
Para
los niños demasiado oscura, siniestra y con una visión acerca de los papás que,
como poco, es bastante inquietante. No digo que no tenga razón la película. Digo
que no es mensaje para niños o no es el modo de contarlo.
Para
los adultos es demasiado infantil, con un mensaje que se dirige más a ellos
(adolescente, tal vez). Pero es un mensaje débil y, a la postre, tópico.
La estética
es fabulosa, gótica, oscura, sucia. Y el rodaje, en el clásico stop-motion para la plastilina,
sorprende. A veces se hace un poco pesadita y eso sí que injustificable.
Me dejó
bastante frío. El final es feliz, claro. Pero aún así, con ese mundo tan sumido
en su cenagal de cajas, quesos y sombreros (dinero, poder, corrupción), no hay
una clara apertura a la esperanza.
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