Si te gustó La vida de los otros te gustará Bárbara.
Te preguntas cómo es posible que tanta gente
soportara tanto tiempo si uno, espectador, a los 20 minutos, ya está tenso,
agobiado, deseando que le dejen respirar.
Petzold nos lleva a un hospital
rural y sigue el día a día de una doctora que estuvo en Berlín, acabó en la
cárcel y ha sido trasladada a un rincón del país para que no moleste. Pero
sigue siendo observada, vigilada, espiada, registrada humillantemente.
Al hospital llega una niña embarazada. Sólo
quiere tener su bebé fuera de ese país de mierda.
Sin acción, sin muchas conversaciones, con
detalles, pone de relieve la locura deshumanizadora de un régimen: el suero que
tarda 4 días en llegar, la mujer que se consuela viendo catálogos de joyas que
nunca tendrá, el "laboratorio" del hospital... Cosas tan sencillas que
duelen.
O preguntas como:
-¿Si me caso con un occidental, me dejarán salir?
Y le respuesta terrible, verdadera, completamente segura:
-No.
Nina Hoss, como siempre, muy
bien.
Rarita.
Desde luego es imponente a nivel visual. La
concepción de espacios y la organización de los ambientes resulta alucinante.
La estética, cercana a la de un cómic, deja algunos fragmentos sorprendentes,
entre lo onírico y lo kitsch, aunque
hace pensar en un potencial no aprovechado. Y la fotografía, esmeradísima,
anima a seguir con atención las nuevas sorpresas a la vuelta de cada fotograma.
Ese juego de las dos gravedades y de la
gente sometida a su propia gravedad depara momentos brillantes. Con su
desventaja. Porque, visualmente, observamos la película como un juego
dicharachero y socarrón. Y eso impide que nos creamos el drama, que nos podamos
emocionar con la historia de amor entre Jim Sturgess y Kirsten Dunst.
Su lucha y su angustia suenan a broma.
Muy majo Timothy Spall.
Una película ocurrente y muy llamativa. Pero
descompensada enormemente.
En cualquier caso, Juan Solanas es
otro nombre a seguir.
Respira hondo, exhala y di:
-¡Ah! El amor es más grande que la gravedad.
1. Martin Scorsese empieza a darse
cuenta de que ya está amortizado y sigue los pasos de George Lucas. Reorienta
la carrera. Su idea: serie de televisión extendiendo Gangs of New York. Original que es uno.
2. Under
the Dome me suena a una mezcla entre Jericho y Revolution.
Espero más de lo primero (lamenté que se cancelara) que de lo segundo (no
entiendo por qué no la cancelan).
3. Sara, Santiago y Jaime
me han señalado que la vuelta del Doctor
Who parecía un capítulo de Black
Mirror. Indudablemente. No me gustó. Matt Smith parecía
desubicado, en plan qué hago yo aquí. Capítulo para exterrrminarrr.
4. Top
of the Lake: como estaba previsto, ahí no pasa nada. Puedes saltar del
capítulo 1 al 4 sin problemas. Toda esa gente depre sigue depre. Pero sigo. No sé
por qué.
5. Me gustó la broma de Bryan Singer
el día 1 de abril. La mutante Dazzler de los X-Men la interpretaría Lady
Gaga. Buenísimo.
No es magistral como la segunda. Pero es muy
buena. Últimamente se escribe abundantemente sobre Justified, así que no voy a comentar sus muchas virtudes. Sólo
que hay capítulos que parece que no se pueden hacer mejor hasta que llega el
siguiente.
Basten algunas frases como perlas.
-Si no se aparta voy a dispararle.
Y aquí el poli falso se entera de que Givens
es el más rápido a este lado del río. Givens le vacía el cargador en el pecho y
dice:
-Joder, espero haber entendido bien lo que
dijo.
O la situación con el tipo al que cortaban
un pie.
-¿Cuál de los dos es tu cliente?
-El tonto.
-Con eso no consigo descartar a nadie.
O esa frase de Winona, su mujer, después de
que ambos se carguen a tres tíos:
-Bueno. Por lo menos no
ha muerto nadie.
Por sacarle algún
defecto creo que deberían dar más cancha a los otros dos marshal, Rachel y Tim.
Cuando empecé el blog fijé la regla, no
escrita, de no comentar libros. Ni siquiera de cine. Era un modo de motivarme a
hacer otro blog. Otro blog que nunca llegó a existir.
Para un fan de Miyazaki este libro es
indispensable. Aunque demasiado académico. Yo habría preferido un ensayo, con
más pasión y soltura. Pero es la opción de la autora, Laura Montero, y
resulta imponente.
Nausicaa del Valle del
Viento, La princesa Mononoke y El viaje de Chihiro son las
películas que mejor analiza y más extensión ocupan. Las que menos son Mi vecino Totoro y Porco Rosso. Lamento lo de esta
última particularmente. Aunque la autora dedica mucho espacio a las auto-referencias,
no lo hace tanto con las influencias externas. Y, claro, Porco Rosso sólo se puede comentar
desde Casablanca y Sólo los ángeles tienen alas.
El capítulo que dedica a la mitología, los
dioses y la reformulación de la tradición, es una verdadera locura. Se ve que
hay muchísimo trabajo detrás. Imposible de seguir si uno es novato. Pero contiene
muchas claves para entender las películas.
Desde luego no sirve como introducción. Es
para aquellos que ya idolatramos al director nipón. Si eres de estos últimos,
no te lo pierdas.
Ya comenté que a Utopia le interesaba demostrar que era bestia más que la trama
en sí. Del mismo modo, el mayor interés de Orphan Black es enseñarnos el mayor número posible de culos. De
un modo, a veces tan forzado, que casi no te lo puedes creer.
A nadie se le escapa que, cuando ocurren
esta clase de cosas, hay una notable falta de confianza en la historia. He
visto la promo del 1x02 y parece que Tatiana
Maslany se estanca en esa casa que ha elegido, precisamente de donde
debería estar huyendo (con su hija) desde los últimos 15 minutos del piloto.
Creo que la premisa es buena e, incluso,
podría ser poderosa. Pero si una trama de conspiración, clones y asesinatos va
a quedar circunscrita a un espacio y a media docena de traseros
personajes, significa cortedad de miras.
Le voy a conceder el beneficio de un
capítulo más. Pero si Sarah decide quedarse quieta, repitiendo por enésima vez que
quiere a su hija, sin ir a por ella, ahí se queda.
Chico busca chica en una Barcelona
post-apocalíptica.
Los hermanos Pastor componen el guión
recopilando escenas de otras muchas películas. No llegan a impactar sus calles
desiertas, los animales salvajes sueltos, encuentros con gentes... Escenas que
ya hemos visto aquí o allá.
Lo que menos me gusta es eso de usar a los personajes
(Andrea dando una pista, el jefe salvándole la vida) y luego prescindir de
ellos. En el cine la causalidad funciona, la casualidad le hace perder
credibilidad.
Pese a todo, la peli se deja ver. Ese viaje
(subterráneo) por Barcelona, contemplando a gente agorafóbica, resulta
claustrofóbico. Hay tensión.
Y luego está el final. Como es una peli
española supuse que, cuando Marc se decidiera a cruzar una calle, le atropellaría
el camión de la basura o le caería un satélite en la cabeza. Pero mira tú. Es
un final esperanzador, un simbolismo demasiado explícito pero sugerente.
Y, además, se prestaría a una continuación
con ciencia-ficción de otro género.