
Que hayan invertido la posición de los personajes ya es bastante raro.
Pero lo de censurar la bandera de los Estados Unidos me fascina. Me produce una sacudida en la imaginación que me tiene subyugado.
Primero por el acto de censura en sí. ¿En qué puñetero país vivimos? Esto no lo hacían ni en la Unión Soviética en tiempos de Stalin. Podían no aceptar películas americanas. Pero si aceptaban una, la aceptaban con todas sus consecuencias. Que esto pase en España en el siglo XXI me sobrecoge.
Y, después, me asombra porque no entiendo qué tipo de sesos revueltos tiene en la cabeza alguien que se dedica a hacer semejante clase de cosas.
Tal y como son los americanos igual les ponen una demanda. O nos invaden. Harían bien, la verdad.
Por lo menos nos arreglarían la crisis. Y volverían a poner la bandera en su sitio.
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