Me encanta casi todo de esta serie. Me
encanta Mike Milligan y los Kitchen Brothers, me encanta la ex-cep-cio-nal banda
sonora, me encantan esos secundarios, Noreen, la joven dependienta de la
carnicería que filosofa sobre Camus, los evangelios o Rocky y, entre medias, el mito de
Prometeo y el Galimatazo de Lewis Carroll y La Rochefoucauld, me
encanta la imagen partida, me encanta la tontuela psicótica Kirsten Dunst,
me encanta Ohanzee Dent y me encantan… ¡los ovnis!
Y me gusta ver a Molly Solverson cuando era
niña. Y aunque sepamos que su padre sobrevivirá y que a su madre (otra vez la
sufridora Cristin Milioti) le espera el mismo destino de ¿Cómo conocí a vuestra madre?, eso
aporta aún más encanto, más intimidad.
Hay capitulazos enormes. Me vi tres veces
los 10 minutos finales del 2x09. Pero hay decenas de pequeños detalles
maravillosos. Por ejemplo: ese sueño de futuro que narra Milioti y la
entrada de una guitarra eléctrica que interrumpe la melancolía y que a su vez
enlaza con la siguiente escena de tiroteo.
Y la mayoría no apostábamos un euro por la
serie.
Y muy grande Nick Offerman.
-Camus dice que saber que vamos a morir,
hace la vida absurda.
-No sé quién es, pero supongo que no tiene
una hija de 6 años.
Fantástica.
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