30/9/11

Somewhere

No me gustan nada las cosas que hace Sofia Coppola, así que no me preguntes por qué fui a ver esta película.
Sofia es hija de un señor que se llama Francis Ford, de modo que sabe dónde y cómo poner la cámara. Y es prima de un señor que se llama Nicolas Cage, de modo que sabe lo que es un mal actor y a quién no debe contratar. Eso debería ser mucho camino ganado.
Sofia debería hacer cine comercial. Funcionaría. Sus pretensiones de hacer cine intelectualoide... En fin, no da la talla.
La música. Ya sabemos que le gusta la música moderna. Pero para eso ya tengo a Spotify y además elijo la que a mí me gusta, no la que le gusta a ella.
Si Sofia quería hacer una película aburrida para contarnos lo aburrida que es la vida de un actor lo ha conseguido.
En realidad lo había conseguido a los dos minutos y medio con ese Ferrari que da vueltas y vueltas. ¿Pillas la metáfora?
Sí, tía, la he pillado hace un rato.
¿Ves cómo no das la talla?

29/9/11

Alphas. Temporada 1

Reemplazó a Héroes de modo discreto. A mí acabó ganándome el terreno de lo gris. Un gobierno que miente y actúa del mismo modo que ese grupo terrorista, Red Flag, que quiere mantenerse latente hasta su golpe definitivo. Entre medias, muchos alphas confundidos que se sienten usados y manipulados.
Y el equipo del doctor Rosen. Los únicos alphas con un mínimo de coordinación. Mínimo, porque son anárquicos, indisciplinados, charlatanes... Cada uno a su aire. Gary, supongo, es el preferido de todos. Un chico autista que no necesita piratear redes porque él es la red: teléfonos, cámaras, wifi... Todo al alcance de sus ojos. Bill, con sus aires de superioridad porque ha sido entrenado por el FBI. Rachel, el laboratorio andante más completo que uno pueda desear con sus sentidos amplificados; cariñosa, también, y un poquito maternal. Nina, la mujer de la mirada convincente a la que no puedes decir que no, con una mentalidad muy práctica de la vida. Y Cameron, puntería y reflejos de absoluta precisión.
Para resaltar la normalidad de estos superhéroes (cosa que lograron) se excedieron en sobriedad. Le falta un hervor. Intensidad, fuerza, más garra. Humor, también. Aunque los casos se resuelven con escenas de acción, estos superhéroes pasan mucho tiempo en su despacho.
Mi momento favorito: Gary encuentra muerta a Anna. Y el orden por el que clama el autismo salta por los aires.
Aunque no ha sido especialmente emocionante, me alegro de que la hayan renovado. Puede evolucionar muy bien gracias a que se han tomado las cosas con calma.

27/9/11

Fiesta del Cine

Un año más se celebra la Fiesta del Cine. Sacas una entrada normal y luego, durante tres días, 26, 27 y 28 de septiembre, puedes ir a las sesiones que quieras por sólo dos euros.
Chollo, ¿no?
Después de tres ediciones de esta Fiesta del Cine, creo que va siendo hora de cambiarle el nombre por Fiesta del Espectador Ingenuo.
Porque, quiero decir, ¿hay alguna razón, una sola, para ir esta semana al cine? Está claro que la Fiesta del Cine se organiza siempre en la semana con peores estrenos del año. O una de las peores. Alguien nos ha visto cara de Forrest Gump.
Lo malo, con todo, no es eso. Lo verdaderamente malo es que luego vendrán expertos analistas haciendo interpretaciones erróneas: la gente no va al cine, la gente se descarga las pelis, la gente no se gasta ni dos euros en ver cine excelente porque ¡fíjate que hasta ponían el peliculón ganador del Festival de Cine de San Sebastián, Los pasos dobles!
Y nadie dirá la verdad: las pelis de esta semana no tienen ningún interés. De hecho, lo sorprendente es que esta semana vaya la gente al cine. Porque el cine tiene gancho, atrae, es un espacio de relación social. Tal como yo lo veo, la gente va al cine por muy malas que sean las pelis.
Imagínate el día en que proyecten las buenas.

