Me encanta.
Quiero decir que es malísima.
Que me lo paso genial.
Que no hay por dónde cogerla.
Está Alice, está la Corporación Umbrella y
están los zombis mutantes. Lo de siempre. Remake
5. A huevo para el remake 6.
Es lo que tiene: peleas a puñetazo limpio,
con cadenas, piolets, hachas, pistolas de disparos infinitos... Pero muy bien
coreografiadas, con imagen limpia, cámara leeenta.
El comienzo, por ejemplo. Marcha atrás y en
cámara lenta durante los títulos de crédito. Para luego ponerlo normal. Por si
te perdiste algo. Y el final. Tan delirante y absurdamente genial.
Ojalá fuera una serie de televisión.
No la recomiendo a nadie. Pero es mi
paranoia personal, me debilidad, mi saga mala a la que no puedo resistirme.
El fraude es un hombre. Un hombre llamado
Robert Miller. 60 años, padre de familia, abuelo, honrado hombre de negocios,
filántropo... Hasta que un accidente de coche, con la amante a su lado, pone de
relieve la auténtica verdad: un fraude.
Es bueno el guión. Una película que quiere
hablar sobre la crisis económica pero personalizando. Porque el problema no
esté en algo tan abstracto y tangible como el dinero. Está en las personas que
lo usan. Personas corruptas, ambiciosas, desleales. Miller, por dinero, pone en
peligro a su esposa, su hija, amigos... Buena expresión acerca de cómo la falta
de ética afecta a toda la sociedad.
Me gusta el papel de Richard Gere
porque, al fin, se decide a hacer el papel de un tipo capullo. Y, aún así, creo
que le falta más entusiasmo para interpretarlo. Sarandon no tiene muchos
minutos, pero con el estilo que tiene y con esa voz se impone a Gere en
cada ocasión.
Interesante.
1. Todoseries.com organizaba un campeonato
entre 32 series. A la final llegan Breaking Bad y Fringe.
Después de 3 días
empatan a 1380 votos tras varias prórrogas para desempatar. Gran y absurda
polémica en los comentarios. Por mí, genial.
2. M.
Night Shyamalan está escribiendo un libro sobre educación. No ha dicho
si será educación de vivos o muertos, de terrestres o extraterrestres. O de un
Avatar que controla los cuatro elementos. En fin. La gente es rara. Pero unos
más que otros.
3. Sigo alucinando: habrá una nueva
temporada de The Walking Dead.
Sí, ya sé que la noticia es vieja. Pero supuse que durante el verano los
productores y los fans habrían reflexionado y se habrían dado cuenta de la
enorme castaña que es en realidad.
4. Al principio Revolution parecía aventuras para adolescentes. Después,
infantil. Acabará por ser la telonera de Pocoyó. Eso de decirle a Giancarlo
Espósito que ponga cara de malo para ver si la serie funciona... no
funciona.
La dejé escapar en cine pero, como me gusta
estar al día en proyectos animados, la he rescatado.
Siempre me gusta encontrar al público
adecuado para una película por muy mala que sea. A veces no hay opciones,
claro, pero por lo general hay alguien que sí puede apreciarla.
Esta película está dirigida a chicas góticas
que se hayan colocado con algo intensamente alucinógeno. También sirve para
cualquier chica zombi que no sepa qué hacer después de haberse comido a un par
de personas. Así, pues, pijas humanas abstenerse.
Supongo que, quienes la hicieron, se fliparon
tanto con A dos metros bajo tierra
que quisieron ejecutar algo parecido. Y como no tenían medios hicieron esto.
Y es una pena, porque si hubiesen visto algo
tan maravilloso como La novia cadáver
se habrían dado cuenta de que Papá,
soy una zombi, resulta absolutamente innecesaria. Tampoco es que sea
mala-mala. Pero...
Y aquí está. La otra serie grande, enorme.
Manteniendo desde el principio ese nivel de
tensión en las relaciones al que nos ha acostumbrado.
Hemos visto, cosa infrecuente, escenas de
acción. Kalinda con pistolas, mazos, puños. Pero lo sorprendente es que, esas
secuencias, están muchísimo mejor rodadas que en la mayoría de las películas de
acción. La del sillón, la del ascensor... magníficas.
La trama política y la trama judicial se
entrelazan a través de Zach Florrick, el hijo, detenido injustamente mientras
conducía, para crear publicidad mediática. Y él le da vuelta. Eli ha dicho que
no lo quiere en la campaña porque los padres no quieren. Pero Eli lo quiere,
vaya si lo quiere. Medio millón de visitas para un vídeo. Es lo que derrite a
Eli.
Y la crisis en el bufete. Hay que despedir a
gente. Creo que ya lo he dicho pero lo repito. Diane, Will, Alicia siempre
estuvieron bien. Convertir el tópico personaje de Cary de la primera temporada
en alguien sólido fue otro enorme acierto.
-Mao no está tan mal si trabaja para ti.
¡Ah, sí! Y se han traído a Kristin
Chenoweth para echar más leña al fuego.
Qué arranque.
Es más que una serie. Es una mitología. Una
historia de una riqueza impresionante pero con fecha de caducidad. Y es una
pena que falte apoyo de la audiencia porque esta serie podía y debía haber
durado años.
Anda que no se podrían seguir contando cosas
con la gente de un par de universos pasados, presentes y futuros con varias
líneas temporales.
Digo, mutatis
mutandis, lo que decía C. S. Lewis de El hobbit. Los universos se dividen en dos: los que han visto Fringe y los que lo van a ver.
Gitanos del ámbar. ¿No te gustaría saber
historias de ellos? Por poner un ejemplo. Porque desde luego nos gustaría saber
más sobre la resistencia de Etta, la de sus padres y abuelo, la vida de nuestro
librero... Pero, como en toda mitología, lo que queda en el misterio es más
sugerente que lo que conocemos.
Me encanta esa conversación sobre la música
y la posibilidad de ofrecer perspectivas.
No soy un fanático del rock y la película me
ha parecido un insulto. Imagino que los fundamentalistas del rock la
considerarán una blasfemia. Más aún si se tiene en cuenta que pretendía ser un
homenaje.
A Adam Shankman debieron quitarle el carné
de director hace 10 años, después de Un
paseo para recordar. O, al menos, que hubiese vuelto a pasar un examen
después de Hairspray. Shankman
es uno de esos tipos que trivializan todo lo que tocan. Si quieres enseñar la filosofía
de Hegel a un crío de 5 años ponlo en sus manos. Ya verás cómo lo
consigue.
Trama: puro cliché. Coreografías: mal
copiadas de Chicago.
Canciones: destrozadas por todos y cada uno de los que las interpretan.
Tom Cruise más creído y
sobreactuado que nunca. Bryan Cranston tiene 3 escenas insulsas y una
para hacer el ridículo. Paul Giamatti, 4 y una respectivamente. Sólo se
salva, levemente, Catherine Zeta-Jones. Como ya ocurrió en Chicago, se come a todos los demás
sólo por el hecho de aparecer.
Había retrasado su visionado por las malas
críticas que recibió. Pero como me gusta un poco el rock, acabé por verla.
Fíate: no hay por dónde cogerla.