
El juego metacinematográfico no está a la altura de Gondry. Pero tiene su propio estilo, su propia inteligencia. Colin Farrell escribe el guión de una película titulada Siete psicópatas, la película que estamos viendo y que cuenta cómo se metió en el lío de siete psicópatas. El añadido de los títulos de crédito del final es un jueguecito astuto que redondea la faena.
Colin Farrell, Christopher Walken, Sam Rockwell, Woody Harrelson y Tom Waits se salen. Unas interpretaciones loquísimas, absurdas y, sin embargo, controladas. ¿Y las mujeres? ¿Olga Kurylenko y Abbie Cornish? Pues lo explican en la película: no tienen mucha entidad y mueren a los cinco minutos. Es un mundo difícil para las mujeres.
Rarita, sugerente, buena sin pasarse, con un guión impredecible.
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