26/9/11

Fringe. 4x01

La que nos faltaba.
La otra serie que esperábamos con ganas.
En estos tiempos en los que se habla tanto de la necesidad de reducir funcionarios, creo que la imagen que dan los Observadores no es buena.
Quiero decir que ahí tenemos a nuestro calvo favorito, nuestro consumidor de tabasco por excelencia, decidido a no cumplir con su tarea, aquello por lo que supuestamente le pagan.
A todo esto, ¿quién paga a los Observadores? ¿Está bien remunerado? ¿Tienen seguridad social? ¿Cuántos días de vacaciones al año? Hubo un capítulo, hace ya mucho tiempo, en el que vimos cómo aquel niño se incorporaba al cuerpo de Observadores. Pareció que nos explicarían algo de este peculiar cuerpo de funcionarios. Pero no hemos recibido más detalles.
Confiaba en encontrarme con un arranque más fuerte, un capítulo potente, uno de esos originales con los que nos descolocaron con mucha frecuencia durante la temporada 3. Han optado, esta vez, por la calma.
Lo mejor han sido los caretos del agente Lee al acceder al hangar de paso hacia el universo paralelo. Y su desconcierto al ver a las dos Olivia Dunham.
De momento me siento incómodo. Porque ya no podemos confiar en la información que teníamos de antes. De antes de que cambiara todo.

25/9/11

No habrá paz para los malvados

Pues va a ser que no.
Enrique Urbizu tiene muchos amigos entre los críticos. Y muchos amigos en el Festival de San Sebastián. El Malick español, película brutal, un thriller explosivo... Son algunos de los piropos que le han dedicado.
Muy brutal no es. En realidad ni siquiera es visceral. A decir verdad ni siquiera intensa. Bueno, para ser francos, es bastante aburrida.
Como thriller no funciona en absoluto. En todo caso, alguien podría decir que es el retrato psicológico de un poli en horas bajas. Pero, de esos, tú y yo ya hemos visto muchos y, oye, ni por asomo se aproxima a lo que hacen las buenas pelis sobre el tema. Diálogos elementales, personajes planos (salvo el de José Coronado), incongruencias de bulto, caprichos tontuelos con la cámara...
Total: otra película española de otro tío hecho polvo.
Le doy un cinco porque estoy de buen humor y porque, por suerte, no leí otra crítica exageradamente elogiosa.

24/9/11

Otra película de huevos y un pollo

Huevocartoon saltó a escena en internet hace ya unos años. Hacían unos cortos absurdos y geniales. A destacar Brandy Huevo Totote, esos huevos poetas (Qué hermosa hueva, decían, qué hermosa hueva) y, no podía ser menos, la parodia de Lost.
Ahora vienen con un largometraje que hace bueno aquello de que menos es más. O, dicho de otra manera, cuanto más largo, peor.
Básicamente, la gracia está en todas esas frases con doble sentido, aprovechando que hablamos de huevos y pollos:
Un espectáculo con los huevos al aire.
Para coger ese camión vamos a necesitar muchos huevos.
Los huevos se hicieron para estar de dos en dos.
Torpedos. Con tor al principio.
Están manejando el camión los huevos. Pues que manejen con las manos.
Nos venció un pollo. Tiene muchos huevos.
Houston. Tenemos un pollo.
El argumento es irrelevante. También hay huevos de chocolate, de confites y de otros tipos. Y, por supuesto, una loncha de tocino. Porque ¿qué son los huevos sin tocino?
Que el colesterol nos acompañe.

23/9/11

Downton Abbey. 2x01

Ya lo sabíamos. Cada vez que habla Violet, la gran Condesa viuda de Grantham (Maggie Smith), el Imperio Británico se hace un poquito más grande. Tan esnob, tan inoportuna, tan viperina, tan divertida. Toda esa polisemia encierra cada una de las pedradas que salen de su anciana boca.
Qué máquina. Shakespeare reconcentrado, tamizado y destilado.
¿Qué puedo decir?
Ha vuelto Downton Abbey. El más excelso culebrón que hayamos visto en una pantalla, el folletín de época que hay que ver con una copa de champán en la mano.
Y todos nos alegramos por ello.

