
No me digas que aquí no pasa algo raro. ¿A qué se va a destinar ese 21% de las entradas con que Rajoy ha castigado a la cultura? ¿Con qué ha comprado el Presi el silencio de todo el mundillo cinematográfico?
Ni idea. Nos enteraremos de qué carajo ha pasado cuando sepamos quién mató a Kennedy, cuando las ranas críen pelo, cuando deje de haber Soldados Imperiales en una Comic-Con.
Reducir el precio de las entradas atraería más público y más ingresos. Pero los cines renunciaron hace tiempo a eso. Ahora quieren ser exclusivos, aristocráticos. Ir al cine se parece, cada vez más, a ir a la ópera. Ya me estoy comprando traje de etiqueta con pajarita. Sólo que no se han dado cuenta de que lo que ofrecen no es compatible con el público que asiste.
2 comentarios:
No puedo estar mas de acuerdo con este articulo.
Hace un tiempo iba con mi familia, me parece que pasara mucho tiempo hasta que vuelva.
Lo de las familias es algo especialmente serio. Las pelis familiares, dibujos y en 3D, suelen ser más caras aún. Y, además, son las familias las que hacen el gasto principal en palomitas. Que no hagan precio especial a familias es otra asignatura pendiente. Pero no de ahora, sino de hace años.
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