
Hay
unas cuantas películas de Wenders
que me gustan bastante. Con los documentales que he visto, acerca de músicos,
no me pasa lo mismo. Ya sabes que la música no es mi fuerte. Con La
sal de la tierra he conectado mucho mejor. Las fotografías de Salgado son, sin duda, potentísimas y
el relato tiene fuerza.
Como dice
Wenders, rodar a un fotógrafo tiene dificultades: te devuelve el disparo.
Yo le
veio otro problemilla y no pequeño. El final de la película nos habla sobre la
fundación de Salgado, el Instituto Terra. Y ahí descubres que el
documental es, sobre todo, una campaña publicitaria, un gran anuncio. Yo habría
preferido saber más cosas acerca de la familia Salgado, especialmente de Leila.
Esa mujer debe de ser de acero. No tengo nada en contra de que hablen del Instituo Terra. Es, más que nada, el
tono, la forma de exponerlo en plan campaña de marketing.
Eso
echa a perder la película notablemente.
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