22/9/11

Eureka. Temporada 4

Están locos, estos científicos.
Para muchos The Big Bang Theory es la comedia de científicos locos por excelencia. Los 4 colegas friquis y la explosiva vecina rubia cuya inteligencia alcanza a los colores para combinar la ropa. Bueno. Yo no pude con The Big Bang Theory. La dejé hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana.
Eureka es otra cosa. Muy distinta en situaciones, ambiente, desarrollo. Pero semejante en otras: científicos locos. La ciudad de Eureka se ha ganado un poco de mi corazoncito. Porque no me importa su liviandad, sus pequeñas tonterías marcianas. Y tampoco es que  los personajes sean la bomba. Pero son buena gente, cada uno a su manera. Aquí el sentido común no lo pone la rubia tonta sino un sheriff que trata de mantener el orden entre agujeros negros, viajes en el tiempo y cucarachas robot.
No son grandes personajes pero todos tienen su encanto. Se dejan querer, si les das tiempo. Desde Fargo, el director jovenzuelo de Global Dynamics (cómo ha evolucionado, caray), hasta ese cocinero del Café Diem (el mejor gourmet del mundo, porque la cocina es química y le daría mil vueltas a Ferrán Adriá), pasando por S.A.R.A.H.
Muchos más personajes, más interacción y una cuarta temporada, el viaje a Titán, que termina con un cliffhanger maravilloso.
Ligera, tontuela, demasiado juguetona si quieres. Pero no he podido abandonarla. Y cuando llegue la quinta temporada estaré ahí, esperando para saber, exactamente, dónde fueron, en realidad, quienes se subieron al Astraeus.
Ah. Y sin risas enlatadas. Porque su humor es un poquito inteligente.

19/9/11

Arrietty y el mundo de los diminutos

No es Hayao Miyazaki.
Pero es Ghibli.
De verdad que estos tíos me asombran. Me asombran porque saben asombrarse y transmitirlo. Asombrarse ante pequeños cosas, el movimiento de un insecto, una gota de agua en una hoja.
Son alucinantes esos prados de flores, la habitación de Arrietty, la casa de muñecas, las escenas de lluvia. La atención al detalle, el esmero por descubrir, detrás de cada cosa existente, algo magnífico.
Está en la línea de Nikki, la pequeña bruja, del encanto infantil del descubrimiento del mundo de Ponyo en el acantilado.
Sin embargo le falta algo a la historia, le falta la mano del maestro, la habilidad para tocarte la fibra sensible, para meterse en las entrañas y hurgar en la memoria, pero sin pasarse de sentimental.
Pero es Ghibli. Una incuestionable garantía de calidad.
Y los niños girándose en las butacas para decir:
-Mira. Hay un señor, allí sentado.
Sí, sí. Pero creo que veo más que vosotros.

18/9/11

Colombiana

Cataleya (Cattleya): orquídea originaria de las zonas tropicales del sur y centro América.
Cataleya: niña colombiana que, con el transcurrir de los años, se convierte en asesina para vengar la muerte de sus padres.
Olivier Megaton dirige una película cien por cien Jean-Luc Besson. Es una nueva versión, una nueva perspectiva, del modelo de Nikita. Besson trabaja muy bien esas mezclas picantes de violencia y ternura.
Zoe Saldanha es Cataleya. Jordi Mollá, que sigue abriéndose paso en Hollywood, es el malo. Los dos entregan una pelea extenuante que podría haber estado muy bien de haberse filmado con un poco más de visibilidad.
Sigue estando a años luz de Leon, el profesional, el máximo paradigma, hasta ahora, de ese cine a la vez descarnado y con corazoncito. Porque los asesinos son, a veces, buena gente. A su manera.
Me pareció flojita. Demasiado flojita. Aunque tienes que tener en cuenta que estoy en la resaca posterior a El árbol de la vida y, en estos momentos, cualquier cosa parece una estupidez.
Ahora, perritos:
-Comed.

17/9/11

El árbol de la vida

En este blog siempre pretendí hacer entradas cortas.
Pero ante algo tan genial, tan descomunal, tan arrasador, tan radical a la hora de transformar el lenguaje cinematográfico, habría que hacer una tesis doctoral. Varias tesis doctorales.
Así que o me explayo o resumo mucho.
En una palabra.
Amén.

