31/12/08

The Fall. El sueño de Alexandria

Hay que concluir el año de un modo especial.
The Fall. El sueño de Alexandria es, en mi opinión, la película más especial del año.
Alexandria es una niña que se recupera en el hospital de su brazo roto. Hace amistad con un hombre que empieza a contarle un cuento maravilloso y trágico. Lo que Alexandria no sabe es que el hombre la manipula para poder suicidarse.
Visualmente es una maravilla: los paisajes parecen haber salido de cuadros de Dalí y la arquitectura de Escher. Y son reales. Tarsem es onírico, surrealista, hipnótico. Mezcla coches antiguos, pirámides, vestuarios barrocos, molinos de viento; hechiceros, bandidos cosmopolitas, malvados gobernadores españoles; India, África; Oriente y Occidente; cine, sueños y realidad; la mujer.
Es cine distinto: con otro ritmo, otra narrativa, otro lenguaje.
No es lo más indicado si uno quiere ver la misma película de siempre. Pero cuando te apetezca algo diferente, Alexandria te encantará.

30/12/08

Mestizo, café con leche

Está claro que Australia no va en serio.
Todas esas postales, el humor casi infantil, el repetido taco de diantres...
A uno, obviamente, enseguida se le ocurre pensar en Lo que el viento se llevó. Porque lo ha dicho el director y porque hay cosas que casi son un calco. En la comparación, no podía ser de otra manera, sale perjudicada.
Y pese a todo es increíble lo rápido que se pasa el metraje entero. Es western, bélica, comedia, drama, romántica, aventuras, exotismo... Mestiza, café con leche. Creo que a Australia le falta, por paradójico que pueda parecer, una hora más de duración.
Porque está claro que Señora patrona es señorita Escarlata, que Drover es Rhett Butler, que Faraway Downs es Tara, que los japoneses son los yanquis y los australianos son los confederados. Y le falta profundizar en muchos personajes que parece que se quedaron en la sala de montaje, especialmente una Cath Carney que tenía toda la pinta de querer ser Melanie Hamilton.
No pasa de ser una historieta que no llega a historia, pero le agradezco a Baz Luhrmann que me recordara esas épocas en que el cine duraba lo que un festín y no lo que un aperitivo.
Y no deja de ser un decente ejemplar de ése género al que podríamos denominar: cuando crezcas, todas estas tierras serán tuyas.

28/12/08

Lo que el viento se llevó

Es lo que tienen los clásicos: te sientas a verlos y te enganchan. Película de 1939, con el color casi recién inventado y te sigue sorprendiendo lo bien hecha que está. Escenas de masas, ritmo adecuado, interpretaciones... Scarlett O'Hara, Rhett Butler, Mammy... Frases inolvidables, el incendio de Atlanta...
Tara.
Ayer la echaron por la tele. Con anuncios, 5 horas. Por supuesto, así es imposible ver una película. Además, era una cadena pública. Que, para empeorar las cosas, insertaba ocasionalmente anuncios de programas futuros en la parte inferior. Como si fuese fútbol.
Ya sé que si uno quiere ver una película tiene que usar el DVD. Lo que no me parece bien es que algunos aún pretendan hacernos creer que la televisión transmite alguna clase de cultura. Si Lo que el viento se llevó está en la misma categoría de Corazón de invierno, tendré que batirme en duelo con alguien.
Que escoja arma y nos vemos a las 7 detrás de las caballerizas de Tara.

26/12/08

No lo pillo

The Spirit tiene una estética bonita.
Y, aún así, habría que ponerle peros. Porque no es la autoestética de Frank Miller y, desde luego, no es la estética de Will Eisner.
El guión no hay por dónde agarrarlo. Octopus busca la sangre de Hércules. Sand Saref busca el vellocino de oro de Jasón. Se equivocan de caja. En vez de cambiársela amigablemente, hay una sucesión de asesinatos, la policía se implica, Spirit se implica y ocurren una serie de acontecimientos sin sentido. Al final se cambian la caja, claro, pero de malas maneras.
Es surrealista. Como en cualquier cosa surrealista hay cosas que tienen gracia. Al menos a mí me hicieron gracia. Samuel L. Jackson y Scarlett Johansson vestidos de nazis de tebeo. Aunque es posible que eso no haga gracia a mucha gente. O chistes bobos como el del propio Samuel L. Jackson diciendo:
-Estás más muerto que Star Trek.
¿Es gracioso? No lo sé. La frase estaba tan fuera de sitio que me hizo sonreír. Pero admito que es, simplemente, surrealista.
Bien. Está Samuel L. Jackson, ya lo he dicho. Y el protagonista masculino que es un tal Gabriel Macht. Le conocen en su casa porque estuvo cenando en Nochebuena. Este es todo el reparto masculino con algún interés. Porque lo cierto es que todas las féminas que aparecen son las auténticas protagonistas. Un protagonismo... surrealista.
Eva Mendes: seductora coleccionista de joyas (y maridos que le posibilitan esas joyas). Spirit está enamorado de ella (todo el mundo sabe por qué) y ella de él (nadie sabe por qué).
Scarlett Johansson: inexpresiva, disfrazándose de nazi o de señorita de los sesenta. Es la única mujer de la película que no se enamora de Spirit y nadie sabe por qué.
Sarah Paulson: es ésa que hizo de protagonista en Studio 60 on Sunset Street. Aquí hace de doctora y enfermera particular de Spirit. Lo amó antes de que Spirit muriera la primera vez y ahora, aunque le engaña con todas, le sigue amando. Nadie sabe por qué.
Stana Katic: conocida sobre todo por ser la última chica Bond fallecida por beber petróleo en exceso. Aquí, en mi opinión, es la única que hace algo interesante: reflejar el espíritu de The Spirit de Will Eisner. Es la agente de policía Morgenstern, divertida y dispuesta a todo. Se queda coladita por Spirit en cuanto lo ve y, obviamente, nadie sabe por qué.
¡Y Paz Vega! Ella es la exótica bailarina Plaster of Paris que primero salva y luego apuñala a Spirit sin que nadie sepa por qué.
En fin. Que el tío las vuelve locas sin que se sepa por qué. Me dejo en el tintero a la primera víctima, a la periodista, a la muerte (que se llama Lorelei)... Y tienes que tener en cuenta que va con una máscara (nadie sabe por qué) tapándole la mayor parte de la cara.
¿Tan feo será?
Te habrás dado cuenta que me pasé la película tratando de atar cabos. Cosa que jamás debes hacer si estás viendo una película surralista o con un guión que no hay por dónde cogerlo.

