos podemos poner cara de Don Draper. Don
Draper puede ser un personaje descomunal pero es muy fácil de interpretar. Son
dos cosas distintas que la gente no pilla, o no quiere pillar.
Hay que terminar con la dictadura de los
dramas. Pero nadie hace huelgas por eso.
Sí, pero no. No, pero sí.
Ya hemos visto Spider-Man. Pero esta versión es más fiel al cómic, más
tranquila, empezando por los cimientos. Está Gwen Stacy (bien Emma Stone),
nos ha presentado de pasada a Norman Osborn, no se han cargado al Lagarto,
aparece Martin Sheen como tío Ben y parece que la cosa fluirá sin prisa.
Pero ya hemos visto Spider-Man. Volvemos a la muerte de los padres, de tío Ben, la
picadura de la araña, la adquisición de poderes, todo poder conlleva una
responsabilidad...
Andrew Gardfield
me deslumbró en Nunca me abandones.
Aquí hace un Spider-Man
auténtico, dramático, cómico... Muy bien en la muerte de tío Ben, en el momento
que pide salir a Gwen y, sobre todo, en la escena del ladrón de coches. Puro
Spidey, genuino trepamuros, divertido lanzarredes.
Ahora que Marvel pertenece a Disney se ve
que adopta la misma técnica que con los dibujos animados: princesitas para
niñas, una y otra vez, Spider-Man
para menores de 17 años, una y otra vez.
Supongo que Avi Arad ya está pensando, además de en las secuelas, en
cómo reiniciarla dentro de 10 años.
Esta es una película que no pienso ver ni
aunque me paguen. Es lo nuevo de Adam Sandler, en la línea de Jack y su gemela, la triunfadora de
los Razzies del año pasado.
Pero me han llamado la atención las
diferencias entre el cartel americano (arriba) y el español (abajo). Pongo dos
fragmentos para que no me estropeen la estética habitual de las entradas. Pero,
si quieres, puedes buscar Desmadre de
padre o That's my boy,
el original inglés. A ver si tú encuentras más diferencias.
Que hayan invertido la posición de los
personajes ya es bastante raro.
Pero lo de censurar la bandera de los Estados Unidos me
fascina. Me produce una sacudida en la imaginación que me tiene subyugado.
Primero por el acto de censura en sí. ¿En
qué puñetero país vivimos? Esto no lo hacían ni en la Unión Soviética en
tiempos de Stalin. Podían no aceptar películas americanas. Pero si
aceptaban una, la aceptaban con todas sus consecuencias. Que esto pase en
España en el siglo XXI me sobrecoge.
Y, después, me asombra porque no entiendo
qué tipo de sesos revueltos tiene en la cabeza alguien que se dedica a hacer
semejante clase de cosas.
Tal y como son los americanos igual les
ponen una demanda. O nos invaden. Harían bien, la verdad.
Por lo menos nos arreglarían la crisis. Y
volverían a poner la bandera en su sitio.
Para que luego digan que la piratería es
ilegal.
Aquí hay una pandilla de señores
(butroneros, delincuentes, destructores, terroristas intelectuales) que entran
a saco en Psicosis, mangan la
figura de Norman Bates y deciden hacer una serie con él.
Y la echan por la televisión americana, sin
miedo a que les llamen piratas o a que les metan en la cárcel o a que algún
psicópata les apuñale en la ducha. Y llamarán piratas a alguien que se la copie
y la cuelgue en internet. Y me dirán que es que tienen los derechos.
Pero qué derechos ni qué leches. Habrase
visto. Porque me importa un pimiento que tengan los derechos. La mera
existencia de Bates Motel
significa que hay unos señores que no tienen la más mínima idea de lo que es
una obra maestra del cine. El hecho de que se aprovechen de un icono ya creado
y sean incapaces de crear uno ellos mismos, implica que la serie no debería
existir.
Y, por si fuera poco, dicen que es una
mezcla entre Twin Peaks y Smallville. Que es como decir que es
una mezcla entre Los Soprano y
La casa de la pradera.