15/9/11

Meek's Cutoff

1845. Oregón.
O alrededores.
Tres familias de colonos, bajo la guía del dudoso Meek, se han perdido. Buscan agua desesperadamente.
Sin épica, sin ideaslismos, sin leyenda. La vida dura, áspera, despiadada, del salvaje Oeste. La antiaventura llevada al extremo.
La película tiene un año (ganó el León de Oro en el Festival de Venecia) y no hay perspectivas de que se estrene en España. Lo entiendo, en cierto modo. No sé qué clase de público aceptaría este tipo de cine en el que un pañuelo llevado por el viento se convierte en acontecimiento.
Kelly Reichardt se la juega con una historia sobre la esperanza y la desesperación. Una metáfora de la vida en la que, la única opción, es seguir adelante y apostar con los ojos cerrados en quién confías, a través de grandes silencios y de paisajes tristes y bellos.
Y el oro. El oro que no se puede beber.

14/9/11

El viaje del director de recursos humanos

Me gustó mucho Los limoneros, así que tenía ganas de ver lo nuevo de Eran Riklis. Aunque se estrenó a mediados de junio, llegó ahora a la ciudad.
El viaje se inicia con cierta normalidad, sólo rota por el carácter huraño del director de recursos humanos. Pero, a medida que la historia avanza, todo se vuelve más y más absurdo.
Sinceramente: el engranaje de comedia y drama no funciona nada bien.
Hay algunos personajes atractivos, pero el hilo de la trama no termina de funcionar. El guión se estanca a ratos, es lenta, vuelve a levantar el vuelo, tiene elementos sugerentes, vuelve a caer...
La cónsul era la más graciosa, entusiasmada con el mero hecho de ver a un judío, cargando ella misma con sus maletas. Lástima que aparezca poco. Lo del tanque me parece excesivo, aunque tiene su carga metafórica.
Así es el mundo, el hermano mundo. ¿Cuándo me cansaré de ti? Cuando no coma pan en Cuaresma, cuando el vino se aburra de mí.
Vivir y morir en Jerusalén.
¿Y ser enterrado?

13/9/11

Marchlands

Alicia en el bosque. Se ahogó en el río.
Dejó atrás una cruz de plata.
Y un botón del abrigo.
Marchlands. La casa en que vivía. En la que sus padres y abuelos no sobrellevaron muy bien su muerte en 1967.
Marchlands. La casa que, en 1987, fue ocupada por un matrimonio con sus dos hijos. La niña pequeña ve a Alice, la niña muerta, y juega con ella.
Marchlands. La casa que, en 2010, pertenece a otro matrimonio que espera un bebé. Y la futura madre empieza a percibir cosas extrañas.
El montaje cuenta alternativamente las tres historias. Pero algunos personajes aparecen en varios momentos.
Otra de esas series británicas (5 capítulos) que aúna el perfecto ambiente de 3 épocas distintas, de 3 generaciones, de 3 comportamientos sociales. El fantasma de Alice une todo ello. Como crónica de los cambios sociales (que es lo que la serie es) creo que podría haber escogido otras opciones. Si metes un fantasma debería haber más terror o, cuando menos, más sustos.
Y el fantasma de Alice, como todos los fantasmas, debería hacerse entender mejor. Así, su madre no habría tardado 43 años en comprender lo que realmente pasó. Porque era un niña buena y su muerte no tenía sentido.
Askor.
Vaya palabrita para servir como pista.

11/9/11

Mammuth

La película no llega a la hora y media por una buena razón: no tiene nada que contar.
Mammuth es un tipo bruto, elemental, cortito, buena gente. En la búsqueda de papeles para la pensión de jubilación, recorre en moto los lugares por los que trabajó. Hasta que el guión se cansa del proceso y entonces pasa a ser otra cosa.
Encuentros con gente estrambótica, personajes absurdos, cada uno más imposible que el anterior.
Ya sabía yo que los franceses eran gente muy rara. Pero tanto, tanto...
Con tanto individuo ridículo, inevitablemente era necesario que hubiese algunos momentos graciosos. La sobrina de Gerard Depardieu, por ejemplo. Tan elemental como él, loquísima, artista (por llamarla de alguna manera) incomprendida. Ahí tenemos una forma original de hacer un curriculum vitae. O ese momento en que Yolande Moreau descubre que le han robado el móvil y busca una amiga, una bolsa, una pala y ácido, dispuesta a cargarse a la ladrona... Hasta que, ya en ruta, descubren que no saben a dónde van.
Una road movie sin rumbo que va dando tumbos por las cunetas.

