Nueva
Zelanda está creando una nueva agencia de espionaje. Hay 5 plazas y
se presentan 3 candidatos. Su misión es vigilar australianos.
Es
como el Superagente
86
pero en la actualidad y en Nueva Zelanda. La ambientación transcurre
en los años 70. El nivel de absurdo es idéntico. 6 capítulos de 20
minutos que, con un complejo cálculo, te los ves en 2 horas.
Como
cualquier comedia: entras o no entras. Y algunos golpes de humor te
parecerán buenos y otros malos. A mí me hizo gracia la mayor parte
del tiempo pero creo que verla en dosis de 20 minutos, no como
atracón, es lo adecuado. El nivel de estupidez en versión maratón
puede atragantarse.
Los
espías son dos Michael y una Sue. Al haber dos Michael hay
confusiones. A Sue, por ser mujer, la infravaloran aunque el nivel de
todos ellos es de elevada idiotez. Muy patriotas, eso sí. Sobre todo
Michael. Ya verás cuál. Pero porque es el protagonista y le
seguimos más de cerca.
La
trama es tonta pero no voy a desvelar en qué consiste la
conspiración australiana por si alguien piensa que es sustancial
para disfrutar la serie. Digamos que la visita del ministro indio
desencadenará eventos inesperados.
Un
entretenimiento desengrasante, sin pretensiones, suficientemente
gracioso.

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