3/4/26

Al margen (683)

1. Paramount rodó dos temporadas de
Star Trek: Starfleet Academy. Los directivos estaban tan seguros de su éxito como el resto del mundo de su fracaso. Tuvo razón el resto del mundo. Ha sido cancelada tras la temporada 1. La cuestión es: ¿llegarán e emitir la temporada 2? ¿Echarán a todos los directivos como sucedió con Los anillos de poder? Cuando se comunicó la noticia de la cancelación en la MegCon todo el público aplaudió.
2. No pude con Arco. Su argumento no me motivaba especialmente. Daba la sensación de moralejas fáciles. Me puse a verla porque, según algunos, era deslumbrante visualmente. Y eso sí que no. Cuando vi esos contrastes entre fondos elaborados (¿digitalmente?) y esos dibujos de personajes planos, genéricos, me sentí muy incómodo. No es la sencillez -con un estilo personalísimo- de Little Amélie, es pereza en el dibujo.
3. El tráiler de Supergirl tiene cierto toque a realismo sucio, pero parece que se quedará lejos de la salvajada que era el cómic. Nada de baños de sangre.

2/4/26

The Wilde Girls

Una película
indie de bajo presupuesto con un planteamiento original.
1932. El momento más bajo tras el crack del 29. Las otrora ricachonas Mattie y Tinsley han quedado en la ruina por el crack, el suicidio del padre y un testamento desaparecido. Como buenas pijas urbanitas no tienen mucho instinto de supervivencia cuando se pierdan en el bosque.
Tendrán que lidiar con asesinos a sueldo, la naturaleza salvaje y su propia estupidez.
Me lo he pasado muy bien. En muchos momentos imita el estilo de los años 30, como si fuese una peli en blanco y negro coloreada, con fondos falsos, muchos croma intencionados y estética anticuada. Incluso en el sonido a algunos intérpretes les ponen una sonoridad radiofónica arcaica. La pega es que no siempre mantienen el estilo, pero resulta muy atractivo.
Su punto fuerte está en la química entre las dos actrices. Están fabulosas. Se meten en sus papeles absurdos a conciencia. Tinsley es decididamente tonta, sin contacto con la realidad; Mattie está llena de conocimientos teóricos, pero es igualmente inepta para moverse fuera de la ciudad. La dinámica de hermanas, peleas y apoyo, está logradísima. Reconozco que tanta cháchara entre las dos puede cansar, pero por lo general sus diálogos tienen la suficiente soltura para resultar ágiles.
En cierto momento las catástrofes en la naturaleza se detienen tras encontrar a Silas. Ahí la narración cambia, entramos en el proceso de madurez, en la adaptación al medio.
Película tan excéntrica como encantadora. Puede resultar un poquito cargante en algunos momentos pero basta con dejarse llevar por el tono dicharachero de las hermanas Wilde.

1/4/26

La Grazia

Una vez definido el tema ya sé el final. No hay suspense. Un presidente católico con problemas legislativos sobre eutanasia. Da igual quién sea el presidente porque el que dirige es
Sorrentino. Y uno de los mayores hedonistas, alérgico al sufrimiento, sólo puede apostar hacia un lado. Por eso el resto del discurso me sobra: sé lo que va a pasar y siento que me quiere manipular sin conseguirlo.
Mi problema es que soy muy racionalista y poco sentimental. Pienso que matar está mal. Punto. De hecho me parece aún peor matar a alguien porque se concentra peor que tú o no es tan listo o está más débil. Pero claro: es que tú eres tan listo y fuerte… La eutanasia me parece la legalización del genocidio por la razón que al Estado le dé la gana. Tenemos reciente, en España, el espeluznante caso de Noelia. El Estado quita la custodia a los padres, vive sin amor, desprotegida, historial de depresión, violación, intento de suicidio, el Estado la eutanasia para que deje de dar problemas. La chica, en vez de demandar al Estado pide eutanasia. Esas son las consecuencias de que el Estado decida quién vive o muere. No la mandanga florida de Sorrentino.
Otro asunto que me impide entrar de lleno: ese presidente italiano parece un personaje de hace 40 o 50 años, cuando en las naciones mandaban estadistas, no publicistas. Este presidente es de la era de Reagan, Thatcher, Gorbachov. No me lo creo en la era de los payasos actuales. Menos aún en un futuro próximo con un Papa negro que va en moto. Y eso sí es raro en Sorrentino. Esperaba un presidente extravagante en la línea del Papa de The Young Pope.
Más que la cuestión de la eutanasia o los indultos me atrajo el recuerdo de su mujer fallecida. Es muy bonito cómo recuerda más el modo de vestir de ella que el de él. Aurora está siempre presente, todo lo demás parece importarle poco.
Pero, en fin, a Sorrentino lo vemos por su estética, no por su contenido. Y ahí está mucho más sobrio de lo habitual. Y se lo agradezco. Que sea menos relamido. Más cerca de Las consecuencias del amor que de La gran belleza.
La secuencia de apertura ya es muy buena: el cielo, la constitución italiana, los aviones soltando humo para dibujar la bandera… Luego están esas habitaciones presidenciales que parecen expresar la interioridad del presidentes (vacías, solitarias, contrastes de luz y oscuridad), cosas rarunas como el perro robot o cosas surrealistas como la llegada del presidente de Portugal (¿a qué viene eso?), elementos que se entrelazan (las dos visitas en la sala de espera de la cárcel, el astronauta, ¡su lágrima!). Interesante la idea que aparece, de diversos modos, de sentirnos ligeros, de liberarnos de la carga que llevamos.
Toni Servillo se sale. Supongo que él y el director se conocen tan bien que ya no necesita que le dirijan. Pero mi personaje favorito ha sido Coco, muy especialmente en la última escena, como diciendo: esto es una peli no te tomes nada demasiado en serio.
En fin. Sorrentino. Sí. Creo que me ha gustado mucho su moderación. Ya vendrá otra manierista y recargada. Digo yo.