10/9/11

La deuda

Toda esa parte que se desarrolla a mediados de los 60, en Berlín Este, me pareció cine. Cine de verdad. Con todos los ingredientes de las pelis de espías, narrado con lenguaje clásico, la psicología de los personajes definiéndose escena a escena.
Esos tres jóvenes y presuntuosos agentes del Mossad secuestran al doctor Vogel. Pero el cirujano de Birkenau es demasiada mente para ellos y les dejará secuelas para toda la vida.
Luego viene la parte de Israel-Ucrania a finales de los 90. Vete tú a saber por qué, alguien tenía interés especial en que la peli durase menos de dos horas. La cosa se muestra atropellada, confusa, deslavazada. Y es una pena porque es la parte de Helen Mirren.
Y Sarah escribiendo un libro para contar la verdad. Lo que ella, pobre, cree que es la verdad.
El conjunto me resultó satisfactorio, solidísimo en ocasiones, pero podía haber sido muchísimo más de haber cuidado mejor la segunda parte.

9/9/11

Stella

Vive en un barrio marginal de París. Sus padres tienen un bar y 10 habitaciones que alquilan a inquilinos con tendencia a morir de cirrosis. Stella sabe demasiado de la vida y poco del colegio.
Stella es un ejercicio de nostalgia setentera, un viaje a la infancia de la directora para revisitar cómo un niña (tal vez la propia Sylvie Verheyde, tal vez cualquier niña) se convierte en adulta.
Tierna, conmovedora, triste, desgarrada.
No dice mucho, no cuenta mucho. Pero filmada casi siempre en primeros planos o planos medios, los sentimientos van surgiendo a flor de piel. Lo que se intuye es mucho más de lo que se ve.
Me encantaron los arrebatos de mala leche de la chavala. Qué bestia.
Final abierto, muy abierto. Demasiado abierto. De esas ocasiones en que uno se plantea si sabían o no cómo acabar. Eso de aprovechar la oportunidad suena como un cierre un poco caprichoso.

8/9/11

Alias. Temporadas 3, 4 y 5

La CIA, la antigua ex KGB, el MI6, el SD6, el Pacto, La Alianza, Profeta 5, APO, La Fundación, los Seguidores de Rambaldi... Todas estas agencias y algunas más tejen un juego geopolítico-mágico. Aunque las traiciones entre las agencias de inteligencia son, en realidad, mentiras de familia. Deberían haber vendido un GPS genealógico al comienzo de cada temporada. Irina Derevko es el eje. Su marido, su amante, sus hermanas, sus hijas, su yerno, tejen una red de traiciones y mentiras donde cada uno pertenece a un bando.
La paranoia está muy bien. Alias agota casi por completo el cine de espías, la combinatoria de posibles engaños: mujeres que engañan a maridos, hermanas a hermanas, padres a hijos, madres a hijas... Después de Alias apenas hay espacio para la sorpresa.
Ahora bien. Una cosa es la paranoia y otra el paroxismo. En este intento de sorprender al espectador, capítulo tras capítulo, en una nueva revelación imposible, Alias acaba por resultar predecible y, en cuanto Vaughn se casa, empezamos a buscarle tics a la esposa para ver si es una traidora (como así resulta: ¡sí, lo adivine!). Y cuando matan a Vaughn con una granizada de tiros a la que nadie puede sobrevivir, sabemos que él sigue vivito y coleando en alguna parte (¡sí, qué listo soy, qué astucia la mía!).
En fin, creo que en las últimas temporadas se pasaron varios pueblos. Puñeta: si es que hasta salían zombis. En un capítulo se abalanzaban sobre Nadia, Sidney tenía que abandonarla bajo un montonín de muertos vivientes, Irina decía que seguro que salía adelante, tú te quedabas flipando, con el convencimiento de que era tan imposible como cierto y, al siguiente capítulo, allí estaba Nadia (Servicios Secretos Argentinos, CIA), chica fuerte, corriendo por las calles de Rusia, huyendo de centenares de zombis y dejándose capturar por un mercenario a las órdenes de su malvada tía, Elena Derevko (KGB, El Pacto), lista para ser rescatada por su madre Irina (KGB, Profeta 5), su padre Arvin Sloane (CIA, SD6, La Alianza, ONU, APO, El Pacto, Profeta 5), su padrastro Jack Bristow (CIA, APO), su hermanastra Sidney (SD6, CIA, APO) y lista para ser resecuestrada por su otra tía Katya Derevko (KGB, El Pacto), los Seguidores de Rambaldi, La Fundación, su propio padre o su propia madre.
Por no hablar del momento en que Sidney da a luz un bebé, acompañada de su padre (CIA) y de su madre (KGB), mientras se atacan y mientras les atacan, todo a la vez.
Por cierto, me gustó eso de aprovechar el embarazo real de la protagonista e insertarlo en la trama de la última temporada.
Otra serie basada en hechos reales.

