
Pese a ello resulta una película muy sugerente, con un dibujo magnífico, una animación de gran precisión y unos personajes que se van desarrollando poco a poco, gentes sencillas que saben reconocer la humanidad cuando la ven y que descubren que el monstruo quizá sea otro.
Y hay una canción, La Seine, meláncolica, romántica, rítmica y pegadiza que cantan M (el monstruo) y Vanessa Paradis (Lucille) y que resulta fascinante.
On s'aime comme ça la Seine et moi.
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