De una cosa estoy seguro: a Alfred Hitchcock
le habría importado bastante poco que la gente piratease Psicosis, pero no le gustará nada, ni un poquito,
que hagan esto con Norman Bates.
En fin. Vivimos en un mundo absurdo.
Tan absurdo que, cuando la echen, la veré y,
probablemente, me guste.
¿Cómo puedo ser tan miserable? Pues porque me
gusta Hitchcock y estoy encantado de revisitarle aunque sólo sea en un
atisbo que nos lo recuerde.
Good Christian Bitches, después de la queja de algunas
asociaciones cristianas, se quedó en GCB.
Cosa que aprovecharon los países de lengua española para traducir como Golfas, cursis y beatas.
Si juntamos todo, queda algo así: Buenas,
cristianas, perras, golfas, cursis y beatas. De las seis palabras sólo una
tiene sentido: cursis.
Esto prueba que uno no debe criticar las
cosas antes de verlas. Las asociaciones cristianas se habrían evitado
publicitarla y, al mismo tiempo, habrían comprobado que la serie es una
nadería. Menos ácida, menos mordaz, menos agresiva de lo que pretende y de lo
que cabría esperar.
Una tontada concebida como comedia sin
gracia. Un motivo excelente para que la cancelaran en el cuarto capítulo. De no
haber recibido publicidad gratuita no habría llegado a tanto.
Y eso es una excelente noticia. No sólo por
el hecho de que cancelen una cosa absurda, sino porque, de paso, liberan a
nuestra actriz de bolsillo favorita, Kristin Chenoweth, permitiéndole
que, en la próxima temporada de The
Good Wife, la veamos como un personaje habitual, una periodista
husmeando en la vida de los Florrick.
Y eso pinta muy bien. Gran fichaje, sí
señor.
Baltimore.
No. No hace referencia a The Wire. Es el lugar en el que
murió Edgar Allan Poe. Y la película se parece, más bien, a Seven. A un asesino en serie le ha
dado por reproducir los asesinatos de Poe y la policía solicita
desesperadamente la morbosa imaginación del escritor.
Creo que funciona razonablemente bien como
trama policiaca. Y me ha gustado bastante el que los guionistas se hayan
esmerado en los diálogos, en citar numerosas frases de Poe y en crearle
diálogos apropiados. Eso no se suele ver en el cine de hoy. Un cierto respeto
por el modo de hablar y decir de otras épocas.
En una escena confunden el sombrío goticismo
con el gore (el crimen referido a El pozo y el péndulo) demasiado
semejante a Saw. Y teniendo en
cuenta que dura dos horas, sobran la casi huida de Emily, la casi captura del
asesino en el bosque y algún que otro casi que, solamente, alargan la trama con
el propósito de crear tensión pero que acaban por fatigar.
John Cusack un poco histriónico,
aunque lamento decir que vi la película doblada.
Hoy tengo el día un poquito provocador.
Si ves Ice Age 4 en el cine, podrás ver, antes, un corto sobre Maggie
Simpson en la guardería. Ya sabes que detesto Los Simpson. Puedo decir que este corto es lo mejor que he
visto.
Entre otras cosas pone de relieve el grave
problema de la serie. Hay un único chiste ingenioso. Quienes lo pillan tienen
la culpa de que se difunda, entre todas las clases sociales, la idea de que Los Simpson es inteligente.
El resto de cosas es para el público
mayoritario. Como eso sí lo pillaban (demonios, lo pillaban hasta los peques)
se consideran mentalmente en una altura cultural de nivel superior, con un
coeficiente intelectual que nada tiene que ver con el real.
La idea ingeniosa es que la guardería de
Maggie, llena de todo tipo de vigilancia (la niña tiene que pasar chupete y
lacito por el escáner) lleva el nombre de Ayn Rand.
Luego hice la prueba con unos amigos y sólo uno lo entendió.
Si lo has pillado estás autorizado a decir
que Los Simpson es inteligente (aunque eso es ir un poco lejos).
Si no lo has pillado, por favor, busca otra excusa para decir que te gustan.
Pero esa no. Yo, personalmente, opino que Los Simpson, una vez al año era, simplemente, ingeniosa.