
Pensé que podrían arriesgarse, volverse locos y darle el Oscar al mejor director a Spielberg. El tostón de Lincoln, una peli que ninguna persona cuerda verá dos veces, sería honrada con un premio en plan intelectualoide. Pues ni eso, oye. Se lo damos a la de Ang Lee. Bonita, mucho más comercial y conseguimos el mismo resultado: ir de intelectualoides. Sin pasarse, ¿eh?
Nada de jugársela con La noche más oscura que, tras los primeros elogios, algunos la veían demasiado antiamericana. No iba Michelle Obama a pronunciar ese título, ¿no? Mejor Argo, que es cosa parecida pero más segura. Y lo mismo con la peli animada (cuidadín con Frankenweenie), con los actores, actrices, secundarios, edición, efectos, etc., etc... Sin pasarse, ¿eh?
Hasta en la duración. Estaba previsto que durara 3 horas y 40 minutos. Duró 3:30. Me imagino por ahí al presidente de la aseguradora, todo agobiado y sudoroso, jadeando el pobre hombre, metiendo prisa para que abreviaran, para que Seth no tuviera una salida de tono de último momento o que a Kristin Chenoweth no le diera por enrollarse en la canción. La hora, la hora... Que no se pasen de la hora, ¿eh?
Pues nada. Conseguido. Seguro que nadie ha perdido dinero y alguno incluso sale beneficiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario