East End de Londres. Años 50. Un grupo de
monjas anglicanas y cuatro enfermeras. Comadronas. Entre 80 y 100 niños al mes.
Jenny, con su título recién estrenado se
incorpora a ese mundo sin saber que era un convento ni la pobreza en la que va
a trabajar.
Esperaba una historia pastelera pero no es nada
sentimental.
El primer punto a su favor es que trata de
contar la vida misma. No dulcifica las situaciones. Suciedad de las mujeres,
prostitutas, familias con 25 hijos que comen directamente del puchero porque no
tienen platos, bajo nivel cultural... Me gustó especialmente ese montaje en
paralelo durante la noche, las monjas cantando gregoriano en su capilla, la
prostituta ofreciéndose en la calle. La vida misma.
El segundo punto a favor es el retrato de
personajes. La monja mayorcita a la que se le va la pinza, la gruñona con
bastante mala leche, la superiora que trata de conciliar... Y las comadronas. Miranda
Hart da vida a esa enfermera enorme y desgarbada y Bryony Hannah
encarna a esa otra enfermera aniñada con su cara de chiste.
Después de ver la serie no me extrañan los
índices de audiencia arrasadores que ha tenido en Inglaterra o que haya tenido
segunda temporada.
Fue uno de los cortometrajes de animación
nominados al Oscar.
Cualquiera que haya visto Un amor entre dos mundos, se dará
cuenta de los enormes paralelismos que hay entre uno y otro. Tantos que
enseguida me sentí tentado para averiguar quién copió a quién, quién fue
primero. Sospecho que el corto animado copia al largo porque Solanas
llevaba años peleándose por la financiación para hacer su película.
En Head
Over Heels tenemos una casa con dos sistemas gravitatorios. Hombre y
mujer viven de modos opuestos. Después de años de convivencia no se llevan muy
bien, pero adivinamos que hubo tiempos mejores.
Al igual que en Un amor entre dos mundos, el calzado juega un papel
determinante en la historia. En la película eran esos zapatos progresivamente
incandescentes de Jim Sturgess, aquí son unas zapatillas de ballet.
Me recomendaron este corto con mucho fervor,
asegurándome que debería haber ganado a Paperman.
Me ha decepcionado un poquito precisamente por todo lo mencionado. Sin embargo
su carga metafórica, por estar condensada a 10 minutos, tiene bastante más
fuerza que en la película.
No es la primera vez que hablo de este tema.
Y no me gusta mucho hablar de él. Más que nada porque, si se habla de él, es
que existe.
La mula, que al parecer se estrenará este viernes,
empezó a rodarse ¡¡¡en 2009!!!
Los problemas han ido apareciendo por todas
partes. El hecho de que el director sea anónimo (Michael Radford) ya
dice algo. Pero ese es otro tema que estoy investigando y que está sumido en
tantas capas de confusión como el atentado contra Kennedy.
La cuestión es que el gobierno que estaba en
este país en 2010, decidió censurarla. Bueno, censurarla no, porque aquí no hay
censura. El gobierno al mando consideraba que el bando nacional, durante la
Guerra Civil, debió ser más malo de lo que aparecía en la película.
Pero ese motivo es indefendible en un
tribunal así que presentaron dos demandas para retrasar/detener su estreno.
La primera demanda era por la calificación
de edades. Ya hicieron algo así con Saw VI, ¿te acuerdas? Los motivos eran distintos, pero ya se ve que es un
recurso interesante cuando tienes una pataleta.
La segunda demanda era porque no se trataba
de una película española (dirigía el anónimo Radford). Curioso también si
tenemos en cuenta que los criterios cambian cada año o que Vicky Cristina Barcelona (de unos
meses antes), sigue siendo del español Woody Allen.
La cosa es que La mula no me motiva mucho que digamos (salen Mario Casas
y María Valverde, por Dios), pero me asomaré a ver si toda esta polémica
tiene algún sentido.
Y lo del anonimato en la dirección lo
explicaré otro día si consigo aclararme de qué pasó.
Se dice que es la mejor de las series
estrenadas. Estoy de acuerdo. Pero ello no implica que esté por encima de las
buenas ya estrenadas. Tiene sus pros y sus contras. Las de cal y las de arena.
Sus más y sus menos.
La cuestión marital. Durante muchos
capítulos se repite más que la morcilla. Disensión y reconciliación. Lo mismo
ocurre con el espionaje. Capítulos cerrados que no parecen ir a ninguna parte.
Estuve a esto de dejarlo.
Pero llega el final del capítulo 8 y el 9.
Al final del 8 se rompe la dinámica matrimonial cuando Matthew Rhys deja
la casa y se va a vivir a un motel. Y, en el 9, en la cuestión del espionaje,
las decisiones del agente Amador implican un punto de no retorno.
Mejora mucho a partir de ahí. Aunque hay
situaciones tan inverosímiles y absurdas como el matrimonio que organizan a la
carrera, tan irracional desde un punto de vista sentimental como desde el del
suspense. De hecho es tan ridículo que parece de coña.