7/9/11

Milagros

Una cosa tan evidente como la existencia de los milagros es, sin embargo, cuestionada por muchos. Hay gente que sigue buscando explicaciones racionales a sucesos que no las tienen. Que España ganase un Mundial de fútbol, por ejemplo.
O Los mercenarios.
Que se haga una película como Los mercenarios, con un héroe de acción de 64 años, que la gente vaya a verla, que triunfe en taquilla y que se prepare una segunda parte, es racionalmente inconcebible. Uno puede buscar explicaciones (campaña de publicidad, reparto implicado...) pero no nos engañemos. Quien piensa así es un fundamentalista lógico.
El notición es que, en Los mercenarios 2, intervendrán Jean-Claude Van Damme (51 años) y Chuck Norris (¡71 años!).
Imagino que, junto a las cámaras y los focos, tendrán en el plató una unidad entera de cuidados intensivos.

6/9/11

Death Valley. Episodio piloto

Probablemente la serie más perturbada de la televisión.
En el Valle de San Fernando, no se sabe por qué, aparecieron de pronto zombis, vampiros y hombres lobo. Los agentes de una comisaría tratan de controlar el cotarro.
Admito que puede tener su gracia y su carga crítica contra el mundo de Hollywood. Me gustó especialmente el meneo que le dan a Glee (odio esa **** serie). La cuestión es que, después de ver los 20 minutos del episodio piloto, ya está todo contado. Reventar cabezas con bates, atravesar vampiros con estacas, sangre salpicando a la cámara... Supongo que hacer una serie así tiene como único objetivo el que, una vez a la semana, la gente pueda desahogarse, poniéndose en la piel de los polis y dar rienda suelta a los deseos de sacudir a alguien.
Mejor que un partido de fútbol, creo. Pero dudo que puedan sacar algo más.
Una mezcla imposible entre The Shield, True Blood y The Office.
Con la ventaja, eso sí, de que los polis no tienen restricciones a la hora de hacer uso de la violencia.
-Si corren tanto como ese, los dejamos marchar.

4/9/11

Extraños en el paraíso

No hace falta que te diga que Jim Jarmusch es un cineasta peculiar.
Con frecuencia demasiado peculiar.
Ahora bien, el tío tiene su gracia cuando quiere. Un colmillito venenoso y otro socarrón.
Extraños en el paraíso puede ser muy divertida si la miras con los ojos adecuados, si no te asustas por esa forma tan extraña de concebir cada plano, encerrados entre dos planos negros, como si te dejara tiempo para reflexionar sobre lo que has visto o para tratar de anticipar lo que vendrá.
Eva, Willie y Eddie. Un trío que conforma una relación que no lo es. Distanciamiento, aproximación, desajuste. Tres tiempos bien divididos en los que, lo que llegaremos a averiguar de ellos será más bien poco. Pero con escenas tan divertidas como la del cine, la del friqui de la playa o la de la tía despidiéndose de ellos antes de irse a Florida.
Florida, el paraíso.
Pero el paraíso está en horas bajas y los caminos de Eva, Willie y Eddie van a tomar un rumbo inesperado.
No es la vida.
Es Jim Jarmusch.

