La
primera hora me gustó. Es una buena idea. Una bomba de la II Guerra
Mundial aparece en un céntrico solar londinense. Curiosamente hay 4
tipos que sabían lo que iba a suceder y aprovechan la evacuación de
la zona para atracar un banco.
Por
un lado vemos a los militares ocupándose de la bomba, por otro a los
polis con la evacuación, por otro a los ladrones. Estas pelis de
acción suelen empezar a los 30 minutos. Está empieza a todo galope.
A
la media hora ya ha ocurrido todo el tinglado y comienza la fuga,
cosa que también está bastante bien planteada.
Así
que un buen arranque.
Luego
viene el problema. Comienzan los giros en la trama. Y no tienen por
qué ser algo malo en sí. La cuestión es que empieza a aparecer
gente y más gente mientras de repente perdemos las tramas iniciales
por el camino. La aparición de unos implica la súbita desaparición
de otros. Algunos por muerte -se puede entender- pero otros porque el
guion no sabe qué hacer con ellos. Gugu
Mbatha-Raw, con protagonismo fuerte, de repente se va en un plano
y no volvemos a saber de ella. Lo mismo pasa con Sam Worthington.
¿Sabes
ese flashback que te colocan al empezar la película para que
te sitúes y luego salta al presente? Aquí lo colocan al final,
cuando a todo el mundo nos importa un bledo y ya no tiene relevancia
ni emoción ni tensión. Y acaba allí.
Qué
peli tan extraña. Tenía potencial e ideas. Es difícil entender los
derroteros que toman y lo deslavazadas que quedan las diferentes
tramas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario