Pues
seguimos en esa dinámica tan atractiva entre Cush
Jumbo
y Peter
Capaldi.
June Lenker y Daniel Hegarty. Ella tratando de hacer las cosas según
las reglas, él bordeando la línea o, si es necesario, cruzando el
límite. Ella busca el arma de un asesinato, él busca los
detonadores que podrían provocar un atentado. Ambas cosas están
relacionadas. Y se complicarán, claro. Dos polis con mentalidades
muy distintas que se vigilan, cooperan, se usan y se manipulan
mutuamente.
Una
pega un poquito gorda: la explosión del capítulo 5. A mí me sonó
a que los guionistas no sabían cómo resolver el lío en el que se
habían metido (bosque, policías, soplones, criminales, equipo de
apoyo llegando) y salieron del embrollo con una maniobra de despiste:
explosión y colocaron a la gente donde les dio la gana. No vimos la
huida o evacuación.
Excepto
ese momento tan oportuno casi todo me parece bien. La historia
esencial está muy bien escrita. Es muy sólida. En el capítulo 6
obtendremos todos los datos y descubriremos cómo se entrelaza cada
detalle. Y tiene mucho sentido. Lo tiene para una mente tan retorcida
y manipuladora como la de Hegarty. Y se añaden esas relaciones
personales tan tensas. No sólo las de los protagonistas, también
las de las víctimas, familiares de las víctimas y la sociedad
entera. El verdadero misterio: ¿de qué conoce Hegarty a Billy?
Me
gustó, en el 2x08, una escena inverosímil: tienen cámaras por
todas partes, siempre vemos las calles. Pero resulta que, en el
momento culminante, sólo oímos lo que sucede por radio. Oímos, no
vemos. Y podríamos ver. Deberíamos ver. Pero sería menos tenso,
menos cinematográfico.
El
mensaje de fondo no es nuevo pero me gusta cómo lo plantean. En la
sociedad actual, con políticos corruptos, leyes absurdas, burocracia
demencial, alguien tiene que hacer las cosas rápido, sucio,
contundente. La verdad desapareció hace años. Sólo queden cerebros
lavados.
Es
necesaria gente que se salte las reglas.

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