3/9/11

Cowboys & aliens

Cuando uno deja de distinguir entre realidad y ficción, se acostumbra a creer que las invasiones alienígenas son tan cotidianas como coger el autobús.
Pero si esa invasión alienígena ocurre en el XIX, en el Oeste, entonces, para muchos, la cosa ya no está bien. Las invasiones alienígenas tienen que ocurrir aquí y ahora, en Los Ángeles o New York. Tienen que dejar una carnicería en Central Park y desplazar destacamentos militares por el Área 51. Los que piensan así, ponen reparos si las invasiones alienígenas se salen de ese marco.
No es que Cowboys y aliens sea el no va más dentro del género de la ciencia-ficción, pero he visto cosas muchísimo peores últimamente.
Y no me hagas dar títulos.
Está bien. Ya que insistes, los daré: Skyline, Falling Skies, Invasión a la Tierra...
Hay  un buen reparto que crea personajes interesantes. Un malvado Harrison Ford, un más malvado y desagradable Paul Dano, una Olivia Wilde que es la prostituta del saloon y que sabe mucho más de lo que cuenta, un divertido Walton Goggins, un Sam Rockwell en plan James Stewart en El hombre que mató a Líberty Valance, un Daniel Craig en su papel...
Obviamente, y como su título indica, es una peli muy marciana. Asumido eso, se deja ver con facilidad y hasta resulta entretenida.
Ahora bien. Con lo bien que funcionaba como Western, ¿era necesario meter aliens? Alguien pensó que sí. No le ha salido bien del todo pero, francamente, después de lo visto y leído, podía haber sido mucho peor.

2/9/11

Phineas y Ferb: A través de la 2ª dimensión

Siempre he tenido prejuicios contra esta clase de dibujos: Los Simpson, Bob Esponja... En general contra casi todas las series animadas.
Es un requisito (y el gran problema) de toda serie animada: la rapidez en la ejecución, los trazos simples, la ausencia de trabajo. Falta en ellos esfuerzo, meterse en faena, sudor. Falta tensión artística. Sé que es una necesidad porque hay que producir de hoy para mañana. Pero eso no significa que esté bien. Eso significa que se busca la comercialidad con el mínimo esfuerzo.
Las antípodas del Arte.
Es una manía mía, qué le vamos a hacer.
Por eso agradezco cuando veo una serie animada un poco mejor hecha que las demás.
Phineas y Ferb no lo está. Se llena de ritmo, de persecuciones alocadas, huidas, secuestros, nuevas fugas. Y es un problema sobre otro problema. No hay tiempo para asimilar sus referencias cinéfilas, sus filosofías de cambiar cromos de Sartre por Kierkegaard, sus alusiones a Georgia O'Keeffe. Cosas que, por otra parte, los niños no pillan.
Alguna frase divertida hay:
-Soy una mente científica. Eso dice mi horóscopo.
Ser adulto, dice Candace, sólo puntúa con un 3.
Como la peli.

1/9/11

El perfecto anfitrión

John Taylor acaba de robar 300.000 dólares. Busca refugio, con mentiras, en una casa. Pero es la casa más inapropiada que podía elegir. Porque allí vive Warwick Wilson. Y Warwick Wilson no es lo que parece.
Nick Tomnay es uno de esos tipos que sabe colocar las cosas.
El montaje, la edición, como se le quiere llamar, es un elemento pocas veces valorado y, a menudo, decisivo.
Cuando tienes a alguien que sabe que esta escena va aquí y esta otra allá, cuando sabe el momento justo en que debe empezar, acabar e introducir un nuevo elemento, la película sube muchos puntos.
No había ido a verla hasta ahora porque el tráiler me pareció pésimo, no invitaba a un visionado. Pero, sorpresa, El perfecto anfitrión está muy por encima de lo esperado. Con una coincidencia descabellada, es verdad. Eso sí se le puede reprochar. Pero conseguir que hasta eso resulte verosímil o, por lo menos, admisible...
Muchas veces me recordaba a La huella. Otras muchas a Hard Candy. Psicosis, en cierto modo. A caballo entre unas y otras, te sumerge en un duelo onírico, en una casa donde la tensión y el desconcierto se reparten de modos iguales.
La misma historia de siempre. Pero contada de modo originalísimo.
Atrévete. Acepta la invitación a cenar.
Sólo un consejo: no pidas vino tinto.