Claro que hay otras cosas geniales. Esos
duelos, las amenazas nada veladas, la paliza entre Keri Russell y Margo
Martindale, son escenas maravillosas. O la propia Martindale
comportándose como una abuelita.
No puedo decir que me haya decepcionado,
pero tampoco me ha estimulado gran cosa. El capítulo final me parece bastante
bueno. Pero nuestro matrimonio de espías rusos está dejando agujeros en sus
coartadas por todas partes.
También me gustan los disfraces. Ay, esos
pelucones.
Ya se sabe. Unas cosas llevan a otras. Colorful
me la sugirieron por cierta relación con Mamoru Hosoda. No está mal, pero es útil, sobre todo, para ver la diferencia
entre lo bueno y lo superior.
Keiichi Hara ofrece un
planteamiento rarito: un alma muere en pecado pero se le concede una segunda
oportunidad. Reinstalada en el cuerpo de un chico llamado Makoto, que acaba de
suicidarse, debe descubrir cuál fue su pecado.
Imagino que todo el mundo se da cuenta
enseguida de que el alma es la del propio Makoto. Por cierto: parece que en
Japón les encanta el nombre de Makoto. Sirve para chico y chica, para un roto y
un descosido.
En mi opinión, el problema de la peli está en su
explicitud. Todo está hablado y planteado: amistad, paternidad, filiación,
agradecimiento por lo que se tiene, ¿novias?, estudio... Verbalizado y
explicado, sin hueco para que imaginemos y deduzcamos.
Me llama la atención el uso del color. Muy
sobrio. Muy distinto al de casi todos los anime, buscando un mayor realismo. Lo
que sí me gustó fueron esas conversaciones en torno a una mesa, que recuerdan
al espíritu de Yasujiro Ozu. Aunque Ozu, desde luego, era más
sutil, menos sentimental y más dramático en sus planteamientos.
Se deja ver por su peculiar arranque pero
dos horas tan didácticas resultan excesivas.
Los tipos que están
detrás de este producto saben perfectamente lo que es un capítulo de serie:
estructura, ritmo, desarrollo... En este sentido me parece que es la serie por
excelencia, la serie perfecta.
Dan al espectador una
trama autoconclusiva dentro de otra trama serializada, todos los capítulos
están cargados de tensión dramática (sin acción, sin morbo), los personajes
tienen la apariencia justa de posibilidad con un punto de imposible genialidad
(Eli Gold disfrutando con Hostel 3)
y siempre te dejan satisfecho.
Y van apareciendo Amanda
Pitt, Martha Plimpton, Kristin Chenoweth, Carrie Preston,
Michael J. Fox, Nathan Lane, Matthew Perry, John Noble...
He huido tanto de las
series de médicos que ni siquiera llegué a ver un capítulo de House. Y con las de abogados me pasa
lo mismo. Pero huir de The Good Wife
habría sido un error. Después de 4 temporadas sigue manteniendo la misma
emoción que al principio.
O más. Porque el final
que nos han dejado... ¿Un nuevo despacho Florrick/Agos? ¿En serio? ¿De verdad
la mujer de gobernador va a levantar alas? ¿Y si ahí no se queda su objetivo?
¿Diane juez? ¿Will solo? ¿Y Kalinda?
Tal vez es la única
serie a la que no le vienen grandes los 22 capítulos. Esa es otra: se da por
supuesto su renovación y que cumpla muchas más.
1. Hay quien se queja de la mala taquilla de las últimas semanas. A mí me parece que es lo que corresponde. Tienes por delante la fiesta del 1 de mayo, la del 2 en Madrid y un fin de semana. Y se estrenan, vamos a ser claros, los bodrios que se estrenan hoy. Pues ya me dirás qué esperas.
2. Durante muchos años, Estados Unidos
prefería hacer un remake de una
película extranjera antes que doblarla. Han encontrado la horma de su zapato:
los chinos empiezan a hacer lo mismo con ellos.
3. Cabreo de Sheldon Cooper, en The Big Bang Theory, cuando se entera de que cancelaron Alphas dejando un montón de
cuestiones sin resolver. Y toma medidas como nos habría gustado hacer a los
demás. Sólo que los demás no estamos locos.
4. Candela Peña es una actriz
excelente. La mejor que tenemos en España después de Blanca Portillo.
Pero como tiene una boca como un buzón, a veces dice lo que no debe. Así que, antes de que se la cierren, se la cierra
ella. Muy positivo. A ver si se sigue dedicando a lo que sabe hacer: ser
actriz.
5. Ignacio me acompañó a ver Iron Man 3 y se ha enfadado porque
no le he citado. No sé. Quizá soltó algún comentario genial en el que yo no he
reparado. Pero es que cada vez pongo el listón más alto, tío. Si quieres tus 15
minutos de gloria te lo vas a tener que currar más.