25/12/08

El ilustre caballero Desperaux

No creo que El valiente Desperaux vaya a tener mucho éxito en las pantallas. Los adultos la verán como una película para niños y a los niños les resultará compleja.
Y, sin embargo, es un cuento bonito, original, con momentos imprevisibles. Al final, claro, todo acabará bien porque es un cuento. Pero la mayor parte del metraje está teñido de un hálito de languidez, de melancolía, casi de tristeza. Apenas hay humor y sí muchas referencias a la literatura caballeresca, a los ideales de honor. Porque Desperaux, pequeñajo, orejotas, valiente, se somete al código de la caballería y jura decir siempre la verdad. Es un Quijote que al leer un libro humano se considera obligado a devolver la libertad a una princesa. Y hasta se permite el lujo de hacer un poquito de teoría de la literatura cuando lee por primera las palabras Érase una vez...
Se dispersa en múltiples tramas y la animación, sobre todo los movimientos, no acaba de estar afinada. En cualquier caso su propuesta logró sorprenderme: tan seria, tan arriesgada, tan lejos de la carcajada fácil por la que apuesta Dreamworks. Espero que a la Universal no le hagan daño los resultados de taquilla en este primer intento de animación y siguen adelante.

24/12/08

Di que sí

No es que sea una película mala con avaricia pero, en esta ocasión, me hizo sentirme al límite de lo soportable.
Hace 20 años, quizá, podría haberle visto alguna gracia a las muecas de Jim Carrey. Que a sus 46 años siga haciendo las mismas monerías, contorsiones faciales, gestos histriónicos y, digámoslo claro, estupideces, demuestra que no sólo no sabe actuar sino que, además, ni siquiera sabe qué significa eso. El show Truman, una vez más, viene a confirmar que era una gran película a pesar de él y no gracias a él.
Esa secuencia en que se envuelve la cara con papel celo es tan estúpida, tan superflua, tan dirigida a buscar la risa forzada, que estuve a punto de abandonar. Sólo mi entrenamiento y mi disciplina personal, probada ya en muchas otras situaciones semejantes, permitió que pudiese seguir adelante hasta la conclusión de la película.
Bien es cierto que en cuanto llegó el fin, no había quien pudiera obligarme a contemplar un solo segundo de los títulos de crédito. Y no lo hice.

23/12/08

Héroes: 3ª temporada

Hay cosas deliciosas en esta serie: Hiro Nakamura, adulto, junto a Hiro Nakamura, niño, haciendo los mismos gestos de ajustarse las gafas e inclinar la cabeza; Claire, adulta, cuidando de sí misma cuando es un bebé; los dependientes de la tienda de cómics...
Y luego muchas incongruencias porque la gente tiene tantos poderes que no es fácil coordinar todos ellos para que ocurra lo que el guión quiere que suceda: los modos de anular, noquear, matar a Sylar, por ejemplo. O la secuencia en que el tipo que quita los superpoderes a los demás lucha mentalmente con el padre de los Petrelli: si le ha quitado los poderes ¿por qué tiene que luchar mentalmente contra él?
Se ha hablado mucho de su descenso de seguidores. La verdad es que el comienzo de la tercera temporada, con los jaleos de presente y futuro, con varios Peter Petrelli por ahí sueltos, podían espantar a cualquiera. Me parece bien el planteamiento para la cuarta temporada (o la tercera y media): menos gente y Nathan Petrelli persiguiendo con sus poderes políticos a todos los demás.
Lo que menos me gustó fue eso de dejar enterrada y bien muerta a Nikki/Jessica (un personaje interesante) para sustituirla por una imprevista Gina, hermana gemela que congela cosas y aporta más bien poco.
Y el pobre Micah sólo aparece de rondón en un capítulo.
Bueno, también está lo del eclipse solar que se produce en todas partes a la vez. En fin...