
Admito que esa larguísima persecución inicial en Moscú me gustó. Por lo gansa y desproporcionada. Y mientras todo es pegar tiros, dar puñetazos y generar cascotes, está bien. Uno va a eso.
Pero la trama... Dios mío. Esa trama... No me creo que hayan pagado a alguien por eso. No me creo que alguien pudiera comprarlo. Todavía no me creo que alguien haya tenido la desvergüenza de rodarlo.
Pero hay algo que tengo claro. Como las tesis doctorales, nadie lo leyó.
Ignacio me ha pedido que no vuelva a llevarle a una peli así.
No sé. Esta clase de películas en que a la gente la esposan con las manos por delante y al siguiente plano las tienen a la espalda, yo les encuentro cierto encanto demente.
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